Un laberinto disciplinario y médico rodea a Ketel Marte en Arizona
La convulsa relación suma otro capítulo de un final incierto

Un nuevo y dramático capítulo ensombrece la relación entre Ketel Marte y los Diamondbacks. Lo que por casi una década representó una alianza idílica entre la franquicia de Phoenix y su pilar ofensivo, se ha transformado en un terreno minado de tensiones disciplinarias, dudas sobre su compromiso e inoportunas molestias físicas en pleno tramo decisivo de la campaña.
El detonante de la más reciente crisis arrancó el lunes en Boston, el origen es confuso, igual como terminará. Mientras tanto, desde el lunes deja de cobrar 88,397 dólares por cada día en la lista restringida.
Minutos antes del primer pitcheo del compromiso frente a los Medias Rojas, los Diamondbacks sorprendieron al colocar al tres veces All-Star en la lista restringida tras no presentarse al Fenway Park.
La directiva contuvo la entrega de la alineación titular hasta apenas 15 minutos antes del choque con la esperanza de que el dominicano llegara a tiempo para asumir el rol de bateador designado. Ante su ausencia injustificada, el club promovió desde Triple-A Reno al infielder venezolano José Fernández.
Tras la aplastante derrota 11-1 de esa noche, el mánager Torey Lovullo no ocultó la desorientación que reinaba en el camerino.
"Ha sido un día de locos. Todo lo que sé es que está lidiando con un asunto personal. Simplemente no se presentó y fue colocado en la lista restringida", declaró el capataz, además de alegar que el jugador no tenía problemas físicos.
Lovullo admitió la enorme curiosidad y preocupación que el hecho generó entre sus dirigidos, confirmando que Marte viajó con el equipo a Massachusetts pero decidió permanecer en el hotel.
¿Lesionado?
Sin embargo, la historia dio un giro aún más complejo ayer martes. Mientras la lista restringida se aplica a ausencias no relacionadas con lesiones, se reveló que Marte abordó un vuelo de regreso a Phoenix para someterse a una resonancia magnética (MRI) en la rodilla izquierda.
El camarero de 32 años arrastra inflamación en dicha articulación, de la cual se resintió el viernes anterior ante Atlanta, quedando fuera del orden al bate el sábado antes de reaparecer el domingo.
Los incidentes
Esta insólita combinación de sanción administrativa y evaluación médica ocurre en un contexto de fricción acumulada. Hace un año, a mediados de agosto de 2025, el propio jugador se vio obligado a convocar a los medios y pedir disculpas públicas ante sus compañeros y la directiva.
En aquel momento, tras sufrir un robo en su residencia durante el receso del Juego de Estrellas, Marte extendió sin autorización su estadía en la República Dominicana, se perdió tres partidos clave en medio de una racha negativa de la franquicia.
Aquella ausencia generó profundas quejas dentro del vestidor que alegaba falta de compromiso en un instante crítico, un episodio que obligó a Lovullo a intervenir para calmar los ánimos.
- A pesar de que las partes intentaron dejar el incidente atrás, los rumores de traspaso durante el invierno y la constante insatisfacción sobre sus hábitos de trabajo mantuvieron encendidas las alarmas.
Todos esos incidentes luego de que en abril de 2025 se actualizó su contrato a seis años y 116.5 millones para cubrir hasta la campaña 2030.
Aunque Marte obtuvo en abril de este año sus derechos de veto de traspaso por antigüedad (llamado 10-5), su rendimiento en el terreno ha sido inconsistente, bateando para .249 con 21 cuadrangulares y 67 carreras impulsadas en 519 apariciones al plato.
Una crisis periódica con el club
En junio, Bob Nightengale, de USA Today y quien cubre al equipo en Arizona, reportó que los Diamondbacks habían tolerado la actitud apática de Marte, lo seguía frustrando a algunos miembros de la organización por tomarse días libres. Indicó que Lovullo había tenido que convencer al segunda base en varias ocasiones para que juegue. La plana mayor del club salió a desmentir la publicación. La alarma volvió a encenderse el mes pasado cuando el jugador retiró todas su imágenes con ropa del equipo de Instagram.




Nathanael Pérez Neró