La unión pese a la distancia: experiencias de personas que superaron el COVID-19

  • El país cierra el año con más de 170,000 contagios acumulados
$!La unión pese a la distancia: experiencias de personas que superaron el COVID-19
Al 30 de diciembre el COVID-19 había contagiado a 169,579 dominicanos.

Atravesar cualquier tipo de enfermedad deja huellas en las personas, y en el caso de Fabián (nombre ficticio), el COVID-19, que llegó a República dominicana a principios de marzo del 2020 y al 30 de diciembre había contagiado a 169,579 dominicanos, le enseñó a valorarse más como persona.

Fabián cuenta que aprendió a darle valor a lo que realmente lo tiene: la familia. Explica que estuvo a punto de perder su vida, pues de nada le valió cuidarse porque por su trabajo se relacionó con personas “imprudentes”, que no respetan los lineamientos que se plantearon para combatir el coronavirus.

Indica que hay que cumplir con las responsabilidades laborales, pero proteger la integridad física y familiar. “La familia está primero. Nos creemos superhéroes y nos olvidamos que, si desaparecemos por un incidente en el trabajo, la vida sigue. Somos reemplazables”, precisa.

Esta enfermedad descontroló su presión arterial y ahora le falta de aire cuando camina.

“Soy una persona hipertensa y tengo que estar monitoreando permanentemente la presión antes de tomar la pastilla. Es una situación incómoda, pero mejor que estar cara a cara con la muerte”, dice.

En el caso de María del Carmen Guillén, quien pensó en un principio que solo tenía una simple gripe, síntomas como la fiebre, mareos, vómito, dolor de cuerpo y poco ánimo y hasta falta de respiración la llevaron a alertarse. Indicó que no se suele enfermar.

Tras realizarse una prueba PCR, junto a su esposo y dos hijos, la única que salió positiva fue ella, aunque afirma que se estuvo cuidando todo el tiempo, así que entiende pudo contagiarse en alguna de las salidas al supermercado.

“De las lecciones que aprendí al atravesar esta enfermedad, fue a valorar aun más la vida y a las personas, de igual forma a valorar los pequeños detalles. Ese abrazo, ese abrazo que de verdad comencé apreciar con más intensidad, porque al tener a mis hijos separados de mí, a mi esposo al pendiente de la casa, su trabajo y la responsabilidad que conlleva cuidar de los niños pues eso me hizo apreciar esos pequeños detalles que a veces pasamos desapercibidos”, contó a Diario Libre.

Con respecto al virus como tal, María del Carmen considera que muchas personas se contagiarán, pues es muy difícil controlar el contagio. En su caso entiende se cuidó bastante y aun así se contagió.

Destaca todo el apoyo que recibió de su familia, a pesar que debían guardar distancia, así como el de sus compañeros de trabajo y el equipo de gestión humana de la empresa que labora.

“Eso me ayudo bastante a no sentirme tan mal conmigo misma y a manejar los malestares que en el momento tenía”, dijo.

Los mayores

De su lado, Apolinar Hiraldo, un señor de 70 años, recomienda a todas las personas cuidarse independientemente su edad. Indica que como persona adulta el COVID-19 lo afectó mucho.

Entre lágrimas agradece a Dios, que le dio la fuerza para resistir ese quebranto por el cual no podía siquiera hablar o comer.

“Le doy gracias a Dios que ya puedo bañarme, ir al baño y comer, aunque no gran cosa. Esta epidemia me tenía que solo se me veían los huesos y lo único que tengo es que a veces me da ese deseo de llorar, no me sale la voz casi, pero Dios tiene muchas cosas para nosotros”, dijo.

Santa Guillén, otra adulta mayor de más de 60 años, pide a la población que se cuide, que use las mascarillas, que se quede en casa. Explica que se contagió sin salir a la calle, por lo cual pide que no acepten a personas en sus casas.

20210101 https://www.diariolibre.com

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