Obanor toma clases de español y planea quedarse con Mauricio Báez hasta su final
El estadounidense, que promedia 15.2 puntos y 9.8 rebotes en el TBS Distrito 2026, se familiariza con Quisqueya

De padre nigeriano y madre neerlandesa, ambos líderes religiosos, el estadounidense Kevin Charles Obanor juega en aguas caribeñas gracias a la gestión de su agencia Unique Sports Management.
República Dominicana, un país del que nunca había escuchado más que por su atractivo turístico; Punta Cana, se volvería su hogar al recibirle como jugador profesional para la Liga Nacional de Baloncesto (LNB), y nueva vez con el Torneo de Baloncesto Superior del Distrito Nacional (TBS Distrito).
Su desempeño también le ha permitido jugar en Bélgica, Canadá, Qatar e Israel. Este último lo describió como una de las experiencias más difíciles de su vida al estar constantemente expuesto a explosiones de bombas.
Una disciplina que comenzó a los 15 años
De niño, jugó brevemente fútbol y fútbol americano. A los 15 años comenzó a practicar baloncesto.
"Estaba probando diferentes deportes. No era bueno y luego crecí como cinco o seis pulgadas en un año. Tenía entre 14 y 15 años, así que entonces estaba listo para tomarme esto en serio y llegar bastante lejos", dice el jugador número 21 de los mauricianos.
Recuerda que uno de sus primos era considerado "cool" por jugar baloncesto en la secundaria y que él también intentaba serlo, hasta el punto de admirarlo.
Obanor cuenta que, al ingresar a una escuela militar de baloncesto, tampoco fue como que tuvo otra opción que no fuese darle carácter a su juego.
Se refiere a la Mount Zion Christian Academy (Academia Cristiana Monte de Sión). No obstante, esta no se identifica en su página web como militar, más sí define su ambiente como balanceado, seguro y disciplinado.
Fue durante esa etapa cuando se enamoró de esta disciplina: "Una vez estás rodeado únicamente de baloncesto y de la escuela, y no tienes más opción que jugar. Definitivamente eso me ayudó a impulsarme hasta donde estoy", asegura.
Detalla que, durante tres años, tenía acceso limitado a la televisión y al teléfono celular por lo que experimentó un nivel de compromiso y sacrificio distinto para alcanzar la excelencia.
"Cuando empecé a jugar a los 15 años, no sabía cómo caminar, masticar chicle y driblar un balón al mismo tiempo, era muy novato. Tener que concentrarme por completo en el baloncesto tenía un precio", relata Obanor.
Agrega que usaba su celular apenas unos 10 minutos a la semana y priorizaba las llamadas telefónicas a sus padres.
Aunque actualmente no siente un fanatismo particular por ningún equipo o figura del baloncesto, menciona a LeBron James durante su etapa con los Cleveland Cavaliers y a los Golden State Warriors entre los equipos a los que daba seguimiento.
"Estaba enfocado en ver mis propios videos de juego y en ser la mejor versión de mí mismo", explica.
La fe como parte de su formación
Sus padres, Ken y Johanna Obanor, son pastores de Victory Life Church International (Iglesia Internacional Vida de Victoria). Kevin es uno de cuatro hermanos: Kenneth, Christine y Kelly.
A la par con su desarrollo en el baloncesto, también creció su fe: "En tu tiempo libre realmente no tienes nada que hacer más que apoyarte en Dios. Así que eso definitivamente me ayudó a acercarme más a Él", dice refiriéndose a su tiempo en secundaria.
La diferencia en Quisqueya
Sobre el estilo de juego local enfatiza el nivel de adaptación que exige tanto la LNB como el TBS. Para él aquí se juega más rápido en comparación con Europa, por ejemplo.
"Tienes otro partido el miércoles, así que no puedes enfocarte solamente en el resultado de un partido... Tienes que pasar página rápidamente y prepararte para el siguiente encuentro" manifiesta.
En la NBA y la G League, en cambio, percibe una dinámica más orientada al uno contra uno.
Esta adaptación no solo impacta su juego, sino también su vida cotidiana. Hablar español se ha convertido en una necesidad para Obanor, quien reconoce que, cuando necesita ir al supermercado, se encuentra con una limitación: "no español".
¿Con cuál objetivo lo aprende? Simple: "Para saber cómo comunicarme en el supermercado, desenvolverme a mi alrededor y mantener una conversación con alguien. Sería una buena habilidad. Nunca sabes cuándo lo vas a necesitar", explica Kevin.
Buscó clases de español por iniciativa propia y las toma en Preply, una plataforma global en línea que conecta a estudiantes con profesores a través de videollamadas.
Mauricio Báez
De conquistar el campeonato este año, el club Mauricio Báez sumaría su cuarto título consecutivo en el TBS Distrito. El conjunto de Villa Juana viene de ganar las ediciones de 2023, 2024 y 2025, una racha que se suma a su histórica seguidilla de coronas entre 1984 y 1986.
Desde su experiencia fuera del país, Obanor cuenta que la dominicanidad se resumen en vacacionar. Sin embargo, valora que el baloncesto le haya permitido conocer los barrios dominicanos y el sentido de unidad que se vive en ellos.
Sobre el conjunto de Villa Juana, destaca: "es una cultura que ha ganado mucho. Así que estoy intentando hacer las cosas necesarias para ganar. Intento crear esos hábitos y esas bases para seguir ganando".
Esa mentalidad no le resulta ajena. Jugó baloncesto universitario estadounidense con Oral Roberts y Texas Tech, dos etapas importantes en su formación. En cuanto a Texas especialmente, la describe como una buena experiencia en la que pudo "ser parte de una familia" para toda la vida.
Sobre si planea quedarse con Mauricio hasta el final del curso del conjunto en el torneo responde: "ese es el plan".



Tammy Cuevas