Nicolás de Ovando, siempre ocupada
Caminantes se acostumbran a caminar en la calle entre los vehículos

SANTO DOMINGO. La avenida Nicolás de Ovando, entre las calles Respaldo 25, en Villas Agrícolas, y la calle Juan Ibarra, en Cristo Rey, sufre de ocupación eterna de la acera sur y el carril sur de la avenida.
La realidad social del comercio informal y la ausencia de defensa del espacio público permite que decenas de familias se ganen el sustento en deterioro de la organización y de la municipalidad. La idea del comercio en las calles es, además de no pagar local, aprovechar a los transeúntes.
Las mesas cubiertas con techos de telas ocupan la acera y a los peatones no le queda más que descender a la calle para luchar entre la línea permanente de carros públicos de las distintas rutas que se originan allí. Sin la menor coordinación de los agentes de la Autoridad Metropolitana de Transporte (Amet) que observan absortos cómo los carros públicos parquean en las esquinas, sin restricción alguna, ante la superioridad numérica de los conductores del transporte público.
En tanto que los diversos chinchorros han encontrado su propia manera de organizarse en la acera, dejando muy breve espacio, incluso para sus propios clientes.
La ocupación del espacio público en esta área es tan antigua que hay quienes aseguran que los negocios están allí desde siempre. "Desde que yo vivía en los alrededores del Mercado Nuevo recuerdo que esa gente vendía ahí", dice José Féliz, quien ahora reside en Santo Domingo Norte.
En lose vende desde alimentos cocidos, frutas, vegetales, prendas de vestir, accesorios del hogar, películas y músicas pirateadas, productos de limpieza, juguetes, entre otros objetos diversos.
La realidad social del comercio informal y la ausencia de defensa del espacio público permite que decenas de familias se ganen el sustento en deterioro de la organización y de la municipalidad. La idea del comercio en las calles es, además de no pagar local, aprovechar a los transeúntes.
Las mesas cubiertas con techos de telas ocupan la acera y a los peatones no le queda más que descender a la calle para luchar entre la línea permanente de carros públicos de las distintas rutas que se originan allí. Sin la menor coordinación de los agentes de la Autoridad Metropolitana de Transporte (Amet) que observan absortos cómo los carros públicos parquean en las esquinas, sin restricción alguna, ante la superioridad numérica de los conductores del transporte público.
En tanto que los diversos chinchorros han encontrado su propia manera de organizarse en la acera, dejando muy breve espacio, incluso para sus propios clientes.
La ocupación del espacio público en esta área es tan antigua que hay quienes aseguran que los negocios están allí desde siempre. "Desde que yo vivía en los alrededores del Mercado Nuevo recuerdo que esa gente vendía ahí", dice José Féliz, quien ahora reside en Santo Domingo Norte.
En lose vende desde alimentos cocidos, frutas, vegetales, prendas de vestir, accesorios del hogar, películas y músicas pirateadas, productos de limpieza, juguetes, entre otros objetos diversos.
Omar Santana
Omar Santana