"Quieren quitarme la nacionalidad y expulsarme del país"
En esta segunda parte de la entrevista concedida a una emisora de Florida, habla de su labor en los bateyes

P: ¿Entre el tiempo en que usted abandonó los bateyes y el momento en que funda la organización Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas, cuánto tiempo ha pasado?
R: El Movimiento de la Mujer Dominico-Haitiana ha salido de un esfuerzo de algunos refugiados de allá que había comenzado aquí. Comenzó con un hombre que se llamaba Patrick André. Él ya murió. Era un haitiano que vino al exilio aquí. La organización se llamaba IFOPADA.
Usted fundó esta organización en 1983, hace casi 24 años. ¿Qué la llevó a crear esta organización? Cómo comenzó la organización?
El Movimiento de la Mujer Dominico-Haitiana es, en primer lugar, una organización de mujeres, pero que incluye a todo el mundo. Con el tiempo habíamos comenzado un trabajo integral, porque creíamos que para cambiar la realidad de los bateyes, era preciso que todos participáramos, las mujeres y los hombres.
Era la situación en la que vivían las mujeres, teniendo en cuenta el hecho de que la vida de los trabajadores en los bateyes era muy dura. La situación de las mujeres era aún más dura que la de los hombres porque ellas no tenían participación alguna, ninguna de la asistencia que recibían los hombres. Si los hombres enfermaban, podían ir al hospital. Las mujeres y los niños no tenían acceso a estos servicios, o bien a un cuarto en un barracón. Esto era una gran casa dividida en numerosos cuartitos. Las mujeres que no tenían marido que las representase, no tenían acceso a un cuarto en esta casa. Estas cosas me preocupaban mucho. Cuando estas señoras llegaban, se las seleccionaba para enviarlas a trabajar a los burdeles. Si eran jóvenes se las ponía en un lugar donde los jefes venían a visitar. Después de un tiempo se las introducía en los burdeles. Otros haitianos que tenían algún tiempo en el país las explotaban sexualmente, mientras ellas continuaban suministrando sus servicio sexuales en los burdeles. Era una situación difícil. Es así como comenzamos con esta organización de mujeres. Comenzamos a trabajar con ellas y los hijos que habían nacido en los bateyes. Hemos comenzado un trabajo de visibilidad de la situación que estas mujeres sufrían, buscando cómo se podía cambiar esta realidad.
P: Esto fue lo que la llevó a crear esta organización. ¿Cómo evolucionó la organización? ¿Cuáles son los momentos más difíciles que ha conocido en el marco de su evolución y en el marco su vuestra vida en Dominicana?
R: Fue la primera organización de mujeres en los bateyes. Aquí es donde comenzamos a tratar el problema de las mujeres en cuanto a trabajo y trato humano para resaltar la situación de las mujeres en los bateyes. Comenzamos un trabajo interno de desarrollo personal. Emprendimos un trabajo de formación de mujeres. Al mismo tiempo hicimos un trabajo de formación de la organización. Organizamos también la formación de actividades y las enseñamos a producir productos artesanales y cómo comercializar estos productos. También comenzamos un programa de salud porque ellas no tenían acceso a los servicios de salud. Era un trabajo de salud tradicional en el cual ellas eran verdaderamente hábiles. Era el trabajo que las abuelas hacían en el pasado. Pusimos en uso sus conocimientos de la botánica tradicional, la virtud de las hojas para producir medicamentos. Fue en realidad el desarrollo de una medicina alternativa.
La organización se hizo más grande. Se formó un centro cultural dominico-haitiano. Esta labor tuvo tal éxito que en los bateyes se empezaron a formar unidades de base. Después comenzamos a establecer escuelas para los niños que no podían tener acceso a las escuelas del Estado. Se comenzó a hacer el trabajo de reivindicación al lado del gobierno, al mismo tiempo que hacíamos propuestas para buscar soluciones para resolver los problemas que teníamos.
Veinte años antes no había la situación que vivimos hoy día. Nuestra voz no era entendida fuera de los bateyes. Fue después de haber participado en la conferencia que hemos comenzado a hacer demandas concretas. La gente en los bateyes han comenzado a articular sus reivindicaciones, a discutir sus problemas. Y es así como se ha comenzado a prestar atención a lo que pasaba en el seno de los bateyes. Este no era el único problema, lo que pasa en términos de discriminación racial contra esta comunidad. El anti-haitianismo existe en esta sociedad. La situación de xenofobia tiene una amplitud alarmante. En el 2005 muchas personas fueron asesinadas, entre ellas cinco personas que fueron quemadas vivas. Hasta el presente, las autoridades no han hecho esfuerzo alguno para identificar a los que han cometido estos crímenes. No ha habido nunca una verdadera investigación para encontrar a los culpables.
Hoy tenemos un reporte que es publicado cada año sobre esta situación. La discriminación está en camino de aumentar. La situación socio-económica de Haití obliga a más personas a venir a Dominicana. Ahora mismo hay toda una campaña que están haciendo los dominicanos que quiere hacer creer que hay una invasión pacífica de haitianos en el país.
Teniendo en cuenta el trabajo que hemos hecho para expresar nuestro desacuerdo con las condiciones de acogida. no estamos de acuerdo que haitianos sean empleados en los trabajos de construcción de hoteles en todo el país para el desarrollo del turismo. Cuando estos trabajadores van a recibir su salario, los oficiales de inmigración los arrestan para deportarlos hacia Haití sin que hayan recibido el salario debido. Una serie de abusos se hacen así. Hemos dicho claramente que no estamos de acuerdo con estos abusos. Es así como el problema ha comenzado a ser visible. Cuando alguien exige la mejoría de las condiciones en los bateyes, el gobierno prefiere deportarlos y traer a otros a trabajar. Aquellos que tienen muchos años de trabajo y que son viejos no pueden producir como lo hacían durante los años de su juventud; son candidatos a ser deportados hacia Haití, gente con problemas de enfermedad o incapacidad debido a los efectos de la edad o de accidentes. Son todas estas protestas que han hecho que hoy haya personas que dicen que somos enemigos del país. Que estamos montando una campaña internacional contra República Dominicana. Que existe un plan, en el cual nosotros participamos, para la unificación de la isla. Una serie de cosas sin lógica, pero que son creídas por gente del pueblo dominicano.
Es así que se ha comenzado una investigación sobre el expediente de mi acta de nacimiento. Han hecho un reporte para demandar la anulación de mi nacionalidad dominicana para expulsarme del país.
Debo decir que el gobierno declaró que hay tres personas que deben salir del país. El padre Riquoy, un sacerdote belga que pasó 25 años en el país trabajando en los bateyes, y el padre Christopher, un sacerdote inglés que ha hecho un gran trabajo. En su zona hay una familia española que posee varios ingenios donde trabajan haitianos. Estos dos extranjeros fueron expulsados del país. Pero no pueden ordenar que una persona que tiene la nacionalidad dominicana debe dejar el país. Les ha sido preciso intentar probar que mis documentos de nacimiento son falsos. Es lo que están haciendo en estos momentos, para quitarme la nacionalidad y expulsarme del país.
El anti-haitianismo existe en esta sociedad. La situación de xenofobia tiene una amplitud alarmante. En el 2005 muchas personas fueron asesinadas, entre ellas cinco personas que fueron quemadas vivas".
Continuará....
R: El Movimiento de la Mujer Dominico-Haitiana ha salido de un esfuerzo de algunos refugiados de allá que había comenzado aquí. Comenzó con un hombre que se llamaba Patrick André. Él ya murió. Era un haitiano que vino al exilio aquí. La organización se llamaba IFOPADA.
Usted fundó esta organización en 1983, hace casi 24 años. ¿Qué la llevó a crear esta organización? Cómo comenzó la organización?
El Movimiento de la Mujer Dominico-Haitiana es, en primer lugar, una organización de mujeres, pero que incluye a todo el mundo. Con el tiempo habíamos comenzado un trabajo integral, porque creíamos que para cambiar la realidad de los bateyes, era preciso que todos participáramos, las mujeres y los hombres.
Era la situación en la que vivían las mujeres, teniendo en cuenta el hecho de que la vida de los trabajadores en los bateyes era muy dura. La situación de las mujeres era aún más dura que la de los hombres porque ellas no tenían participación alguna, ninguna de la asistencia que recibían los hombres. Si los hombres enfermaban, podían ir al hospital. Las mujeres y los niños no tenían acceso a estos servicios, o bien a un cuarto en un barracón. Esto era una gran casa dividida en numerosos cuartitos. Las mujeres que no tenían marido que las representase, no tenían acceso a un cuarto en esta casa. Estas cosas me preocupaban mucho. Cuando estas señoras llegaban, se las seleccionaba para enviarlas a trabajar a los burdeles. Si eran jóvenes se las ponía en un lugar donde los jefes venían a visitar. Después de un tiempo se las introducía en los burdeles. Otros haitianos que tenían algún tiempo en el país las explotaban sexualmente, mientras ellas continuaban suministrando sus servicio sexuales en los burdeles. Era una situación difícil. Es así como comenzamos con esta organización de mujeres. Comenzamos a trabajar con ellas y los hijos que habían nacido en los bateyes. Hemos comenzado un trabajo de visibilidad de la situación que estas mujeres sufrían, buscando cómo se podía cambiar esta realidad.
P: Esto fue lo que la llevó a crear esta organización. ¿Cómo evolucionó la organización? ¿Cuáles son los momentos más difíciles que ha conocido en el marco de su evolución y en el marco su vuestra vida en Dominicana?
R: Fue la primera organización de mujeres en los bateyes. Aquí es donde comenzamos a tratar el problema de las mujeres en cuanto a trabajo y trato humano para resaltar la situación de las mujeres en los bateyes. Comenzamos un trabajo interno de desarrollo personal. Emprendimos un trabajo de formación de mujeres. Al mismo tiempo hicimos un trabajo de formación de la organización. Organizamos también la formación de actividades y las enseñamos a producir productos artesanales y cómo comercializar estos productos. También comenzamos un programa de salud porque ellas no tenían acceso a los servicios de salud. Era un trabajo de salud tradicional en el cual ellas eran verdaderamente hábiles. Era el trabajo que las abuelas hacían en el pasado. Pusimos en uso sus conocimientos de la botánica tradicional, la virtud de las hojas para producir medicamentos. Fue en realidad el desarrollo de una medicina alternativa.
La organización se hizo más grande. Se formó un centro cultural dominico-haitiano. Esta labor tuvo tal éxito que en los bateyes se empezaron a formar unidades de base. Después comenzamos a establecer escuelas para los niños que no podían tener acceso a las escuelas del Estado. Se comenzó a hacer el trabajo de reivindicación al lado del gobierno, al mismo tiempo que hacíamos propuestas para buscar soluciones para resolver los problemas que teníamos.
Veinte años antes no había la situación que vivimos hoy día. Nuestra voz no era entendida fuera de los bateyes. Fue después de haber participado en la conferencia que hemos comenzado a hacer demandas concretas. La gente en los bateyes han comenzado a articular sus reivindicaciones, a discutir sus problemas. Y es así como se ha comenzado a prestar atención a lo que pasaba en el seno de los bateyes. Este no era el único problema, lo que pasa en términos de discriminación racial contra esta comunidad. El anti-haitianismo existe en esta sociedad. La situación de xenofobia tiene una amplitud alarmante. En el 2005 muchas personas fueron asesinadas, entre ellas cinco personas que fueron quemadas vivas. Hasta el presente, las autoridades no han hecho esfuerzo alguno para identificar a los que han cometido estos crímenes. No ha habido nunca una verdadera investigación para encontrar a los culpables.
Hoy tenemos un reporte que es publicado cada año sobre esta situación. La discriminación está en camino de aumentar. La situación socio-económica de Haití obliga a más personas a venir a Dominicana. Ahora mismo hay toda una campaña que están haciendo los dominicanos que quiere hacer creer que hay una invasión pacífica de haitianos en el país.
Teniendo en cuenta el trabajo que hemos hecho para expresar nuestro desacuerdo con las condiciones de acogida. no estamos de acuerdo que haitianos sean empleados en los trabajos de construcción de hoteles en todo el país para el desarrollo del turismo. Cuando estos trabajadores van a recibir su salario, los oficiales de inmigración los arrestan para deportarlos hacia Haití sin que hayan recibido el salario debido. Una serie de abusos se hacen así. Hemos dicho claramente que no estamos de acuerdo con estos abusos. Es así como el problema ha comenzado a ser visible. Cuando alguien exige la mejoría de las condiciones en los bateyes, el gobierno prefiere deportarlos y traer a otros a trabajar. Aquellos que tienen muchos años de trabajo y que son viejos no pueden producir como lo hacían durante los años de su juventud; son candidatos a ser deportados hacia Haití, gente con problemas de enfermedad o incapacidad debido a los efectos de la edad o de accidentes. Son todas estas protestas que han hecho que hoy haya personas que dicen que somos enemigos del país. Que estamos montando una campaña internacional contra República Dominicana. Que existe un plan, en el cual nosotros participamos, para la unificación de la isla. Una serie de cosas sin lógica, pero que son creídas por gente del pueblo dominicano.
Es así que se ha comenzado una investigación sobre el expediente de mi acta de nacimiento. Han hecho un reporte para demandar la anulación de mi nacionalidad dominicana para expulsarme del país.
Debo decir que el gobierno declaró que hay tres personas que deben salir del país. El padre Riquoy, un sacerdote belga que pasó 25 años en el país trabajando en los bateyes, y el padre Christopher, un sacerdote inglés que ha hecho un gran trabajo. En su zona hay una familia española que posee varios ingenios donde trabajan haitianos. Estos dos extranjeros fueron expulsados del país. Pero no pueden ordenar que una persona que tiene la nacionalidad dominicana debe dejar el país. Les ha sido preciso intentar probar que mis documentos de nacimiento son falsos. Es lo que están haciendo en estos momentos, para quitarme la nacionalidad y expulsarme del país.
El anti-haitianismo existe en esta sociedad. La situación de xenofobia tiene una amplitud alarmante. En el 2005 muchas personas fueron asesinadas, entre ellas cinco personas que fueron quemadas vivas".
Continuará....
Diario Libre
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