Agua de botellón: análisis revela diferencias entre grandes y pequeñas purificadoras
Se encontraron coliformes y aerobios mesófilos en varias muestras de agua de Santo Domingo y el Distrito Nacional

Un análisis al agua que compran en botellones cientos de dominicanos en la capital demostró una realidad desigual entre las grandes y las pequeñas plantas purificadoras.
Para esta prueba se analizaron dos marcas de las más reconocidas y con mayor cobertura en la capital, cuyo precio supera los 100 pesos en los colmados.
Además, se analizaron cuatro marcas locales procedentes de plantas de ubicadas en barrios del Distrito Nacional, Santo Domingo Este, Santo Domingo Oeste y Santo Domingo Norte, cuyo valor ronda los 50 pesos. Esta es la denominada agua económica que la población adquiere en colmados o directamente de la fábrica.
Los botellones se compraron sellados y así fueron llevados al laboratorio de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd) para evitar contaminarlos.
Los bioanalistas buscaron microorganismos coliformes fecales y de otros tipos, aerobios mesófilos, pseudomonas y Escherichia coli.
Las dos marcas más costosas obtuvieron los mejores resultados, pues salieron negativas para todos los parámetros analizados, mientras que las cuatro locales presentaron coliformes y varias superaron el valor de referencia para aerobios mesófilos. Ninguna tuvo pseudomonas ni Escherichia coli.
- Los microorganismos detectados pueden estar asociados con distintos problemas sanitarios. La presencia de coliformes totales es un indicador de deficiencias en la calidad sanitaria del agua y puede advertir sobre contaminación durante su procesamiento, almacenamiento o manejo.
Los aerobios mesófilos, por su parte, son un indicador de la carga microbiana general y, cuando superan los valores establecidos, pueden evidenciar deficiencias de higiene y de control sanitario en el procesamiento y manejo del agua.
Los resultados
El botellón comprado en María Auxiliadora, en el Distrito Nacional, procedente de una planta de Villa Consuelo, presentó 6.9 NMP/100 ml de coliformes totales, donde NMP significa Número Más Probable por cada 100 mililitros, y más de 200 UFC/ml de aerobios mesófilos, es decir, unidades formadoras de colonias por mililitro.
El agua adquirida en un colmado del ensanche Ozama, en Santo Domingo Este, tenía 23 NMP/100 ml de coliformes totales y 177 UFC/ml de aerobios mesófilos, aunque en esta última variable el valor máximo admitido es de 200 UFC/ml.
En la avenida Hermanas Mirabal, de Villa Mella, Santo Domingo Norte, se compró un botellón de agua que obtuvo 3.6 NMP/100 ml de coliformes totales y superó los 200 UFC/ml en el recuento de aerobios mesófilos.
Por último, en el barrio Enriquillo, de Herrera, Santo Domingo Oeste, se adquirió uno de estos botellones económicos, en cuya agua el laboratorio también encontró más de 200 UFC/ml de aerobios mesófilos y 23 NMP/100 ml de coliformes totales.
La explicación
El director de Calidad de las Aguas de la CAASD, ingeniero José Antonio Mateo Mota, explica estas diferencias en la falta de control del ambiente de las envasadoras pequeñas y la escasa supervisión del Ministerio de Salud Pública.
"Es una combinación de factores que van desde falta de recambio de las membranas y de los materiales filtrantes, limpieza y desinfección de las tuberías y de los grifos, y la parte ambiental del área donde se hace el último proceso de colocarle las tapas y los cintillos, que muchas veces se hace manual", señala.
Asegura que los resultados obtenidos por Diario Libre coinciden con los que ellos obtienen en sus mediciones periódicas del agua embotellada, siempre con un porcentaje importante de muestras no aptas.
No fue posible establecer comunicación telefónica con estas pequeñas empresas porque algunas no tienen presencia en línea y las otras tienen números telefónicos a los que no respondieron.
El contexto
Este trabajo fue la continuación de un reportaje anterior en el que se analizó el agua de la llave para verificar si era potable y se descubrió la presencia de coliformes y pseudomonas, lo que la hacía no apta para el consumo humano.
Para ambos trabajos se aprovechó el servicio de laboratorio que la CAASD tiene disponible para el público en general que quiera comprobar si el agua que usa y consume es confiable.
El análisis microbiológico completo, que incluye coliformes totales, fecales y pseudomonas, costó 700 pesos. El de aerobios mesófilos tiene un valor de 500 pesos, al igual que la prueba para Escherichia coli. Las pruebas tuvieron un costo total de 1,700 pesos por cada botellón.



Balbiery Rosario