Otto López, el viaje de Montreal a Villa Mella para establecerse en la MLB
Su ascenso ha sido sostenido y puede ir al Juego de Estrellas

Con 11 años emigró a Montreal, con 15 convenció a su familia para que lo enviaran a Villa Mella a perseguir su sueño beisbolero, en la academia de donde salieron Juan Soto, Elly de la Cruz, Gregory Polanco y casi una veintena de Grandes Ligas.
Un año bajo la lupa y trabajo de Cristian "Niche" Batista le permitió firmar por un modesto bono de 60 mil dólares con los Blue Jays, en 2016, la puerta que necesitaba se le abriera para convencer a la industria de que tenía material de bigleaguer.
Es Otto López (Santo Domingo, 1998), que lidera la MLB en imparables (47), es segundo en bateo de la Liga Americana (.333) y décimo en todo el béisbol medido en victorias sobre nivel reemplazo (1.7) en Baseball-Reference.
Trilingüe (el francés aprendido en Quebec es su segunda lengua y también habla inglés), este hijo de un dominicano chofer de camiones en Canadá, ha representado al país del trébol en las últimas dos ediciones del Clásico Mundial, un país donde es visto como uno de los suyos.
No es casualidad su despegue hasta llevarlo a la cotización actual, en bajo perfil. Desde que encontró el espacio ya lleva tres años instalado como regular con una tendencia sostenida de menos a más, y luce un producto tan acabado que este verano puede recibir el certificado en el Juego de Estrellas en Filadelfia.
Si bien su salario este curso es de 810,500 dólares su aporte en el terreno en menos de dos meses de acción ya llega a 13.4 millones, según FanGraphs.
Cuestión de chance
En los Marlins, el infielder que en la Lidom ha jugado para Escogido y Gigantes, se ha taladrado como uno de los referentes.
En los primeros 35 choques de la campaña 2026 batea para buenos promedios (.333/.367/.504) y es respaldado con un OPS de .870, con cuatro vuelacercas y 16 remolques.
Esta vez su aporte ofensivo luce en positivo (43 % por encima de la media de la liga dice su OPS+), pero ya en 2025 finalizó con 3.5 WAR, con 15 vuelacercas y 77 remolques.
Sus números lo convierten en potencial pieza de cambio en una franquicia cuyo modelo es desarrollar talentos y una vez estos maduran, traspasarlos.
Intermedista que se ha repartido los 304 partidos entre esa posición y el campo corto, apareció por primera vez en el ranking de los mejores 30 prospectos de los Azules en 2020 y fue llamado al equipo grande en 2021.
- En su estreno apenas tuvo una aparición y recibió otra llamada en 2022 para ocho partidos. Se pasó 2023 en Triple-A y al final de la campaña el equipo con el que creció soñando jugar ya no le veía espacio.
Oportunidad bien aprovechada
En febrero de 2024 fue comprado por los Gigantes, que luego no le vieron utilidad y en abril de ese año lo colocaron en waivers desde donde fue tomado por los Marlins.
En Miami encontró esa oportunidad que buscaba y en su primer curso dejó una buena impresión, con 2.8 WAR en 117 partidos. Versátil, puede jugar también en los jardines, en el LoneDepot Park se convirtió en jugador de todos los días.
Su wOBA o promedio de embasarse ponderado (mide el valor ofensivo de un bateador) alcanza los .382. El promedio de la liga es .320 y .400 es la zona de los que compiten al Jugador Más Valioso (el de Aaron Judge queda en .446).


Nathanael Pérez Neró