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Teólogo de la liberación teme "fundamentalismo católico"

Un defensor prominente de la Teología de la Liberación dijo el jueves que teme que con el papa Benedicto XVI se abra un período de "fundamentalismo católico" y que el nuevo pontífice designe como obispos a sacerdotes reaccionarios y mediocres.

El fraile dominico Carlos Alberto Libanio Christo, universalmente conocido como Frei Betto, dijo que estaba seguro que el nuevo pontífice "volverá a nuestros episcopados más conservadores, designando como obispos a sacerdotes sin ninguna preparación intelectual y pastoral".

El fraile, hasta hace poco asesor del presidente Luiz Inacio Lula da Silva y conocido por decenas de publicaciones que abarcan desde temas religiosos hasta científicos y de cocina popular, dijo que también veía riesgos de que el nuevo papa erija barreras ante otras religiones.

"Ya en 2001 dijo que todas las religiones son imperfectas, excepto la católica", declaró en una entrevista con el diario O Globo. "Temo un fundamentalismo católico, con hogueras virtuales de inquisición y muchos acusados de herejía, como ocurrió en el siglo XIX, cuando Pío IX llegó al ridículo de condenar al estado laico, el progreso y hasta la luz eléctrica."

Los temores del fraile se sumaron a los expresados en Brasil por otros miembros de la teología de la liberación, que postula una aplicación sin reservas del pensamiento cristiano a favor de los pobres y los excluídos. Esa corriente cobró fuerza en América Latina tras la Conferencia de obispos latinoamericanos en Medellín, que proclamó una "opción preferencial por los pobres" por parte de la Iglesia Católica.

El fallecido Juan Pablo II puso frenos a esa tendencia reprobando el análisis marxista del que se servía para analizar las realidades sociales y económicas del continente.

Frei Betto dijo que el actual papa había inducido a Juan Pablo II, en los años de 1980, a emitir dos documentos de censura a la teología de la liberación. "Lo curioso -dijo- es que los temas abordados por la teología de la liberación, como deuda externa, neocolonialismo, neoliberalismo, se volvieron frecuentes en los últimos años del pontificado de Juan Pablo II".

Preguntado si con la designación del nuevo papa la iglesia se alejaba de los pobres, dijo: "Espero que no. Sin embargo, no podría decir que la Iglesia Católica en su conjunto está con los pobres, como exige Jesus. La inquietud del cardenal Ratzinger era ver los templos de Europa repletos más de turistas que de fieles. Si hubiese tenido ojos para el tercer mundo, vería lo contrario. Fuera de los pobres, la Iglesia no tiene salvación. Y si la Iglesia Católica les cierras las puertas, ellos se van a otras iglesias".

"No me gustó su sermón en la misa inaugural del cónclave, en la que el cardenal Ratzinger volvió explícita su autocandidatura", dijo. "Condenó todo lo que en la cultura moderna no huele a agua bendita: marxismo, liberalismo, agnosticismo, ateísmo".