Uribe se va de Washington con las manos vacías

WASHINGTON.- El presidente colombiano, Álvaro Uribe, partió hoy de la capital estadounidense rumbo a Nueva York con las manos vacías y después de haber recibido un aluvión de críticas de congresistas sobre el historial de derechos humanos de su gobierno.
El mandatario rehusó hoy, en rueda de prensa, hacer una evaluación de su visita y echó mano del refranero popular, que utilizó profusamente durante su paso por Washington, para señalar que "la constancia vence lo que la dicha no alcanza".
Aseguró que seguirá repitiendo los logros de su Gobierno hasta que los entienda la opinión pública estadounidense.
Mencionó, en ese sentido, que los secuestros se han reducido desde los 3.000 anuales antes de su llegada al poder en el 2002 hasta los 370 del 2006 y que los asesinatos, que llegaron a alcanzar los 35.000 en algunos momentos antes de su mandato, cayeron hasta 17.000 el año pasado.
Destacó, asimismo, que hubo años en los que fueron asesinados 256 líderes sindicales y profesores y que este año sólo han muerto de forma violenta nueve profesores y dos líderes sindicales.
"Cuando uno está cansado de repetir, lo empiezan a escuchar", apuntó Uribe, a lo que añadió que "quienes percibimos que el país ha mejorado no hemos hablado con suficiente fuerza".
Dijo tener la impresión de que "hay un sector que desde Colombia (...) distorsiona la verdad", y se mostró inasequible al desaliento al afirmar que "esto es sin flojera, esto es acostándose preocupado y levantándose animado".
Distintos legisladores demócratas apuntaron el jueves que el Congreso estadounidense no debería de ratificar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia, hasta que el Gobierno de Uribe no demuestre su intención de reducir el encarcelamiento y la violencia contra activistas sindicales.
La congresista demócrata de California Linda Sánchez llegó a proponer que no se dé luz verde definitiva al pacto comercial hasta que Colombia no haya demostrado "durante un periodo de al menos dos años" avances en la reducción de la violencia y el procesamiento de los criminales.
Y Charles Rangel, el presidente del poderoso Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, que tiene jurisdicción sobre temas como impuestos y aranceles, señaló que "los problemas (para la aprobación del TLC) todavía no se han resuelto".
Uribe dijo estar dispuesto a hacer reformas para que el pacto comercial se apruebe e insistió en que "Colombia con la pobreza que tiene, con el problema de drogas, necesita tratados rápidamente".
"Lo necesitamos, Dios quiera, sin mayores demoras", indicó.
Señaló que la extensión de las preferencia arancelarias es "un puente entre el 30 de junio cuando han de vencer y la implementación del tratado".
Mencionó que esa debe ser una situación temporal, ya que las preferencias tienen restricciones, porque "no dan certeza hacia al futuro", lo que hace que se reduzcan las inversiones.
Además, "las preferencias no incluyen todos los productos por eso (...) la urgencia del tratado".
Aparte de la incertidumbre sobre el pacto comercial, Bogotá podría sufrir una reducción de hasta el 10 por ciento de la ayuda de 700 millones anuales que percibe de Washington como parte del Plan Colombia de lucha contra las drogas.
Uribe se limitó a decir que "a caballo regalado no se le mira el diente", ante la posibilidad de que ese recorte, aprobado esta semana por el subcomité de la Cámara de Representantes que supervisa la ayuda extranjera, finalmente se materialice.
Los demócratas también estarían a favor de que la asistencia a Colombia se redistribuya, para hacer más énfasis en el desarrollo económico en lugar de la asistencia militar, algo sobre lo que Uribe evitó pronunciarse directamente.
El mandatario colombiano insistió, de todos modos, en que el Plan Colombia es "de mucha importancia", y ha permitido reducir la violencia, disminuir la economía del narcotráfico y aumentar el peso de la economía ilícita e incrementar la inversión directa extranjera en el país.
Uribe estará esta tarde y mañana en Nueva York, donde se reunirá con empresarios estadounidenses y miembros de la comunidad colombiana en la ciudad, y regresará el sábado por la tarde a Bogotá.
El mandatario rehusó hoy, en rueda de prensa, hacer una evaluación de su visita y echó mano del refranero popular, que utilizó profusamente durante su paso por Washington, para señalar que "la constancia vence lo que la dicha no alcanza".
Aseguró que seguirá repitiendo los logros de su Gobierno hasta que los entienda la opinión pública estadounidense.
Mencionó, en ese sentido, que los secuestros se han reducido desde los 3.000 anuales antes de su llegada al poder en el 2002 hasta los 370 del 2006 y que los asesinatos, que llegaron a alcanzar los 35.000 en algunos momentos antes de su mandato, cayeron hasta 17.000 el año pasado.
Destacó, asimismo, que hubo años en los que fueron asesinados 256 líderes sindicales y profesores y que este año sólo han muerto de forma violenta nueve profesores y dos líderes sindicales.
"Cuando uno está cansado de repetir, lo empiezan a escuchar", apuntó Uribe, a lo que añadió que "quienes percibimos que el país ha mejorado no hemos hablado con suficiente fuerza".
Dijo tener la impresión de que "hay un sector que desde Colombia (...) distorsiona la verdad", y se mostró inasequible al desaliento al afirmar que "esto es sin flojera, esto es acostándose preocupado y levantándose animado".
Distintos legisladores demócratas apuntaron el jueves que el Congreso estadounidense no debería de ratificar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia, hasta que el Gobierno de Uribe no demuestre su intención de reducir el encarcelamiento y la violencia contra activistas sindicales.
La congresista demócrata de California Linda Sánchez llegó a proponer que no se dé luz verde definitiva al pacto comercial hasta que Colombia no haya demostrado "durante un periodo de al menos dos años" avances en la reducción de la violencia y el procesamiento de los criminales.
Y Charles Rangel, el presidente del poderoso Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, que tiene jurisdicción sobre temas como impuestos y aranceles, señaló que "los problemas (para la aprobación del TLC) todavía no se han resuelto".
Uribe dijo estar dispuesto a hacer reformas para que el pacto comercial se apruebe e insistió en que "Colombia con la pobreza que tiene, con el problema de drogas, necesita tratados rápidamente".
"Lo necesitamos, Dios quiera, sin mayores demoras", indicó.
Señaló que la extensión de las preferencia arancelarias es "un puente entre el 30 de junio cuando han de vencer y la implementación del tratado".
Mencionó que esa debe ser una situación temporal, ya que las preferencias tienen restricciones, porque "no dan certeza hacia al futuro", lo que hace que se reduzcan las inversiones.
Además, "las preferencias no incluyen todos los productos por eso (...) la urgencia del tratado".
Aparte de la incertidumbre sobre el pacto comercial, Bogotá podría sufrir una reducción de hasta el 10 por ciento de la ayuda de 700 millones anuales que percibe de Washington como parte del Plan Colombia de lucha contra las drogas.
Uribe se limitó a decir que "a caballo regalado no se le mira el diente", ante la posibilidad de que ese recorte, aprobado esta semana por el subcomité de la Cámara de Representantes que supervisa la ayuda extranjera, finalmente se materialice.
Los demócratas también estarían a favor de que la asistencia a Colombia se redistribuya, para hacer más énfasis en el desarrollo económico en lugar de la asistencia militar, algo sobre lo que Uribe evitó pronunciarse directamente.
El mandatario colombiano insistió, de todos modos, en que el Plan Colombia es "de mucha importancia", y ha permitido reducir la violencia, disminuir la economía del narcotráfico y aumentar el peso de la economía ilícita e incrementar la inversión directa extranjera en el país.
Uribe estará esta tarde y mañana en Nueva York, donde se reunirá con empresarios estadounidenses y miembros de la comunidad colombiana en la ciudad, y regresará el sábado por la tarde a Bogotá.
Diario Libre
Diario Libre