Área verde del Km. 13 de la autopista Duarte es una mueblería.

Santo Domingo. Tener calles asfaltadas, o no tenerlas eleva o disminuye la calidad de vida de los residentes. En el caso de la urbanización Samaria, en Los Girasoles, la calidad de vida está en el piso.
Las seis "callecitas", parafraseando a los vecinos, que comunican más de centenar de viviendas están totalmente deterioradas para desmedro de los habitantes.
La Junta de Vecinos del Residencial Samaria asegura que ha enviado decenas cartas al Ministerio de Obras Públicas y al Ayuntamiento del Distrito Nacional, sin generar ningún tipo de respuesta.
La calidad de vida disminuye cuando los moradores no pueden recibir servicios de taxis porque estos se niegan a entrar. Y empeora cuando por fuertes aguaceros, los que viven en partes bajas tienen que salir de sus casas para guarecerse.
Mientras, los residentes del sector se someten a un estrés de vida terrible. "Tengo que ponerme los tacos en la avenida, porque aquí no se puede caminar", denuncia una joven licenciada en derecho residente en el sector, Yubelkis Báez, "para ponerse unos zapatos hay que ponerse fundas en los pies".
Ante cualquier aguacero, los habitantes que no tienen vehículo, la gran mayoría, están forzados a quedarse en sus casas debido a la gran cantidad de lodo. Y cuando no llueve, el polvo es un problema para mantener las viviendas limpias.
"Es una zozobra de vida. Son apenas seis calles, de 2.4 kilómetros total, que no han podido ser asfaltadas en más de 25 años que tenemos viviendo aquí", señala la presidenta de la Junta de Vecinos, Ramona Ortega.
José Molina, comunitaria del sector, denuncia que junto a la ausencia de calles está la situación del drenaje pluvial. "Aquí tenemos seis casos sospechosos de dengue. Y eso es por culpa del mal estado de las calles", dice.
¡Participa!
Informe sus denuncias a osantana@diariolibre.com; y el teléfono 809-476-3030.
Las seis "callecitas", parafraseando a los vecinos, que comunican más de centenar de viviendas están totalmente deterioradas para desmedro de los habitantes.
La Junta de Vecinos del Residencial Samaria asegura que ha enviado decenas cartas al Ministerio de Obras Públicas y al Ayuntamiento del Distrito Nacional, sin generar ningún tipo de respuesta.
La calidad de vida disminuye cuando los moradores no pueden recibir servicios de taxis porque estos se niegan a entrar. Y empeora cuando por fuertes aguaceros, los que viven en partes bajas tienen que salir de sus casas para guarecerse.
Mientras, los residentes del sector se someten a un estrés de vida terrible. "Tengo que ponerme los tacos en la avenida, porque aquí no se puede caminar", denuncia una joven licenciada en derecho residente en el sector, Yubelkis Báez, "para ponerse unos zapatos hay que ponerse fundas en los pies".
Ante cualquier aguacero, los habitantes que no tienen vehículo, la gran mayoría, están forzados a quedarse en sus casas debido a la gran cantidad de lodo. Y cuando no llueve, el polvo es un problema para mantener las viviendas limpias.
"Es una zozobra de vida. Son apenas seis calles, de 2.4 kilómetros total, que no han podido ser asfaltadas en más de 25 años que tenemos viviendo aquí", señala la presidenta de la Junta de Vecinos, Ramona Ortega.
José Molina, comunitaria del sector, denuncia que junto a la ausencia de calles está la situación del drenaje pluvial. "Aquí tenemos seis casos sospechosos de dengue. Y eso es por culpa del mal estado de las calles", dice.
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Omar Santana
Omar Santana