Strasbourg, refugio de la historia

En Strasbourg o Estrasburgo, capital de la región de la Alsacia, en esta época del año hace mucho frío y los días son sumamente cortos. Baste decir que el sol se pone alrededor de las 4:30 de la tarde, así que una hora después, ya es de noche.
Sin embargo, a pesar de esa peculiaridad climática, son muchos los turistas y visitantes que prefieren enfrentar las bajas temperaturas para caminar por esta ciudad, una de las más históricas de Francia.
Como toda gran urbe europea, Strasbourg también tiene una leyenda detrás de su nacimiento, y cuenta el mito que la ciudad fue fundada en la antigüedad por Trebeta, uno de los hijos de Semíramis de Babilonia. Pero para desesperación de quienes aman la mitología, estudios históricos e investigaciones arqueológicas han demostrado que Strabourg fue establecida por el Imperio Romano, específicamente por el general Druso el Mayor, en el año 12 antes de Cristo.
Originalmente bautizada con el nombre de Argentoratum, la ciudad fue renombrada como Strasbourg en el año 500 después de Cristo por los merovingios del rey Clodoveo I.
Así, paso a paso, toda la historia se palpa por las calles de Strasbourg, fundamentalmente en el centro de la ciudad, donde las callejuelas se entrelazan y entrecruzan en una maraña de direcciones que puede resultar inescrutable para cualquier recién llegado.
Cada una de estas callecitas, para mayor información, tiene una indicación con su nombre en francés y también en el dialecto alsaciano, el que hablan los pobladores de la región. Por ejemplo, la bella Rue de la Lanterne, es en alsaciano Laternegässel; y la Rue de Miroir es la Spiejelgässel
Pero, con la ayuda de un mapa y un vocabulario básico francés, hasta el más neófito de los turistas puede encontrar su destino en Strasbourg, cuyo centro histórico, donde está ubicada la Catedral, fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1988.
De frente a su historia, Strasbourg no es menos política. Esta ciudad es sede del Parlamento Europeo, del Consejo de Regiones Europeas, del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y de la Oficina del Defensor del Pueblo Europeo.
Un camino dulce
Para quienes tengan debilidad por los chocolates, pasar frente a la vitrina de Jeff de Bruges en la exquisita Rue des Orfevres, constituye una tentación difícil de vencer. Únicamente los precios de esas delicias pueden detener al más osado. Sólo 100 gramos de esos chocolates selectos cuesta 3.58 euros, y por supuesto, si quiere un kilogramo, esa cifra llega a 35.80 euros.
Casi frente a la tiendecita de Bruges, que atienden Catherine y Patrick Brule, está la pequeña venta "Douceurs Salées Sucrées", (Dulzuras Saladas y Azucaradas), de Marie-Josée y Maurice Roth, donde las tartaletas y los dulces comparten espacio con el pan recién horneado y las galletas al estilo casero.
Sin Metro
En Strasbourg no hay Metro. Todo el movimiento por la ciudad, sus habitantes lo realizan en sus bicicletas o a través de amplios y cómodos tranvías, que se repiten cada cuatro minutos en todas direcciones.
El sistema de tickets para los tranvías es automático. Se compran en una especie de cajero, donde por un pasaje de ida y vuelta, el futuro pasajero deposita 2.70 euros, y recibe su billete, el cual debe validar en unas columnas especiales que se encuentran a cada lado de las paradas.
Sin supervisión, ni vigilancia, sólo contando con la honestidad y la decencia de la ciudadanía. La única pregunta está dibujada en cada puerta de los tranvías: "¿Ya usted validó su ticket?". La respuesta queda a merced del viajero.
Cultura al por mayor
Los recién concluidos Días Europeos de Desarrollo tuvieron como sede el llamado Palacio de la Música y de los Congresos. Es un magnífico complejo que reúne varias salas y auditorios de diferente capacidad para ofrecer una amplia gama de espectáculos culturales a los habitantes de Strasbourg.
Y a pesar de la distancia que la separa de Washington, la Obamamanía también llegó a esta ciudad. Repasando las librerías, el principal tema en las ventas del día son los libros escritos sobre o por el electo presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
Entre los títulos está, por ejemplo "Les Réves de mon Père, L'Histoire d'un héritage en noir et blanc" (Los sueños de mi padre, La historia de una herencia en negro y blanco"), de Obama; o " L'Amerique de Barack Obama" (La América de Barack Obama), de François Dunpaire y Olivier Richomme, que se vende como una biografía de referencia.
Por si fuera poco, el último grito de la Obamamanía es la "Petite Encyclopédie" (Pequeña Enciclopedia), que ofrece todo tipo de información sobre el próximo presidente norteamericano.
Annet Cárdenas
Annet Cárdenas