¿Por qué los políticos no adoptan la estrategia electoral de las lechuzas? (II)

SANTO DOMINGO. Los gastos de las campañas electorales dominicanas constituyen una vergüenza recurrente. Varias democracias latinoamericanas han establecido un límite para el gasto electoral, pero en RD el gasto es ilimitado. En países como Colombia, con un padrón electoral tres veces mayor que la población total dominicana (30 millones de votantes), el monto asignado a cada partido es una quinta parte de lo que reciben los nuestros. Lo que hace más escandaloso este despilfarro es lo moderados que se vuelven nuestros políticos una vez alcanzado el poder, en renglones vitales como salud y educación.
La estrategia electoral de las lechuzas es, definitivamente, más objetiva, eficaz y económica. ¿Qué pasaría si imitáramos la estrategia de las lechuzas? Imaginemos que un candidato calcula el costo total de su campaña (afiches, caravanas (cerveza y picapollo incluidos), vallas, anuncios de radio y televisión, viáticos para tránsfugas, compra de cédulas, etc.) y comunica a sus electores (esa sería su única inversión publicitaria) que usará esos recursos para resolver algunos problemas de la comunidad: construir una escuela o un dispensario médico; reparar un puente, donar una ambulancia y medicamentos a un hospital; y que en vez de pintarrajear árboles, postes y piedras, contaminando nuestros paisajes, destinará esos galones de pintura a embellecer las viviendas humildes de cada región.
Los empresarios que financian las campañas de los políticos colaborarían con mucho más entusiasmo y, al final de la contienda, tanto los candidatos derrotados como los vencedores habrían invertido el dinero en mejorar las condiciones de vida de sus electores, quienes estarían mejor informados sobre las aptitudes reales de los candidatos. En esa campaña, el mejor candidato no sería el que haya ensuciado más y haya hecho más ruido, sino el que haya resuelto más problemas a su comunidad. Un amigo me comenta, sorprendido de mi candidez, que es imposible cambiar esa estrategia, ya que su único propósito es "lavar" el dinero de la campaña sobrevaluando los gastos y repartiendo el botín entre los organizadores. Me niego a creerlo. Aunque escéptico, soy un escéptico esperanzado a quien le horroriza volverse un cínico, en la terrible acepción que daba Oscar Wilde a esta palabra: "Alguien que le sabe el precio a todas las cosas y no le reconoce valor a ninguna".
Principio
Una lechuza macho "postula" su candidatura ante una hembra, y procede a cazar un ratón u otra presa apetecible, luego muestra su apetitoso trofeo a la hembra a la cual aspira, en un ritual cuyo propósito es demostrar lo buen padre que sería si su "candidatura" resulta ganadora. A las lechuzas hembras ningún candidato las convence con promesas y ruidosos alardes de capacidad.
guerrero.simon@gmail.com
Simón Guerrero
Simón Guerrero