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Total de muertos por maremoto supera los 120.000

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Total de muertos por maremoto supera los 120.000
La crueldad del maremoto de Asia quedó más clara el jueves cuando Indonesia, el país más afectado por el desastre, elevó fuertemente su cálculo de muertos, lo que llevaría el número de fallecidos en toda la región del Océano Indico a unos 120.000.

Fuentes del ministerio de Salud dijeron que poco menos de 80.000 habrían muerto en la provincia de Aceh, en el norte de Indonesia, cercana al epicentro del sismo submarino. Esta cifra representó unos 28.000 muertos más que la última estimación.

Dos fuentes dijeron que el saldo de víctimas se anunciaría pronto oficialmente.

Aceh se convirtió en el "ground zero" del poderoso terremoto del domingo cerca de la costa, una expresión con la que se conocía a la zona que quedó vacía tras el derrumbe del World Trade Center luego de los atentados del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York.

El terremoto provocó olas enormes que llegaron hasta Africa y mataron a miles en India, Tailandia y otros países del Indico. Sri Lanka, gravemente afectada por la marejada, elevó el jueves su estimación en algo menos de 3.000 fallecidos, a un total de 27.268.

Millones de personas en las costas del Océano Indico hacían lo posible para conseguir alimentos y agua limpia el jueves, aunque las enfermedades, la sed, el hambre y el pánico amenazaban a los sobrevivientes del desastre natural más letal desde el ciclón que en 1991 mató a 138.000 en Bangladesh.

Las réplicas, los rumores y una alerta de tsunami en India, que terminó siendo falsa, incrementaron el caos en una zona que sigue aterrorizada.

TRAGEDIA DE ESCALA DESCONOCIDA

Pese al aumento de los cálculos del jueves, la verdadera escala del desastre podría quedar para siempre como una incógnita. Los rescatistas se esforzaban para llegar a las zonas remotas y los afligidos sobrevivientes buscaban cuerpos de residentes y de turistas.

"No se trata sólo de distribuir alimentos y agua. Pueblos enteros deben ser reconstruidos desde la nada," dijo Rod Volway de CARE Canada, cuyo equipo de emergencia fue uno de los primeros en llegar a Aceh.

A la vez que el mundo se comprometió a donar 220 millones de dólares, además de enviar barcos y aviones con suministros, la mayor operación de asistencia humanitaria de la historia se enfrentaba a una tarea enorme.

"Hasta cinco millones de personas no tienen acceso a aquello que necesitan para vivir," dijo David Nabarro, jefe de un equipo de crisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Muchos poblados y centros turísticos ahora son sólo pilas de escombros cubiertas por el lodo, donde reina el hedor de los cadáveres a cuatro días del terremoto de magnitud 9,0, el más poderoso en 40 años.

Miles de cuerpos que se descomponían en el calor tropical fueron arrojados a fosas comunes, pero los funcionarios sanitarios dijeron que el agua contaminada era un riesgo mucho mayor que los cadáveres.

Los turistas también fueron sorprendidos por la catástrofe y casi 5.000 extranjeros -la mitad provenientes de Suecia y Alemania- desaparecieron, muchos de ellos en Tailandia, donde se ha confirmado la muerte de 710 visitantes.

ESFUERZOS DE AYUDA DIFICULTADOS POR CAOS

Las autoridades advirtieron que podrían producirse muchas muertes a causa de la disentería, el cólera y la fiebre tifoidea provocadas por el agua y los alimentos contaminados, y la malaria y el dengue transmitido por los mosquitos.

Cuatro días después del tsunami, la mayoría de las personas había abandonado las esperanzas de hallar con vida a sus seres queridos.

Aviones indonesios arrojaban alimentos en áreas aisladas de Aceh, en la costa oeste de Sumatra, una isla del tamaño del estado norteamericano de Florida. A esas regiones posiblemente no se podrá acceder por tierra durante días.

Los sobrevivientes se quejaban de que la ayuda llegaba muy lentamente, a pesar de que en el aeropuerto local se acumulaban las provisiones. Los funcionarios de asistencia dijeron que el problema era la mala coordinación con el ejéricto.

"No hay información. Solo lo que uno se entera en las calles. La coordinación es muy mala," dijo Zulkarnaen, de 36 años, un residente de la ciudad de Banda Aceh, la mayor de la provincia.

Multitudes hambrientas se abrían paso a empujones por galletas de los programas de ayuda, asediando a las personas que las entregaban en la ciudad. Algunos conductores de los automóviles que repartían la comida no se animaban a detener sus vehículos.

"Algunos automóviles llegan y simplemente arrojan los alimentos. Los más rápidos toman la comida, los más fuertes ganan. Los mayores y los heridos no obtienen nada. Nos sentimos como perros," dijo Usman, de 43 años.

En Ampara, el área más afectada de Sri Lanka, los residentes circulaban con altavoces pidiendo a la gente que donara cacerolas y sartenes, cubos de agua fresca y sarongs.

"La frustración irá en aumento en los próximos días y semanas," dijo Jan Egeland, coordinador de ayuda de emergencia de la ONU.

MILLONES SIN HOGAR

Más de un millón de personas quedaron sin techo. Los hospitales están desbordados con los heridos, estimados en 100.000 más.

La ONU preparaba lo que podría ser su mayor petición de donaciones para enfrentar su mayor esfuerzo de ayuda.

Estados Unidos dijo que su compromiso de 35 millones de dólares era solo el inicio de su ayuda, y envió un grupo de portaviones hacia Sumatra además de otros barcos, incluyendo un transporte de helicópteros, a la Bahía de Bengala.

Los costos financieros, estimados en hasta 14.000 millones de dólares, son menores comparados con el sufrimiento humano. En contraste, el Huracán Andrew mató a 50 personas en 1992, pero costó unos 30.000 millones de dólares en daños, principalmente en Estados Unidos.

El nerviosismo persistía en el sudeste asiático tras el sismo del domingo y el tsunami sin precedentes.

India emitió alertas de tsunami -a diferencia del domingo, cuando no hubo ninguno- desatando el pánico y un éxodo desde las áreas costeras. Miles en Sri Lanka también huyeron tierra adentro tras oir reportes similares. Sin embargo, no hubo atisbos de olas gigantescas que se aproximaran a las costas.

En Khao Lak, un centro turístico tailandés que se convirtió en un cementerio, la lúgubre tarea de recuperar los cuerpos fue interrumpida brevemente cuando un temblor hizo que la playa quedara desierta en un pocos segundos.

Equipos forenese holandeses, alemanes y suizos volaron a Tailandia para ayudar a identificar cuerpos -ya difíciles de reconocer- recolectando evidencia dental, muestras de ADN, huellas digitales, fotografías y radiografías.

Preservar los cuerpos se convirtió en una necesidad urgente y el primer ministro de Tailandia Thaksin Shinawatra prometió otorgar contenedores refrigerados.

Por la noche, en Banda Aceh se produjeron réplicas que también hicieron que la gente huyera de sus casas.