"Olvidada" en cárcel tuvo que beber su propia orina

NUEVA YORK.- En otro dramático caso que pone de relieve la crueldad de la política migratoria de los Estados Unidos, una mujer indocumentada supuestamente "olvidada" durante cuatro días en una celda de una cárcel de Arkansas, se vio obligada a beber de su propia orina para poder sobrevivir.
La historia de la señora Adriana Torres Flores es difundida en la edición de ayer del periódico de la localidad de Fayetteville, Arkansas Times, detallando que la hispana fue inicialmente arrestada por estar vendiendo CD piratas en las calles del poblado.
Los oficiales de la cárcel en el condado Washington, la mantuvieron cuatro días sin proveerle agua, comida, retrete, ni toallas.
La mujer de 38 años de edad dijo que tuvo que orinar en el piso y beber su propio desperdicio para calmar la sed y sobrevivir a una posible inanición, que pudo llevarla a la muerte en pocas horas.
Fue "olvidada" en la celda después de que fuera presentada en la corte un día jueves, pero el guardia de la cárcel Jarrod Hankins, la dejó en el cubículo hasta que fuera recogida y llevada a un centro de detenciones de inmigración y durante los cuatro días, nadie se acordó de ella.
El alguacil Tim Helder dijo que el juez ordenó que Torres Flores permaneciera en custodia por ser indocumentada y los carceleros alegaron que no pudieron trasladarla debido a una gran nevada que cayó sobre el condado el fin de la semana pasada.
Pocos empleados acudieron a sus trabajos en la corte y nadie escuchó los gritos, golpes en las paredes y pedidos de auxilio que hacía en su celda la señora Torres Flores desde el jueves por la noche. Lo mismo hizo el viernes, sábado y domingo.
El lunes a eso de las 9:40 de la mañana, reaparecieron los responsables de la cárcel en la celda de la indocumentada y fue el mismo guardia que la "olvidó" quien abrió la puerta, llevándola a un hospital donde fue tratada y dada de alta y se le permitió irse a su casa.
El alguacil, ni corto, ni perezoso, dijo simplemente que el oficial Hankins, que trabaja desde hace dos meses como guardia, "simplemente, se olvidó de la presa".
"Pensé que me iban a tratar diferente y que me iban a cuidar como manda la ley", dijo la señora Torres Flores al diario. "Las horas dentro de la celda se me convirtieron en días, allí hay dos bancos, una mesa de metal y una lámpara que nunca se apaga", relató la mujer.
"Sentía que me iba a morir", añadió la ex reclusa. Antes de ser llevada a la corte, no había comido nada y dijo que sintió frío en la celda a pesar de que tenía un suéter de invierno puesto.
Enfrentando un proceso de deportación, debe comparecer nuevamente en la corte judicial el próximo primero de abril.
Miguel Cruz Tejada
Miguel Cruz Tejada