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Tu casa, mi cámara

La intimidad de las primeras viviendas que se construyeron en Brasilia en los años 60 se ven reflejadas, cincuenta años después, en un libro en el que se muestran los sueños y las decepciones de sus habitantes tras una arquitectura innovadora.

 El 2 de febrero de 1960 se inauguró en Brasilia la “superquadra 108 Sur”, una manzana de 11 edificios que fue el primer conjunto residencial en estar completamente listo en la capital brasileña. Cincuenta años después, el fotógrafo y reportero Leonardo Wen (Brasilia, 1981) se embarcó en la tarea de retratar los interiores de esas viviendas para documentar cómo las personas ocupaban estos lugares levantados bajo el precepto de una arquitectura moderna.

 

 “En principio no tenía muy claro cuál era el espacio que iba a fotografiar, pero después de hablar con varios arquitectos y profesores decidí plasmar con mi cámara exclusivamente esa manzana”, explica Wen.

El pionero bloque de edificios fue diseñado por el arquitecto Oscar Niemeyer y “fue tomado casi como un modelo para toda la ciudad”, apunta el fotógrafo que trabajó durante cinco años para el diario “Folha de Sao Paulo", además de colaborar en la Agencia SIPA francesa y en el diario británico "Financial Times", y que ahora estudia un postgrado en Madrid.

En “Apto – A moradia moderna de Brasília” (Tempo D’Imagem) Leonardo Wen mezcla las imágenes a color de estas viviendas con fotos en blanco y negro encontradas en los archivos públicos de la ciudad y captadas en la época de su construcción. Añade entrevistas con los residentes actuales, además de reproducciones de los planos originales de los edificios.

 Esta es la segunda entrega de un proyecto que comenzó con la publicación de “MetaBrasília” (2009),  otro libro de imágenes financiado por la Secretaría de Cultura del Gobierno local. No obstante, a pesar de que los dos trabajos tengan a Brasilia como tema, cada libro tiene características propias.

“El primero está más próximo a lo que en inglés se conoce como “street photography”. Fue hecho en blanco y negro, con un estilo impresionista más acentuado. Ya en “Apto...” hay una aproximación más fuerte a la fotografía documental, pero no por eso dejo de asumir un punto de vista personal y subjetivo”, afirma Wen.

Además, a pesar de que la arquitectura residencial es el tema del nuevo libro, el estilo adoptado no tiene mucho que ver con el de la fotografía arquitectónica en el sentido tradicional, como las que aparecen en las revistas especializadas.

 El nombre del libro, “Apto...”, viene de la contracción, en portugués, de la palabra “apartamento”. Pero también lleva un significado como adjetivo, de algo que está ya listo para comenzar algo. Eso tiene que ver con las características de la arquitectura moderna, hecha para las masas, de manera uniforme y sin ornamentación. El tema de las fotos es, justamente, lo que se hace en el paso siguente, es decir, cómo sus habitantes ocupan y remodelan estos espacios.

DE PUERTA EN PUERTA.

Para realizar su trabajo Leonardo golpeó en las puertas de cada una de las casas y, con cámara en mano, explicó que quería capturar en imágenes la cotidianidad de los primeros espacios residenciales de la ciudad.

“Hubo algunos apartamentos a los que volví dos o tres veces. En algunas casas había mucho que fotografiar, por tener ambientes que son visualmente más significativos, pero en otros lugares no pasé más de quince minutos. Eso también depende de la manera en que te reciben las personas en su hogar, pero casi todos fueron muy receptivos”, apunta.

 La intención de Wen era fotografiar los apartamentos más viejos de estos edificios, porque la mayoría de ellos (“casi el 95 por ciento” según el fotógrafo) están reformados. En total registró con su cámara la intimidad de casi treinta viviendas.

“Mi idea era plasmar en imágenes la ocupación del espacio, no las personas que viven en ellos. Por eso casi no hay gente en las instantáneas. Me sorprendió la ingenuidad de los arquitectos de creer que el espacio creado por ellos agradaría a todos. No previeron que los habitantes tendrían que modificarlo de acuerdo con sus gustos y necesidades”, asevera.

 Además de las imágenes de cocinas, habitaciones, baños, salones, armarios y el resto de componentes de una casa, “Apto” ofrece relatos de primera mano de los primeros habitantes de la capital brasileña, textos que explican, además, cómo se fue poblando la novel ciudad.

“Soy de Río de Janeiro. Llegué a Brasilia el 2 de octubre de 1959. Era funcionario de la Cámara de Diputados y fui trasladado aquí. Desde entonces vivo en este apartamento y voy a morir aquí. ¿Qué puedo hacer? ¿Adónde iría? Soy jubilado y me gusta vivir en este lugar”, asegura Antonio, uno de los primeros inmigrantes en llegar a la ciudad.

CIUDAD NUEVA

Y es que la idea de convertir a Brasilia en la nueva y moderna capital del país requirió un esfuerzo para poblar la ciudad, que en la actualidad tiene cerca de 2,5 millones de habitantes.

“La urbe ya está en su segunda generación pero en el año 1960, cuando se empezó a poblar, eran todos inmigrantes”, asegura Leonardo, quien a sus 20 años emigró hacia Sao Paulo para estudiar fotografía.

 Esa construcción de ciudad ha requerido tiempo y se puede decir que su identidad todavía está marchando.

“Por el hecho de ser la capital y el centro del poder político, Brasilia tiene el estereotipo en Brasil de que todos son hijos de diputados o senadores, que es una ciudad burocrática, hecha exclusivamente por corruptos. Pero, por otro lado, a lo largo de los últimos cincuenta años hubo una efervescencia cultural muy fuerte que repercutió especialmente en la música,el cine y las artes plásticas” opina Leonardo.

Ser el centro del poder político ha significado un estigma para Brasilia, como el mismo Wen lo explica, ya que la ciudad "es vista desde afuera como una isla de la fantasía por ser una ciudad bastante cara, habitada por una clase media alta”.

Con el conocimiento de causa por haber vivido allí, el fotógrafo asegura que “la mentalidad de la clase media les cierra la cabeza a muchas personas. Casi toda la gente vive allí en función del Gobierno: trabajan, trabajaron o quieren trabajar para el Estado, cuestión que en otras ciudades del país no sucede”.

 La posibilidad de observar desde adentro las viviendas de los primeros pobladores de la ciudad puede configurar una nueva visión de Brasilia, una mirada mucha más íntima y encuadrada desde la cámara de un fotógrafo oriundo de allí y que asegura que le "gustaría realizar el mismo trabajo en ciudades de Alemania y Rusia, que también ofrecen un amplio menú de arquitectura moderna".