Pediatra dominicano es cuarto criollo asesinado NY

YONKERS, Nueva York.- El connotado pediatra dominicano doctor Leandro Lozano, ultimado en la tarde del miércoles en el suburbio de Yonkers, es el cuarto criollo asesinado en Nueva York en menos de una semana. Otros tres homicidios contra dos mujeres dominicanas y un hijo de una de las víctimas, se perpetraron la noche del sábado 30 de diciembre en el condado Orange y Long Island, respectivamente.
El doctor Lozada, que llevaba más de dos décadas radicado en los Estados Unidos y graduado en medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), fue asesinado en su casa a eso de las tres de la tarde, en un crimen que ha estremecido la comunidad latina y anglo de Yonkers, un suburbio tradicionalmente tranquilo y situado a pocos minutos del Alto Manhattan, colindando con El Bronx.
El galeno, según dijo el jefe policial de ese poblado en una conferencia de prensa ayer en la tarde, recibió dos balazos mortales por necesidad, uno de ellos en la nuca y el otro en la cara. Tenía 46 años de edad y era propietario de una clínica pediátrica ubicada en la calle 190 y avenida Kinsbridge de El Bronx.
No se hace mucho tiempo que se había mudado a Yonkers. Esta divorciado. El comisionado policial Edmund Harnet dijo que la policía de Yonkers, no tenía a ningún sospechoso bajo custodia.
Detalló que las pistas que se siguen conducen a una camioneta del tipo SUV, que fue vista en los alrededores de la casa de la víctima poco antes del crimen.
No hubo señales de que la puerta de la vivienda de Lozada fuera forzada por su o sus matadores, explicó la policía en la conferencia. Agregó que los oficiales chequearon los libros de récords del galeno criollo incluyendo la lista de pacientes, libros de contabilidad y cualquier cosa que condujera a una conexión con posibles beneficiarios económicos después de su muerte.
Ayer temprano en la mañana docenas de personas entre parientes, allegados, conocidos y pacientes de Lozada, llegaron hasta sus oficinas para verificar la veracidad de la información sobre el asesinato.
El doctor José Bordas uno de los asociados de Lozada en la práctica médica, dijo que todos estaban en estado de shock y que pocos daban crédito a la muerte de su colega.
"Leandro era un gran hombre con un gran corazón", agregó Bordas al describir al médico asesinado. Frente a la puerta de la clínica que funcionaba en el primero piso de un edificio de viviendas, la gente colocó fotocopias con fotografías del médico ultimado. El consultorio se identificaba por el nombre de "Pediatrics PC" y contaba con cientos de pacientes.
El médico atendía a niños sin seguro de salud del estado o privado y les daba las medicinas gratis, dijeron parte de los padres de muchos de esos menores.
Deja dos niños en la orfandad.
Los crímenes del sábado 30, victimizaron a las señoras Fermina Núñez y Amelia García y a Ferneliz Cruz, hijo de esta última. Las criollas fueron abatidas también a tiros por sendos novios. En el caso de Núñez, su ex compañero marital cegado por los celos, contrató los servicios de un matón que la ejecutó de un tiro en la nuca.
La policía los arrestó antes de las 72 horas.
En el caso de García, ésta y su hijo, fueron asesinados por Fernando De Campoamor, quien alegó en los interrogatorios que el doble homicidio se debió a una deuda que la dominicana y su vástago tenían con él y se negaban a pagarle.
Campoamor, que había sentenciado por otros asesinatos y estaba en libertad bajo palabra, fue también arrestado antes de las 72 horas de haber cometido los homicidios.
El doctor Lozada, que llevaba más de dos décadas radicado en los Estados Unidos y graduado en medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), fue asesinado en su casa a eso de las tres de la tarde, en un crimen que ha estremecido la comunidad latina y anglo de Yonkers, un suburbio tradicionalmente tranquilo y situado a pocos minutos del Alto Manhattan, colindando con El Bronx.
El galeno, según dijo el jefe policial de ese poblado en una conferencia de prensa ayer en la tarde, recibió dos balazos mortales por necesidad, uno de ellos en la nuca y el otro en la cara. Tenía 46 años de edad y era propietario de una clínica pediátrica ubicada en la calle 190 y avenida Kinsbridge de El Bronx.
No se hace mucho tiempo que se había mudado a Yonkers. Esta divorciado. El comisionado policial Edmund Harnet dijo que la policía de Yonkers, no tenía a ningún sospechoso bajo custodia.
Detalló que las pistas que se siguen conducen a una camioneta del tipo SUV, que fue vista en los alrededores de la casa de la víctima poco antes del crimen.
No hubo señales de que la puerta de la vivienda de Lozada fuera forzada por su o sus matadores, explicó la policía en la conferencia. Agregó que los oficiales chequearon los libros de récords del galeno criollo incluyendo la lista de pacientes, libros de contabilidad y cualquier cosa que condujera a una conexión con posibles beneficiarios económicos después de su muerte.
Ayer temprano en la mañana docenas de personas entre parientes, allegados, conocidos y pacientes de Lozada, llegaron hasta sus oficinas para verificar la veracidad de la información sobre el asesinato.
El doctor José Bordas uno de los asociados de Lozada en la práctica médica, dijo que todos estaban en estado de shock y que pocos daban crédito a la muerte de su colega.
"Leandro era un gran hombre con un gran corazón", agregó Bordas al describir al médico asesinado. Frente a la puerta de la clínica que funcionaba en el primero piso de un edificio de viviendas, la gente colocó fotocopias con fotografías del médico ultimado. El consultorio se identificaba por el nombre de "Pediatrics PC" y contaba con cientos de pacientes.
El médico atendía a niños sin seguro de salud del estado o privado y les daba las medicinas gratis, dijeron parte de los padres de muchos de esos menores.
Deja dos niños en la orfandad.
Los crímenes del sábado 30, victimizaron a las señoras Fermina Núñez y Amelia García y a Ferneliz Cruz, hijo de esta última. Las criollas fueron abatidas también a tiros por sendos novios. En el caso de Núñez, su ex compañero marital cegado por los celos, contrató los servicios de un matón que la ejecutó de un tiro en la nuca.
La policía los arrestó antes de las 72 horas.
En el caso de García, ésta y su hijo, fueron asesinados por Fernando De Campoamor, quien alegó en los interrogatorios que el doble homicidio se debió a una deuda que la dominicana y su vástago tenían con él y se negaban a pagarle.
Campoamor, que había sentenciado por otros asesinatos y estaba en libertad bajo palabra, fue también arrestado antes de las 72 horas de haber cometido los homicidios.
Miguel Cruz Tejada
Miguel Cruz Tejada