Un panorama desolador el día siguiente a la explosión de la envasadora de gas
Unidad Canina del Ejército Nacional se fortalece en rescate
SANTO DOMINGO. En el lugar del incidente, el panorama sigue siendo desolador, como vacío de expectativas y de esperanza, aunque hay muestras de solidaridad. Muchos de los afectados están durmiendo en casas de vecinos y familiares, mientras agentes de la Policía tienen el control de sus propiedades.
Varias entidades, incluidas supuestamente el seguro de la empresa afectada, hacen evaluaciones y toman datos de los daños causados. Algunas entidades, como el grupo religioso “Juventud por una Misión”, lleva comida y otras ayudas a los afectados.
La perrita que salvó a una familia
Como haciendo honor al dicho de que “el mejor amigo del hombre es el perro”, la chihuahua “Chiqui”, se convirtió en la heroína de la familia Valerio durante la tragedia que afectó a moradores de Los Ríos, cuando el pasado martes explotó parte de la envasadora Sol Gas en la calle Circunvalación.
La señora Joselín Valerio, dos de sus hijos, un sobrino y dos nietos, dormían profundamente en su casa a escasos metros de la envasadora, cuando se comenzaba a gestar la concentración de gas.
Narra Valerio, que su perrita “Chiqui”, entró varias veces a su habitación ladrando con fuerza, arañaba en la cama de la señora, entraba y salía del cuarto nerviosa, haciendo cada vez más ruido, hasta que la despertó. Cuenta que al notar el ladrido desesperado de su perra se levantó, y al salir de la habitación se percató de lo que pasaba.
“Chiqui entraba a mi habitación, me ladraba duro, hacía así en la cama(arañaba), y salía y volvía y entraba ladrando mucho, y ahí fue que yo me di cuenta..., y yo dije y qué es lo que pasa?, oí como un murmullo salí, y vi a una vecina que salió corriendo y me dijo: salga vecina que es la planta de gas que va a explotar”, relata.
Volvió a las habitaciones corriendo, y comenzó a despertar a su familia y no tuvo tiempo para buscar la perrita. No se sabe cómo, pero la canina sobrevivió, aunque con las pestañas y bigotes quemados, al igual que las patas delanteras el cuello y las orejas.
Adalberto de la Rosa


Adalberto de la Rosa