Liga Dominicana Contra el Cáncer, 78 años con manos solidarias

Cuenta con una asociación de voluntarias conformada por 25 mujeres, que asiste a los pacientes

Esta historia es parte del especial “Cáncer: metástasis de una población enferma” que publica Diario Libre a propósito de celebrarse este 19 de octubre el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama. Este especial es realizado por Tania Molina, Rossanna Figueroa, Yulissa Álvarez y Alexa Olivero.

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La Liga Dominicana Contra el Cáncer (LDCC) ya tiene 78 años de fundada, recién cumplidos el pasado 13 de septiembre. Es el ancla que afincó el nacimiento, un año después de su creación, del Instituto de Oncología Dr. Heriberto Pieter. Hablar de la Liga es poner en contexto el Oncológico.

Desde su inicio, la misión ha sido ser el principal soporte de asistencia a los pacientes con cáncer en República Dominicana, trabajo que sus integrantes se lo han tomado muy en serio, pues, a través del voluntariado y del departamento social, ofrece un acompañamiento desde el momento de la detección, recuperación o hasta lo inexorable.

Y es que cuando una persona comienza a sentir sospechas de dificultades en su organismo y recibe un diagnóstico de incertidumbre o confirmación de un cáncer, justo en ese instante comienza la red de apoyo familiar, social y de organismos como la LDCC.


Julia Guerra de Oller, presidenta de la Liga Dominicana Contra el Cáncer, reconfirma lo relatado: la institución se enfoca en ayudar a pacientes de bajos recursos y busca dar respuesta al cáncer en el país, ofrecer todo lo novedoso que pueda existir para el tratamiento de la enfermedad y los equipos de última generación para el acompañamiento del paciente en esa materia médica.

Además de la tecnología clínica y el conjunto de especialistas que forman parte del Instituto de Oncología Dr. Heriberto Pieter, hijo único y mayor de la LDCC, el organismo cuenta con una junta directiva y una asociación de voluntarias que están atentas al buen funcionamiento del hospital y de los pacientes, aun estén en sus hogares siguiendo un protocolo de tratamiento.

Julia Guerra de Oller, presidenta de la Liga Dominicana Contra el Cancer.
Julia Guerra de Oller, presidenta de la Liga Dominicana Contra el Cancer. ( )

“Somos una institución bien organizada, aunque con demanda más allá de la que podemos manejar, pero hay personas muy valiosas que ayudan a que las cosas salgan bien. Tenemos el área social, tenemos médicos, psicólogos, psiquiatras, para dar apoyo a esos pacientes y seguimientos a pacientes con ayuda especial”, precisa Guerra de Oller.

Otro dato que aporta es la fuente de donde emanan los recursos para la sostenibilidad de esa organización y cada una de sus acciones.

“Parte de los recursos que recibe La Liga vienen del pago del seguro; también hay manos solidarias nacionales e internacionales. Todo lo que se genera en términos económicos se reinvierte en los pacientes”, resaltó.

El año pasado el Instituto de Oncología atendió alrededor de 500 mil pacientes, sostiene; este año, debido a los efectos de la pandemia por coronavirus, la afluencia ronda los 450 mil.

Como es un centro especializado, que maneja una patología con alto riesgo de mortalidad, desde que inició la pandemia se habilitó un área COVID-19. Sin embargo, dice Guerra de Oller, hasta el momento no ha sido necesario utilizarla, debido al comportamiento que han mostrado los pacientes con cáncer en mantener extremo cuidado por su condición clínica.

“Hemos tomado todas las medidas necesarias. Al inicio de la pandemia solo nos ocupamos de los pacientes con cáncer, tomando todas las medidas necesarias de distanciamiento, ahora el hospital ya está prácticamente completo, con las medidas dispuestas por el Ministerio de Salud Pública”, indicó.

Guerra de Oller siente orgullo de ser parte de una organización enfocada en la ayuda directa y desinteresada a personas que, en un momento, sienten sus esperanzas desfallecer.

“Yo creo que es importante reconocer la labor que por más de 78 años ha realizado la Liga Dominicana Contra el Cáncer a favor de los pacientes más necesitados. Queremos dar el mejor servicio a los pacientes que han venido durante todos estos años, y vamos a seguir trabajando en el tema de prevención, con jornadas para papanicolaou, próstata, debido a que la prevención es muy importante”, indicó.

El voluntariado

Desde su nacimiento ha sido importante el voluntariado y su presidenta explica que cada día trabaja para mantener esa esencia, debido al servicio que la Liga está llamada a brindar a los pacientes con cáncer, sobre todo, aquellos carenciados, que no cuentan con el soporte para sustentar una enfermedad cara y capaz de consumir física y económicamente a una persona.

“La Liga está formada por una junta directiva que tiene once integrantes, así como por un voluntariado que cuenta con 25 mujeres que dan servicio día a día a los pacientes. La labor es completamente altruista, por lo que no representan un pasivo económico para la entidad”, precisa.

Dice que las personas que manifiestan interés en formar parte del voluntariado, llenan un formulario, y que, de acuerdo a las necesidades de la institución en torno a los pacientes, son colocadas en las misiones de ayuda conforme a sus destrezas y necesidades. A la fecha, 25 mujeres forman parte del voluntariado y, pese a los riesgos que conlleva la pandemia por coronavirus, se han mantenido fieles a sus principios de colaboración desinteresada.

Trabajo social

La LDCC cuenta con el departamento de Trabajo Social, que coordina Martha Rosario, y que está integrado por especialistas de diversas ramas, entre ellos psicólogos clínicos y psiquiatras.

“Nosotros tenemos el departamento de trabajo social, estructurado con personal compuesto por psicólogas clínicas, se toman en cuenta los núcleos familiares, las redes de apoyo y en base a ello se hace la evaluación, lo que nos da un perfil socioeconómico del paciente”, explicó Rosario.

Manifiesta que desde que un paciente del centro es diagnosticado con cáncer, casi siempre durante los primeros meses recibe mucho apoyo de toda naturaleza de sus redes familiares y sociales. Sin embargo, conforme pasan los meses, debido a lo costoso que es el tratamiento para esa enfermedad, esa ayuda suele disminuir. Es ahí donde entra en acción la LDCC a través de Trabajo Social.

Martha Rosario, coordinadora del departamento de Trabajo Social de la Liga Dominicana Contra el Cáncer.
Martha Rosario, coordinadora del departamento de Trabajo Social de la Liga Dominicana Contra el Cáncer. ( )

“Se realizan visitas domiciliarias, ayudamos con monitoreo, bono alimenticio, medicamentos, hasta con la parte más difícil de últimos gastos, se le lleva a su casa al momento de fallecer. Además, se hacen ayudas de estudios. Al paciente que lo requiere se le paga fuera, en otro centro de salud, se le da asistencia total y se trabaja con toda la familia, y todo lo que es entender todo el proceso de diagnóstico”, expresó.

Las campañas en octubre

Se necesita ayudar y orientar a las personas todo el año, dice de manera muy consciente Julia Guerra de Oller; sin embargo, indica que como octubre es el mes fijado para la sensibilización, se unen otras voces que quieren ayudar y cooperar.

“Esa es la razón por la que durante todo el mes de octubre se escucha más el tema de cáncer de mama; pero nosotros, como institución, trabajamos todo el año en torno a la prevención y asistencia”, resaltó.

Acelerador lineal

Uno de los equipos de última generación con el que cuenta la LDCC y el Instituto de Oncología Dr. Heriberto Pieter es el acelerador lineal, con tecnología de punta y que permite focalizar la dosis de radioterapia en la zona afectada, sin comprometer otros órganos del cuerpo.

El beneficio de este sistema, se refleja directamente en los pacientes pertenecientes al renglón de recursos carenciados, ya que el tratamiento fuera del Heriberto Pieter podría ser, en muchos casos, inalcanzable.

Acelerador lineal, equipo de tecnología de punta con el que se aplican las radioterapias.
Acelerador lineal, equipo de tecnología de punta con el que se aplican las radioterapias. ( )

Sobre ese respecto, el doctor Rafael Herrera García, oncólogo radioterapeuta y jefe del Servicio de Radioterapia, explicó que el acelerador lineal es una máquina generadora de proyección de alta energía, para poder hacer tratamiento contra distancia.

“Esta unidad de tratamiento es una de las más avanzadas que tenemos en República Dominicana. Es un Turbí, un equipo físicamente muy complejo, pero a través del cual nosotros podemos obtener múltiples beneficios con el paciente”, sostuvo.

Y dice más: “Es un equipo que puede trabajar con varias energías, por la que podemos administrar tratamientos de radioterapias convencionales, terapias tipo radio cirugías, sea en el sistema nervioso central, colon, pulmón, en el hígado e infecciones óseas con fines curativas”.

Es uno de los equipos más sofisticados, reafirma, con el que pueden hacer tratamientos con efectos menos secundarios, conformar una dosis de radiación directamente en el tumor, sin tener que afectar los órganos sanos ni comprometerlos, pues va directamente a la estructura.

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