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Violencia policial contra haitianos en frontera Perú-Brasil

Los migrantes llegaron a Brasil desde 2010 luego de un devastador terremoto en Haití

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Violencia policial contra haitianos en frontera Perú-Brasil
Una mujer embarazada recibe ayuda hoy, martes después de incidentes de las autoridades con un grupo de inmigrantes que cruzaron la frontera provenientes de Brasil, en la localidad de Iñapari, Madre de Dios, Perú. (EFE/PAOLO PEÑA)

La policía peruana arremetió este martes a palos contra cientos de migrantes haitianos que entraron a Perú y los retornó a Brasil, de donde buscan salir por la crisis generada por la pandemia.

“No entienden, son violentos, hemos querido verbalizar con ellos que se retiren a la línea de frontera”, dijo a la radio católica peruana Madre de Dios el jefe policial local, coronel Jorge Barrera.

Los más de 380 migrantes —en su mayoría haitianos que hablan portugués y francés, pero no español— han buscado desde hace dos semanas pasar por la frontera sureste de Perú rumbo a Ecuador con destino final a México.

Un haitiano joven, con una mochila en la espalda, se tendió en el piso en protesta porque una fila de agentes peruanos no le permitían acercarse a su hijo, que había quedado en territorio peruano.

Tras una madrugada de lluvia por más de seis horas, los migrantes salieron de un albergue en Assis, un municipio brasileño del estado de Acre, e ingresaron a la ciudad peruana de Iñapari.

“Han roto el cordón y han ingresado al territorio pese a que está prohibido”, indicó el coronel Barrera. Varios agentes policiales se quejaron de que recibieron piedras y botellas de agua.

Muchos migrantes, entre ellos niños y mujeres embarazadas, llegaron hasta la plaza de Iñapari, la ciudad fronteriza peruana, pero fueron expulsados usando gas lacrimógeno. También la policía usó camionetas para devolverlos al lado brasileño.

Los migrantes llegaron a Brasil desde 2010 luego de un devastador terremoto en Haití y se incorporaron a la economía del gigante sudamericano, entre ellos la construcción, pero con la crisis económica desatada por el coronavirus perdieron sus empleos y han decidido migrar otra vez.

David Martínez, obispo católico del vicariato apostólico de Puerto Maldonado, dijo en la víspera que debemos despojarnos de prejuicios sobre los migrantes y ver en ellos a miembros “de la única familia humana, quienes están padeciendo una situación crítica que precisa de nuestra ayuda”.

Barrera, el jefe policial, dijo que la solución está en manos de la Cancillería de Perú y Brasil. “Nosotros solo cumplimos las órdenes”, indicó.

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