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Silencio oficial sobre boxeadores alimenta especulaciones entre aficionados

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Silencio oficial sobre boxeadores alimenta especulaciones entre aficionados
LA HABANA, CUBA.- El silencio de las autoridades cubanas sobre los dos boxeadores que desertaron en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro y fueron deportados por Brasil ha alimentado todo tipo de especulaciones entre los aficionados en la isla.

Guillermo Rigondeaux, de 26 años y doble campeón mundial y olímpico, y Erislandy Lara, de 24 y campeón mundial de la categoría welter, se encuentran en una "casa de visita" en La Habana desde la madrugada del domingo, cuando llegaron a la capital cubana procedentes de Brasil.

Poco se ha sabido de ambos boxeadores desde entonces salvo que, según fuentes familiares, han recibido las visitas de sus esposas y sus hijos en la casa donde se encuentran por órdenes del gobierno cubano.

El domingo, el convaleciente jefe de la revolución, Fidel Castro, aseguró que a Rigondeaux y Lara no les esperaban arrestos ni represalias en Cuba y apuntó que a ambos les serán ofrecidas "tareas decorosas y en favor del deporte de acuerdo con sus conocimientos y experiencia".

El silencio oficial que se ha mantenido desde entonces sobre la situación de Rigondeaux y Lara, las dos estrellas indiscutibles del boxeo en estos momentos en la isla, ha alimentado todo tipo de comentarios entre los aficionados, desde quienes no les perdonan el intento de deserción hasta los que no entienden por qué regresaron al país.

"Ellos no lo pensaron bien, actuaron como brutos", opinó un conductor de ómnibus aficionado al boxeo, que no termina de entender el cambio de parecer de los deportistas.

"Si ya se habían quedado en Brasil, es porque era una decisión que tenían bien clara en sus cabezas. Entonces, ¿cómo es posible que a los pocos días estén arrepentidos?", se preguntó.

Para Arturo, propietario de una pequeña cafetería en la periferia de La Habana, los boxeadores "perdieron güiro, calabaza y miel", porque "ahora se quedaron sin dinero y sin medallas".

Un viejo entrenador de boxeo que reclamó el anonimato se pregunta por qué se dejaron localizar tan fácilmente después de tomar su decisión cuando "tenían un porvenir glorioso por delante, eran unos personajes, y ya no serán nada".

"Ahí hay gato encerrado. Yo creo que en el fondo hay una maniobra política muy bien armada por parte del gobierno cubano. Pero eso solo lo sabremos con el tiempo", aseguró por su parte un joven ingeniero de La Habana.

Según medios de prensa brasileños, Rigondeaux y Lara recibieron apoyo del empresario alemán de origen turco Ahmet Oner, el mismo que en diciembre de 2006 había contratado a los boxeadores cubanos Yan Barthelemí, Yuriolkis Gamboa y Odlanier Solís, que abandonaron al equipo cubano durante una competencia en Venezuela.

Rigondeaux y Lara se dieron por desaparecidos el pasado 22 de julio, cuando no se presentaron al pesaje en los Juegos Panamericanos, y fueron detenidos el 2 de agosto en una playa de Río de Janeiro.

De acuerdo con la policía brasileña, ambos deportistas dijeron estar arrepentidos de su acción y alegaron que habían sido dopados cuando salieron de la Villa Olímpica.