Ríos empiezan a desbordarse en el Sur e inundan viviendas
La población se mantiene en alerta por el creciente caudal
SAN JUAN. Las lluvias dejadas por el huracán "Ike" en esta región del país han provocado el desbordamiento de por los menos dos ríos y mantienen otros con un creciente caudal.
El alto nivel de las aguas de los principales afluentes tienen a las autoridades y resto de la población en extrema alerta en las diferentes comunidades, temerosos de que, de continuar las lluvias, volverán a pasar dramas similares a los que les tocó vivir con la tormenta "Noel" o el huracán "Georges".
Anoche, el río Baní salió de su cauce y había arrastrado por lo menos dos viviendas, mientras seguía amenazando con inundar los barrios Los Gollitas y Mata Gorda, lugares de los que debieron ser evacuadas más de 400 familias.
No obstante, una gran multitud se acercó al río para observar, entre ellos el senador de la provincia, Wilson Guerrero, quien manifestó su temor de que se repitiera la historia de Noel.
"Estamos a punto de que se vuelva a repetir esa situación que tuvimos a miles de damnificados. Si las lluvias siguen por un par de horas más vamos a tener más problemas, ya el arroyo Virreina rompió los muros y se metió a la comunidad", afirmó.
Para entonces, varias familias subían sus enceres en camionetas y se disponían a abandonar sus casas. Evacuados o no, la población demandó la construcción de un muro de contención que pueda soportar la furia del río Baní, aunque otros como Sugar Vacilio Arias, del Comité pro- canalización, asegura que la solución es la canalización para limpiar el sedimento acumulada.
Otro que está mostrando su fuerza es el río Ocoa, que amenazaba con hacer colapsar el puente entre Azua y Baní, y mantiene en terror a la comunidad Las Carreras.
"Aquí estamos cansados de pedir auxilio y nadie viene a sacarnos de aquí. No sé qué es lo que están esperando, será que nos ahoguemos todos para entonces enterarnos", dice Hipólito Díaz, mientras observaba, junto a la comunidad, cómo el río iba socavando los muros y acercándose, cada vez más, a las viviendas.
En San Juan no llovió durante el día, pero el caudal de los ríos, alimentados por el desagüe de la presa Sabaneta, provocó que las personas se mantuvieran en los refugios por temor a una súbita crecida.
Tanto los barrios Guachupita y Quita Vieja, como la Mesopotamia, se mantienen militarizados por guardias y policías como forma de evitar que desaprensivos aprovechen la situación para robar.
La comunidad, que ha sido evacuada en más de tres ocasiones en las últimas semanas, dicen estar hastiados de que los estén moviendo y piden una acción definitiva para ellos.
"Que nos reubiquen de aquí, que cuando el Gobierno de Hipólito se buscó unos terrenos para construirnos las casas y luego ya no hicieron nada. Pero, por favor al Presidente que nos saque de este lugar que ya no aguantamos más esta zozobra", exclama Leo Rossó, presidente del Comité pro rescate de la Mesopotamia.
El pedido también lo hace Teresa Valdez, quien decidió aprovechar la claridad del día para bajar a su casa a "mover algo para comer", pero lista para volver a refugiarse durante la noche junto a sus tres hijos. "Yo tengo 10 años en esto y ya estoy cansada de salir corriendo".
En el barrio apelan a la familiaridad que une al director de la Oficina Supervisora de Obras del Estado, Félix Bautista, con esa comunidad, para que el funcionario interceda por su traslado.
Alimentos para los refugiados
En Santo Domingo, el presidente Leonel Fernández instruyó ayer al administrador de los Comedores Económicos, Nicolás Calderón, para que a las familias que fueron desplazadas y que están en los albergues señalados por el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) en diferentes provincias del país, no les falten alimentos y agua potable. Calderón explicó que desde el pasado viernes todos los comedores económicos, fueron abastecidos con alimentos crudos, desde donde se despachan las raciones de comida cocida a los damnificados.
Tania Molina

Tania Molina