×
Compartir
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Horóscopos
Crucigrama
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Versión Impresa
Redes Sociales
Actualidad

Rafael Moneo y sus espacios de luz

Nació en Tudela, Navarra, en 1937, traduce lo esencial y sencillo de la vida en su arquitectura al crear espacios que huyen de los adornos superfluos, de las escalas sobredimensionadas y de los materiales efectistas.

Rafael Moneo Vallés, uno los representantes más destacados de la arquitectura española contemporánea, fue galardonado recientemente con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2012, lo que ha vuelto a llamar la atención sobre su obra, la cual exhibe una personal mezcla del minimalismo, las mejores influencias de la escuela Bauhaus y la cultura occidental.

Moneo está considerado como uno de los grandes diseñadores de espacios de esta era, un arquitecto que usa la luz como elemento constructivo para crear espacios diáfanos en sus edificios, y para quien la arquitectura debe estar por encima de un deseo estilístico concreto. Prefiere diseñar espacios con identidad propia, que sean fruto de un proceso de reflexión específico en cada caso. De este modo, la obra nace marcada por el lugar, por su pasado y por su función futura.

 

Sabedor de su buen hacer arquitectónico en España y en el exterior, Moneo ha sido siempre un líder intelectual. Mantiene referencias a maestros de todos los tiempos y sus materiales constructivos preferidos son la piedra y el ladrillo.

Su carrera reúne una lista de creaciones que impresiona por su número y calidad tanto a profesionales como a profanos en la arquitectura contemporánea.

Con especial devoción, el arquitecto se ha volcado en crear construcciones de centros de arte como el Museo Thyssen en Madrid (1992), la ampliación del Museo del Prado (2006), el Museo de Arte Romano de Mérida (1986) y la Fundación Pilar y Joan Miró, en Palma de Mallorca (1992).

También en España, Moneo ha diseñado la estación Atocha de Madrid (1992), el aeropuerto de San Pablo en Sevilla (1992), el Auditorio de Barcelona (1999), el Kursaal de San Sebastián (1999), el Archivo Real y General de Navarra, en Pamplona (2003) y el Centro de Arte y Naturaleza de Huesca (2006).

Premio Nacional de Arquitectura (1961), Medalla de Oro de las Bellas Artes (1992), Premio Pritzker (1996) -galardón considerado el "nobel" de la Arquitectura- Moneo cuenta entre sus proyectos internacionales con el Museo de Arte Moderno y Arquitectura de Estocolmo (1998), el edificio Potsdamer Platz de Berlín (1993-1998), la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles (EE UU, 1996), la Biblioteca de la Universidad de Lovaina (Bélgica, 1998) y la ampliación del Museo de Bellas Artes de Houston (2000).

A través de sus obras, las que siempre respetan la esencia de la ciudad, Moneo ha creado una escuela formada por arquitectos, artistas, historiadores e intelectuales que bebe de su influencia profesional y personal. Se licenció en Madrid hace cinco décadas y ha sido capaz de unir su vocación de arquitecto con la de docente.

El arquitecto ha transmitido sus conocimientos desde la década de los 70 en España y en el extranjero, desde la escuela de arquitectura de Barcelona pasando por Nueva York, Lausanne, Princeton, Cambridge y Harvard, entre otras.

En las aulas, Moneo ha incentivado a sus alumnos a que sean "hacedores de edificios" para que, una vez terminados, "tengan vida propia".


DATOS BIOGRÁFICOS

Nació en Tudela, Navarra, el 9 de mayo de 1937. Cursó sus estudios en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid y colaboró en varios proyectos con Francisco Javier Sáenz de Oiza. Cuando obtuvo el título de arquitecto trabajó con Jorn Utzon en Hellebaek (Dinamarca), el autor del famoso edificio de la Ópera de Sydney.

Un año después de colaborar con Utzon, recibió una beca de dos años para estudiar en la Academia Española en Roma. Asumió la tradición nórdica y la grecolatina, que se mantienen a lo largo de su trayectoria.

En 1965 vuelve a España e inicia su carrera profesional como arquitecto y como profesor en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. Luego vivió durante casi diez años en Barcelona, donde fue catedrático de Elementos de Composición en la Facultad de Arquitectura, hasta que en 1980 se le ofreció el puesto de catedrático de composición en la Escuela de Arquitectura de Madrid.

Está casado con Belén Feduchi, con quien procreó tres hijas, Belén, Teresa y Clara Matilde.

PREMIO PRINCIPE DE ASTURIA

Rafael Moneo se convirtió en el quinto arquitecto en obtener el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, tras Norman Foster (2009), Santiago Calatrava (1999), Francisco Javier Sáenz de Oiza (1993) y Oscar Niemeyer (1989).

Los ocho premios Príncipe de Asturias, que alcanzan este año su XXXII edición, están dotados con 50.000 euros cada uno y la reproducción de una escultura diseñada por Joan Miró y serán entregados en octubre por don Felipe de Borbón en el teatro Campoamor de Oviedo.

El jurado, presidido por el ex ministro y empresario José Lladó, destacó en su acta la dimensión universal de Moneo, así como su obra, que enriquece los espacios urbanos "con una arquitectura serena y pulcra", que le ha convertido en un reconocido maestro que conjuga estética y funcionalidad especialmente en sus interiores diáfanos.

Estos interiores "sirven de marco impecable a las grandes obras de la cultura y del espíritu", según el jurado, uno de cuyos miembros es el director del Museo del Prado, Miguel Zugaza, quien destacó la capacidad de crear espacios para el arte del arquitecto, cuya máxima expresión se dio con la ampliación de la mayor pinacoteca española.

ALGUNAS OBRAS

El Edificio Bankinter (1972-1977). Fue la ampliación del Palacio del Marqués de Mudela, de estilo clasicista. La nueva estructura se levanta sin que la función de un edificio bancario, que ya estaba estereotipada, condicione su forma. Moneo busca que haya un entendimiento con el antiguo edificio y con su entorno y que además se adapte a las necesidades de un edificio de su tipo. Conjuga los volúmenes curvos y rectilíneos.

El Ayuntamiento de Logroño (1973- 1981). El solar estaba ocupado antes por el antiguo Cuartel de Alfonso XII y se halla próximo al casco antiguo. El edificio, por tanto, debía mantener su carácter institucional y relacionarse con el entorno preexistente. La obra se compone de un gran volumen en sentido horizontal que se corta por diagonales que definen dos alas (la administrativa y la pública) y una amplia plaza. Las dos fachadas dan riqueza a la plaza, la corta es maciza, con robustos soportales, y la larga presenta delgados pilares de marquesina. Emplea la piedra de salamanca para el revestimiento.

El Museo Nacional de Arte Romano de Mérida (1980-1985). El proyecto tenía dos condicionantes, la conservación in situ de los hallazgos arqueológicos y la relación que debía existir entre el museo y el recinto del teatro y del anfiteatro. La solución de Moneo consiste en dos cuerpos de edificación separados por la calzada romana y conectados por una pasarela que se eleva sobre los restos arqueológicos. Uno de los edificios alberga al museo y sus almacenes, y en el otro se encuentran los talleres de restauración, la biblioteca, el salón de actos y otras dependencias administrativas.

Centro Kursaal, San Sebastián (1999). Se sitúa frente al mar Cantábrico, en la desembocadura del río Urumea. Está compuesto por dos enormes cubos de vidrio translúcido, que buscan la armonía entre lo natural y lo artificial. Moneo lo describe como unas "rocas varadas" junto al Cantábrico. Entre ambos cubos se forma una gran terraza transitable con vistas hacia el mar.