PL.-Pregunta Libre
Las partes del cuerpo
¿Cómo se han ido denominando las partes del cuerpo humano?, ¿De dónde han recibido los nombres? Aquilino Marte, La Vega.
La anatomía humana como ciencia moderna, posee un propio lenguaje técnico destinado a facilitar la comunicación y la comprensión entre profesionales de la salud alrededor del mundo. Estos términos técnicos tienen por objetivo definir, ubicar y orientar cada parte del organismo respecto a un todo. La evolución y crecimiento de la anatomía como ciencia, fue muy desordenada en sus inicios, prueba de ello es que cada escuela médica se esforzó en la tarea de crear su propia "anatomía", por eso un mismo detalle o estructura morfológica ha sido descrita o nombrada de manera distinta y muchos anatomistas quizás por la necesidad de ser reconocidos, han dejado su nombre ligado a un órgano, estructura o algún accidente en particular, como la Trompa de Eustaquio (por el anatomista italiano del siglo XVI Bartolomeo Eustachio), o el canal de Hunter (nombrado por el cirujano escocés del Siglo XVIII John Hunter). En los inicios del estudio de la anatomía humana, las designaciones de las diferentes estructuras anatómicas reflejaban su origen y su historia, pero no existía un acuerdo universal sobre los términos utilizados en anatomía humana ni en las diversas ramas de las ciencias médicas. A la par de la evolución humana y el desarrollo científico, también surgió la inquietud por armonizar la terminología anatómica y lograr su uso uniforme, en un proceso que se inició en el año 1887 en Europa. Luego de ocho años de trabajo, en 1895, presentaron en Basilea, Suiza, el primera lista en latín de una nomenclatura anatómica con base científica con aproximadamente 5,500 estructuras morfológicas: la llamada Nómina Anatómica de Basilea. En el Quinto Congreso Internacional de Anatomía en 1950, en Oxford, se formó el Comité Internacional de Nomenclatura Anatómica (INAC). En 1955, este comité presentó en París la primera edición de la Nómina Anatómica. En posteriores congresos internacionales se han ido aprobando numerosas actualizaciones que dan origen a nuevas ediciones de esta nomenclatura. En 1989, la Federación Internacional de Asociaciones de Anatomía (IFAA) se reúne con el objetivo de presentar una terminología anatómica oficial, que fue publicada nueve años después. La Terminología Anatómica Internacional se encuentra redactada en latín y debe ser usada como base para generar las listas en otros idiomas. Los principios científicos de esta terminología son que los nombres de las estructuras deben tener un valor informativo y descriptivo, se suprimen los epónimos debido a que los nombres propios varían entre países, se suprimen los homónimos para evitar confusiones y las estructuras en las mismas regiones anatómicas deben tener nombres armonizados.
Por ejemplo, en las publicaciones internacionales, se deben utilizar los términos aprobados y como aclaración se suelen mencionar también los epónimos, como trompas uterinas o Trompas de Falopio, precisamente llamadas así por el anatomista italiano del siglo XVI Gabriele Fallopio.
Dirija sus preguntas a acardenas@diariolibre.com
Annet Cárdenas
¿Cómo se han ido denominando las partes del cuerpo humano?, ¿De dónde han recibido los nombres? Aquilino Marte, La Vega.
La anatomía humana como ciencia moderna, posee un propio lenguaje técnico destinado a facilitar la comunicación y la comprensión entre profesionales de la salud alrededor del mundo. Estos términos técnicos tienen por objetivo definir, ubicar y orientar cada parte del organismo respecto a un todo. La evolución y crecimiento de la anatomía como ciencia, fue muy desordenada en sus inicios, prueba de ello es que cada escuela médica se esforzó en la tarea de crear su propia "anatomía", por eso un mismo detalle o estructura morfológica ha sido descrita o nombrada de manera distinta y muchos anatomistas quizás por la necesidad de ser reconocidos, han dejado su nombre ligado a un órgano, estructura o algún accidente en particular, como la Trompa de Eustaquio (por el anatomista italiano del siglo XVI Bartolomeo Eustachio), o el canal de Hunter (nombrado por el cirujano escocés del Siglo XVIII John Hunter). En los inicios del estudio de la anatomía humana, las designaciones de las diferentes estructuras anatómicas reflejaban su origen y su historia, pero no existía un acuerdo universal sobre los términos utilizados en anatomía humana ni en las diversas ramas de las ciencias médicas. A la par de la evolución humana y el desarrollo científico, también surgió la inquietud por armonizar la terminología anatómica y lograr su uso uniforme, en un proceso que se inició en el año 1887 en Europa. Luego de ocho años de trabajo, en 1895, presentaron en Basilea, Suiza, el primera lista en latín de una nomenclatura anatómica con base científica con aproximadamente 5,500 estructuras morfológicas: la llamada Nómina Anatómica de Basilea. En el Quinto Congreso Internacional de Anatomía en 1950, en Oxford, se formó el Comité Internacional de Nomenclatura Anatómica (INAC). En 1955, este comité presentó en París la primera edición de la Nómina Anatómica. En posteriores congresos internacionales se han ido aprobando numerosas actualizaciones que dan origen a nuevas ediciones de esta nomenclatura. En 1989, la Federación Internacional de Asociaciones de Anatomía (IFAA) se reúne con el objetivo de presentar una terminología anatómica oficial, que fue publicada nueve años después. La Terminología Anatómica Internacional se encuentra redactada en latín y debe ser usada como base para generar las listas en otros idiomas. Los principios científicos de esta terminología son que los nombres de las estructuras deben tener un valor informativo y descriptivo, se suprimen los epónimos debido a que los nombres propios varían entre países, se suprimen los homónimos para evitar confusiones y las estructuras en las mismas regiones anatómicas deben tener nombres armonizados.
Por ejemplo, en las publicaciones internacionales, se deben utilizar los términos aprobados y como aclaración se suelen mencionar también los epónimos, como trompas uterinas o Trompas de Falopio, precisamente llamadas así por el anatomista italiano del siglo XVI Gabriele Fallopio.
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Annet Cárdenas
Diario Libre
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