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"Tengo un vehículo detrás..."

La llamada suena frenética: "hay algo raro, dice "El cuñao". El hombre no coge el teléfono y no era el chofer el que se devolvió. Hay algo raro. No sé si lo estaban esperando".

Hasta ese momento, Quirino Ernesto Paulino Castillo, "El Don", dudaba, pero su instinto le decía que algo irregular estaba ocurriendo, y siempre precavido, atina a preguntar: "¿El vehículo es suyo?

-Es mío, pero está a nombre de uno de aquel lado, de un vecino.

-Pero no tiene usted papeles...

La respuesta es negativa y entonces la confirmación de que algo muy malo está a punto de ocurrir:

-Tengo un vehículo atrás de mí, viene detrás de mí. Hay algo raro. Vienen dos vehículos, dice Quirino, mientras el tono de voz se va haciendo más frenético.

-Que sea Dios...

Esto ocurría a las dos y doce minutos de la tarde y el día anterior, 17 de diciembre, Quirino le había informado a uno de los responsables de la banda que tenía un examen a las 2:30 de la tarde y que por esa razón enviaría a  "El  cuñao" con la mercancía.

La operación

El proceso de la preparación y el embarque de lo que sería el cargamento de 1,387.28 kilos de cocaína incautado a Quirino Ernesto Paulino Castillo, ex capitán del Ejército Nacional y líder de una banda que transportaba drogas desde la República Dominicana hacia los Estados Unidos, alguna de la cual se vendía también en nuestro territorio, comienza el 16 de diciembre, cuando Quirino recibe una llamada de un contacto, pidiendo un local para guardar "el caballo". Hablando en clave, el contacto quería "un establo", pero Quirino responde "hágalo como lo hacíamos antes".

Al día siguiente, Quirino le pide a "El cuñao" que tome medidas para proteger bien la carga y reforzar el vehículo. En esa conversación es que sale que "El cuñao", no formaba parte originalmente de la banda de Quirino, sino que venía de servirle a otro operativo en desgracia. "El Don" le dice a "El cuñao", que no es otro que Ernesto B. Guevara Díaz (Maconi), que lo quiere ayudar, que le abrió las puertas.

El 17 de diciembre, las cosas se complican porque hay la necesidad de cambiar de camión. De las grabaciones resulta la meticulosidad de Quirino en todos los detalles, inclusive para distinguir los diferentes cargamentos de droga y la protección debida al alijo. Lo que ignoraba "El Don", era que todos sus movimientos estaban siendo seguidos y sus teléfonos interceptados por la DNCD y la DEA.

Ese es el día en que Quirino llama al contacto que va a despachar la droga, para informarle que quien hará la entrega es "El cuñao", porque tiene un examen en la universidad.

El 18, todo es frenesí. A las 8 de la mañana ya el camión estaba llegando al lugar escogido para ser cargado con la droga y Quirino es como un comandante dando órdenes: "¿Inspeccionó? ¿Están revisando bien? Que lo ponga todo de 25,000. Que marque bien los otros. Que le ponga tinta roja. Que estén bien identificados. Que le dé pintura roja por los cuatro lados."

Cuando fue ocupado, el cargamento estaba compuesto de 45 cajas conteniendo cada una 25 paquetes. La cocaína estaba encubierta con mostaza y ajo.

"El cuñao" le informa a Quirino que la camioneta que consiguió no es cerrada. A Quirino no parece importarle el detalle: "Le pone una lona bien pesá", le dijo, advirtiéndole que tenían que entregar la droga a las dos de la tarde en el punto escogido en el Cibao.

En ese momento, Quirino le confiesa a su interlocutor que tenía un fuerte dolor de cabeza.

A las 10:47, Quirino reitera que tienen que salir antes de las 12 para llegar a tiempo a su destino y a las 11:21 de la mañana, le dice a "El cuñao", que tienen que verse para "decirle cómo llegar".

Con la hora encima, Quirino llama a su contacto para informarle que están un poco retrasados, pero que la droga llegará esa tarde temprano y sale hacia la bomba Esso, en la avenida Luperón en Engombe, a esperar a "El cuñao".

Es de allí de donde parte la droga, con el teniente coronel Lidio Arturo Nin Terrero de custodio y el chofer Tirso Cuevas Nin. "El cuñao" debe seguir la droga a prudente distancia hasta finalizar la operación.

Pero "El cuñao" decide cambiar de vehículo y pierde unos minutos en el proceso. Esto le impide observar la captura.

Poco antes de las dos de la tarde, la operación de captura tiene lugar en la autopista Duarte, antes de llegar al cruce de Los Alcarrizos. Los ocupantes de la camioneta, una Daihatsu, de las llamadas "plataneras", placa L165796, son arrestados.

La confusión

Cuando "El cuñao" alcanza a ver la camioneta, ya no era conducida por Cuevas Nin, sino por un agente de la DNCD, por eso, cuando doblan en U en la entrada de Los Alcarrizos para volver a Santo Domingo, "El cuñao" se extraña porque le parece que esa es la camioneta, pero los conductores son diferentes. Comienza a llamar a los ocupantes originales, pero ya no le contestan el teléfono, pues están en manos de la DNCD.

A la 1:53 de la tarde, "El cuñao", le da la noticia a Quirino: "No sé qué es lo que pasa. Era el camión el que se devolvió, pero el que iba en la puerta no era él. No podía ser tan parecido. Hay algo raro".

Quirino no puede creer lo que oye: ¡Qué maldita vaina!, pero pensando que puede tratarse de un error, le pide a "El  cuñao", que siga adelante buscándolos y que se mantenga en contacto.

"El cuñao" trata insistentemente de comunicarse con los ocupantes del camión, sin obtener respuesta y luego de avanzar varios kilómetros, se da cuenta que no podían ir tan lejos y opta por devolverse. Ahí es cuando llama a Quirino de nuevo comunicándole que se estaba devolviendo, convencido "de que eran ellos"

A las 2:06 pm vuelve a llamar reportando que no hay novedades. Es entonces cuando Quirino llama al contacto en La Vega para decirle que hay problemas.

Pero el contacto, al parecer era un hombre de relaciones. Llama a Quirino para informarle que "parece que hay problema allá arriba. En media hora tengo la información".

Quirino, preocupado por su examen de las 2:30, regresa a su casa a recoger a su esposa para ir a la universidad, cuando a las 2:12, recibe otra llamada de "El cuñao": "Algo raro hay. No cogen el teléfono y no era el chofer. Hay algo raro. No sé si los estaban esperando".

En ese momento, Quirino vuelve a su mecanismo de protección: "¿El vehículo es suyo?

-Es mío, pero está a nombre de uno de aquel lado, de un vecino.

-Pero no tiene usted papeles...

Quirino, que al principio sospechó de un tumbe, ahora estaba seguro de que algo muy grave estaba pasando y le confiesa a "El cuñao":

-Tengo un vehículo atrás de mí, viene detrás de mí desde que salí de mi casa... vienen dos vehículos... Que sea Dios...

A las 2:16 de la tarde, Quirino y "El cuñao" vuelven a ponerse en contacto por última vez:

-Los vehículos siguen detrás de mí.. Yo lo llamo..."

Fue lo último que dijo antes de ser interceptado por los agentes de la DNCD y capturado, junto a su esposa, Belkis Elizabeth Ubrí Medrano. Continuará.

Siempre se pensó que la droga iba destinada a una empresa de zona franca en Santiago. Ahora se sabe que el destinatario de la droga era un oficial de policía que está prófugo, que operaba una agroindustria para exportación en la zona de La Vega.

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