Los obreros intoxicados denuncian anomalías
Se quejan de las precarias condiciones en que laboraban, 15 de ellos continúan internados

SANTIAGO. Los obreros afectados en el embalse Tavera-Bao denunciaron una serie de irregularidades en las condiciones laborales, las cuales dejaron como consecuencia la muerte de dos de ellos, y otros 15 permanecen hospitalizados en distintos centros de salud privados de esta ciudad.
Aunque prefirieron hablar bajo el anonimato, por temor a las represalias que podrían tomar en su contra desde la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (Egehid) y del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), señalaron que ninguno de los 26 trabajadores afectados poseían seguro médico, por lo que tuvieron que ser tratados en el hospital municipal de Sabana Iglesia, en precarias condiciones.
Los obreros son oriundos de Monte de la Zanja, Palo Amarillo, La Lima, Yerba de Culebras y otras comunidades de Sabana Iglesia y Baitoa, localidades aledañas al referido embalse, donde se enfermaron de histoplasmosis, una enfermedad que surge tras la inhalación del ambiente, de acuerdo con los diagnósticos ofrecidos en cada uno de los centros de salud donde están ingresados. “Aquí, en Corominas me informaron que tenemos histoplasmosis. No sé por qué lo están ocultando”, dijo uno de los afectados.
Además de Corominas, donde permanecen tres personas en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), los otros enfermos están ingresados en el centro médico Santiago Apóstol, donde hay ocho de ellos; tres en la clínica Bonilla; y dos en el Materno Infantil.
Otro afectado se mostró decepcionado por las declaraciones de Olgo Fernández, director del INDRHI, quien negó que ellos trabajaran para esa institución estatal. “Tengo documentos en los que puedo demostrar que sí trabajamos para el INDRHI”, manifestó enojado.
Otras de las anomalías que denunciaron es que terceros cobraban en lugar de los que hacían el trabajo.
Los obreros hicieron labores de limpieza durante más de un mes en los túneles que funcionan como respiraderos del embalse Tavera-Bao.
No usaban equipos especiales; como mascarillas, botas y guantes.
Asimismo, aseguraron que en al menos dos centros de salud privados de Santiago se negaron a recibir los obreros contagiados con la histoplasmosis.
“A pesar que esos muchachos necesitaban atenciones médicas de urgencia, no los quisieron recibir ni en el HOMS, ni la Unión Médica”, dijo entre lágrimas un pariente de una de las víctimas.
Edward Fernández
Edward Fernández