Un ataque suicida mata a 57 personas en un acto religioso sunita en Pakistán

KARACHI.- Un ataque suicida mató a, al menos, 57 personas -entre ellas cinco importantes líderes sunitas- e hirió a otro centenar, en un acto religioso organizado por esa comunidad en Karachi (sur de Pakistán), informaron fuentes oficiales.
El atentado es el más mortífero perpetrado en la república islámica de Pakistán en los últimos 20 años y ha puesto de manifiesto el temor ante una ola de violencia sectaria entre la mayoría sunita del país y la minoría chiita.
"Según las informaciones que recibimos de los hospitales y la policía, los muertos ascienden a 57" y los heridos a un centenar, declaró a la AFP Salahuddin Haider, portavoz del gobierno de la sureña provincia de Sindh.
De acuerdo con las fuentes oficiales, uno o posiblemente dos kamikazes subieron al estrado instalado en el parque Nishtar de Karachi, donde se había congregado una multitud de 50.000 fieles en un acto de oración para conmemorar el nacimiento del profeta Mahoma.
El o los kamikazes se acercaron a los clérigos sunitas e hicieron estallar las potentes bombas que llevaban, añadieron las mismas fuentes.
El jefe de la policía de Karachi, Niaz Siddiqi, informó anteriormente que un kamikaze había perpetrado el atentado, disfrazado con los mismos vestidos que los fieles sunitas.
"El kamikaze subió al estrado y, mientras todo el mundo rezaba, detonó la carga explosiva que llevaba. Habíamos adoptado fuertes medidas de seguridad pero como parecía miembro del grupo de religiosos que oraban en el palco, fue muy difícil prevenir" el ataque, explicó Siddiqi.
Sin embargo, el portavoz Haider aseguró que existe la posibilidad de que en el atentado estuviesen involucrados dos kamikazes.
"Encontramos dos cabezas y los cuerpos están desaparecidos", agregó.
Entre las víctimas se encuentra el influyente líder del partido religioso sunita moderado Tehreek, Abas Qadri, de 45 años y ya blanco de otros intentos de asesinato en el pasado.
El vicepresidente del partido de Qadri y el portavoz del mismo también murieron en el atentado, así como los líderes de otros dos movimientos sunitas moderados.
Tras el suceso, unas 5.000 personas, enarbolando banderas negras, se lanzaron a las calles de Karachi y dieron rienda suelta a su furia quemando motocicletas, vehículos y hasta un autobús y un coche de bomberos.
La policía tuvo que recurrir a gases lacrimógenos y a disparos al aire para dispersar a la muchedumbre, señalaron algunos testigos.
La explosión, ocurrida hacia las 19H00 locales (14H00 GMT), provocó en un primer momento el pánico entre casi 50.000 fieles reunidos en el parque Nishtar, en el centro de la ciudad, según las imágenes transmitidas por la cadena Geo TV y otras televisiones paquistaníes.
El presidente paquistaní, el general Pervez Musharraf, y el primer ministro Shaukat Aziz condenaron con dureza el "execrable acto" y ordenaron un incremento de medidas de seguridad en las mezquitas, según un comunicado oficial.
La explosión no fue reivindicada por el momento.
La mayoría sunita de Pakistán y la minoría chiita del país tienen en su haber una historia de violencia común que se cobró miles de vidas en los últimos diez años.
El ataque de este martes es el más mortífero sufrido por Pakistán tras el ocurrido en 1987 también en Karachi -que cuenta con un historial de violencia política, sectaria y étnica-, en el que murieron 70 personas.
Washington, por su parte, condenó "firmemente ese acto atroz", para el que aseguró no poder "ver ningún tipo de justificación", según declaró el portavoz del departamento de Estado, Sean McCormack.
El atentado es el más mortífero perpetrado en la república islámica de Pakistán en los últimos 20 años y ha puesto de manifiesto el temor ante una ola de violencia sectaria entre la mayoría sunita del país y la minoría chiita.
"Según las informaciones que recibimos de los hospitales y la policía, los muertos ascienden a 57" y los heridos a un centenar, declaró a la AFP Salahuddin Haider, portavoz del gobierno de la sureña provincia de Sindh.
De acuerdo con las fuentes oficiales, uno o posiblemente dos kamikazes subieron al estrado instalado en el parque Nishtar de Karachi, donde se había congregado una multitud de 50.000 fieles en un acto de oración para conmemorar el nacimiento del profeta Mahoma.
El o los kamikazes se acercaron a los clérigos sunitas e hicieron estallar las potentes bombas que llevaban, añadieron las mismas fuentes.
El jefe de la policía de Karachi, Niaz Siddiqi, informó anteriormente que un kamikaze había perpetrado el atentado, disfrazado con los mismos vestidos que los fieles sunitas.
"El kamikaze subió al estrado y, mientras todo el mundo rezaba, detonó la carga explosiva que llevaba. Habíamos adoptado fuertes medidas de seguridad pero como parecía miembro del grupo de religiosos que oraban en el palco, fue muy difícil prevenir" el ataque, explicó Siddiqi.
Sin embargo, el portavoz Haider aseguró que existe la posibilidad de que en el atentado estuviesen involucrados dos kamikazes.
"Encontramos dos cabezas y los cuerpos están desaparecidos", agregó.
Entre las víctimas se encuentra el influyente líder del partido religioso sunita moderado Tehreek, Abas Qadri, de 45 años y ya blanco de otros intentos de asesinato en el pasado.
El vicepresidente del partido de Qadri y el portavoz del mismo también murieron en el atentado, así como los líderes de otros dos movimientos sunitas moderados.
Tras el suceso, unas 5.000 personas, enarbolando banderas negras, se lanzaron a las calles de Karachi y dieron rienda suelta a su furia quemando motocicletas, vehículos y hasta un autobús y un coche de bomberos.
La policía tuvo que recurrir a gases lacrimógenos y a disparos al aire para dispersar a la muchedumbre, señalaron algunos testigos.
La explosión, ocurrida hacia las 19H00 locales (14H00 GMT), provocó en un primer momento el pánico entre casi 50.000 fieles reunidos en el parque Nishtar, en el centro de la ciudad, según las imágenes transmitidas por la cadena Geo TV y otras televisiones paquistaníes.
El presidente paquistaní, el general Pervez Musharraf, y el primer ministro Shaukat Aziz condenaron con dureza el "execrable acto" y ordenaron un incremento de medidas de seguridad en las mezquitas, según un comunicado oficial.
La explosión no fue reivindicada por el momento.
La mayoría sunita de Pakistán y la minoría chiita del país tienen en su haber una historia de violencia común que se cobró miles de vidas en los últimos diez años.
El ataque de este martes es el más mortífero sufrido por Pakistán tras el ocurrido en 1987 también en Karachi -que cuenta con un historial de violencia política, sectaria y étnica-, en el que murieron 70 personas.
Washington, por su parte, condenó "firmemente ese acto atroz", para el que aseguró no poder "ver ningún tipo de justificación", según declaró el portavoz del departamento de Estado, Sean McCormack.
Diario Libre
Diario Libre