A un mes para que expire el acuerdo laboral, MLB y sindicato de peloteros entran en cuenta regresiva
El 1 de diciembre vence el convenio colectivo vigente
La disputa por el tope salarial amenaza con provocar un nuevo paro que podría afectar la temporada de 2027

La celebración de los Cerveceros de Milwaukee como campeones de la Serie Mundial marcó el comienzo de una temporada muerta cargada de incertidumbre para las Grandes Ligas.
Este domingo 1 de noviembre, el béisbol de las Mayores entra en la cuenta regresiva de un mes para el vencimiento del actual acuerdo laboral entre MLB y la Asociación de Jugadores (MLBPA), fijado para el próximo 1 de diciembre, con la amenaza de un cierre patronal que podría alterar el calendario de la campaña de 2027.
El principal punto de conflicto entre ambas partes es la intención de los propietarios de establecer un tope salarial que limite cuánto pueden gastar los 30 equipos en los salarios de sus jugadores.
La dirigencia de MLB considera que ese mecanismo ayudaría a reducir las diferencias económicas entre las franquicias de mercados grandes y pequeños, pero el sindicato ha rechazado categóricamente esa posibilidad y considera que limitaría los derechos, las compensaciones y la libertad de contratación de los peloteros.
De acuerdo con múltiples reportes alrededor de la industria recogidos este fin de semana, los propietarios tienen previsto imponer un cierre patronal si no consiguen alcanzar un nuevo convenio antes de que expire el actual.
Aunque todavía existe tiempo para evitar una paralización, ninguna de las partes ha ofrecido señales que permitan asegurar que habrá un acuerdo antes de la fecha límite.
El tope, piedra de tropiezo
La propuesta inicial de MLB contempla establecer para 2027 un tope salarial de 245.3 millones de dólares. Su aplicación obligaría a ocho organizaciones a reducir sus nóminas en una cantidad combinada de 578 millones de dólares.
Los equipos afectados serían los Dodgers de Los Ángeles, Mets y Yankees de Nueva York, Azulejos de Toronto, Filis de Filadelfia, Medias Rojas de Boston, Padres de San Diego y Bravos de Atlanta.
La iniciativa ha encontrado una fuerte resistencia del sindicato, cuyo dirigente Bruce Meyer calificó la exigencia de los propietarios como una especie de "bomba nuclear" dentro de las negociaciones.
Meyer comentó el jueves que sería una negociación difícil incluso sin su exigencia de la "bomba nuclear" que representa el tope salarial.
El representante de los jugadores también cuestionó el argumento de MLB de que un límite salarial garantizaría una mayor paridad competitiva y aumentaría el interés de los aficionados.
Considera que la idea de que los propietarios necesitan un tope y que este garantizaría de alguna manera una utopía de equilibrio competitivo y participación de los aficionados, simplemente no es cierta y carece de sentido.
Otras propuestas
El conflicto no se limita exclusivamente al establecimiento de un límite salarial. Entre las propuestas de MLB también figuran acortar la temporada regular, incorporar un día libre semanal para los equipos y aumentar la cantidad de partidos de postemporada.
Sin embargo, estas modificaciones están condicionadas a que los jugadores acepten la implementación del tope salarial.
La disputa adquiere mayor dimensión cuando se observa el contexto de la pasada Serie Mundial, en la que Milwaukee y Tampa Bay protagonizaron un enfrentamiento entre dos de las franquicias con menores gastos en nómina. Fue el primer enfrentamiento por el campeonato entre dos de los equipos de menor gasto en 35 años.
El comisionado Rob Manfred reconoció la dificultad que tienen las organizaciones de mercados pequeños para llegar a la última instancia del campeonato y conquistar el título.
El ejecutivo aclaró que no es imposible que una franquicia de mercado pequeño gane el campeonato, pero sostuvo que resulta bastante poco frecuente.
El fantasma de los paros anteriores
La posibilidad de un nuevo conflicto laboral revive recuerdos de dos episodios que marcaron la historia reciente de las Grandes Ligas.
En 1994-95, una huelga de jugadores provocó la cancelación anticipada de la temporada de 1994, dejó sin Serie Mundial a los aficionados y retrasó el comienzo de la campaña siguiente. Cuando el béisbol regresó, la asistencia a los estadios sufrió una importante caída.
Más recientemente, el vencimiento del convenio colectivo después de la temporada de 2021 provocó un cierre patronal de 99 días, que retrasó una semana el inicio de la campaña de 2022.
Un nuevo cierre patronal tendría consecuencias inmediatas sobre las actividades de los equipos y los jugadores.
Se detendrían las firmas de agentes libres, los cambios entre organizaciones y el acceso de los peloteros a las instalaciones y los servicios de sus respectivos clubes.
La incertidumbre también alcanza a los protagonistas del terreno.
Kevin Cash, dirigente de Tampa Bay, expresó su preocupación después de la derrota de los Rays ante Milwaukee en la Serie Mundial, cuando fue consultado sobre el futuro del béisbol y la posibilidad de que el conflicto afecte la próxima campaña y aseguró que lo mejor que podía decir es que esperaba dirigir el próximo año.

