Prohibidos los animales domésticos en áreas protegidas

Se debe evitar introducir animales domésticos a las áreas protegidas, porque podrían enfermar a otras especies.

Debido a la gran vocación agrícola de los dominicanos, los patios y a veces hasta los espacios públicos son convertidos en conucos, y no es raro encontrar que el guardián de un área siembre plátanos, yuca, maíz, frutales y críe gatos y perros y hasta gallos de pelea en su área. Este no es un mal hábito en sí mismo, y podría canalizarse y aprovecharse al máximo para incrementar la producción de alimento en las zonas urbanas y semiurbanas (techos incluidos). Es una tendencia creciente y existen programas con este propósito en todo el mundo.

Sin embargo, cuando se trata de áreas protegidas, los cultivos agrícolas y la crianza de animales domésticos tienen consecuencias catastróficas. Pero, ¿qué de malo tiene que los guardaparques aprovechen el terreno en torno a las casetas de vigilancia de las áreas protegidas para producir los alimentos que consumen? El asunto es mucho más complicado de lo que parece.

En el caso de los cultivos agrícolas, además del riesgo de introducir enfermedades a la vegetación del bosque, con frecuencia se siembran en las instalaciones de las áreas protegidas, además de plantas ornamentales o "maderables", algunas potencialmente invasoras que pondrían destruir el ecosistema cuya conservación es la razón de ser del área protegida. Un conflicto más grave aún puede originarse entre los cultivos de los guardaparques y la fauna del área protegida. ¿Cómo reaccionará un guardaparque cuando descubra que los murciélagos, los carpinteros y las ciguas palmeras picotean lo que él cultivó con tanto sacrificio? Seguro tratará de eliminarlos. Pero resulta que a ellos se les paga para que protejan los animales silvestres de esas áreas, no para que los maten.

Las consecuencias de criar animales domésticos en áreas protegidas son mucho más graves. Los animales que se crían en ambientes humanos son inmunes a muchas enfermedades que pueden transmitir a los animales silvestres, que por vivir en ambientes limpios no tienen defensa contra los gérmenes que abundan entre los animales domésticos. En el caso de los gatos y los perros, el daño es más directo. Perros y gatos son cazadores muy eficientes. Sobre todo los gatos que son cazadores a tiempo completo y, además, pueden trepar y hasta cazar en el aire y atacan prácticamente todo lo que se mueve: insectos, lagartos, sapos, aves y mamíferos, entre estos últimos el solenodón y la jutía, endémicos de nuestra isla.

Para muestra, dos botones sobre los gatos. Un roedor (Peromyscus guardia), en la isla Estanque del archipiélago de California fue extinguido por un solo gato. Otro caso dramático fue el de Xenicus lyalli un ave de una isla en Nueva Zelanda que se supone extinguida por la gata del encargado del faro. Algunas aves anidan en el suelo, y muchas, al abandonar el nido apenas vuelan, caen al suelo o se posan en una rama baja, lo que las convierte en presas fáciles de perros, gatos y cerdos. Es indiscutible el impacto negativo que tienen sobre la vegetación animales herbívoros como los chivos y las vacas.

Por último, los gallos de pelea crean un conflicto inevitable. Como en las áreas protegidas viven aves de rapiña como los guaraguaos, se da a menudo el caso de que una de ellas ataque un gallo, y el guardaparque use la escopeta que le dio el Ministerio para proteger el área (incluidas las aves de rapiña) para matarla. Lo que cuento no es una suposición, sino algo que ha pasado varias veces.

guerrero.simon@gmail.com

20140702 http://www.diariolibre.com

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