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Una madre pide que no liberen al hombre que mató a su hija

Rossy tenía varios proyectos para este año que fueron truncados por las balas

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Una madre pide que no liberen al hombre que mató a su hija
Franklin, preso en La Victoria.

LA VICTORIA. "Ese hombre me mató mi hija de cinco balazos, y ahora ese señor quiere salir en septiembre, porque unos abogados están haciendo diligencias para eso, y yo le pido a Dios y su justicia divina que no lo suelten", así se expresó la señora Rosina Sensión, de 63 años, al referirse a la libertad de Roberto Franklin, señalado como asesino de la joven Rossy Peralta Sensión, muerta el 23 de diciembre de 2012.

Ese día se celebraba la víspera de Nochebuena en Yamasá, Rossy estaba con unos amigos compartiendo en un bar, y llegó su ex pareja, se sentó a pocos metros, pidió una cerveza y después de saborearla, la llamó y le hizo varios disparos mortales.

"Cinco días después, fue apresado por agentes policiales, admitió el hecho, y ahora anda suelto como usted y yo, este país es una vaina", dijo doña Rosina.

Dijo que Rossy dejó dos hijos de 8 y 9 años, "y ella trabajaba para mantenerlos y mandarlos a la escuela".

Admite que su hija "vivía de amigos", pero que se había separado hacía más de cinco meses de Franklin, quien la asediaba constantemente, y nunca quiso admitir que "Rossy no lo quería por mujeriego y porque le daba golpes".

"Ahora, yo solo quiero que la justicia de los hombres trabaje, no fue a una perra que mató, fue a un ser humano bueno, dedicada a sus hijos", dijo.

El día que mataron a Rossy, cuenta su madre, ella había salido a buscar la cena de Nochebuena, "cuartos" para comprarles alguna ropita a sus muchachos, y cuando recibió la noticia, se cayó al suelo sin sentido.

"No lo podía creer, ella tenía unos días muy contenta, se le veía en su cara la alegría y me decía una y otra vez mamá el año que viene será nuestro año y ya vez ese hombre me la quitó", aseveró.

Rossy tenía varios proyectos para este año, poner un salón de belleza, o buscar un empleo y ponerse a estudiar para mantener sus hijos, pero el destino le hizo una mala jugada, y se convirtió en una víctima de la violencia de género.