Arozarena le da crédito a Almonte por su despegue

  • Fenómeno cubano de los Rays cambió una vez pasó por manos del criollo

Si a estos playoffs hay que bautizarlos con una figura por el impacto que no ha dejado ajeno a nadie el consenso sería Randy Arozarena.

El cubano de 25 años ha puesto la ofensiva oportuna que han necesitado los Tampa Bay Rays protegidos por un cuerpo monticular envidiable.

Antes del partido del jueves ante los Astros bateaba de 47-19 (.404) con cinco cuadrangulares, siete remolcadas y 12 remolcadas. Solo tres novatos en la historia han pegado más imparables que él en una postemporada.

Al despegue de este veloz jardinero, que pasó ocho horas en el Golfo de México cuando desertó de Cuba en lancha en 2016, se le atribuye una cuota de responsabilidad al dominicano Erick Almonte, quien fuera el coach de bateo de la sucursal Clase A en 2017.

Lo dice el propio Arozarena, quien fue firmado por San Luis por US$1.2 millones, al portal The Athletic: “Almonte me cambió la postura hacia arriba”.

Almonte, quien fuera promovido el siguiente año a dirigente en Clase A, le da crédito al jugador por su receptividad.

“De verdad que Randy tenía un bate muy rápido, una habilidad tremenda para golpear la pelota hacia todos los lados con poder, pero sí tenía algunos problemitas en la mecánica que, obviamente, las primeras dos o tres semanas del torneo fue un poco difícil trabajarlo porque ya tenía años bateando de esa forma”, dijo Almonte a DL.

Los Cardenales lo cambiaron en enero junto al venezolano José “Cafecito” Martínez a Tampa Bay por dos jugadores de ligas menores.

“Lo primero que yo utilizo es ganarme la confianza con el pelotero. En mi caso me gusta que me enseñe lo que puede hacer y después de pasar 10 juegos identifiqué algunos errores, tanto con la mecánica como con el bate y luego empezamos a trabajar, de ahí en adelante él fue otro bateador”, dijo Almonte.

Era un bateador que hacía contacto, pero le costaba levantar la pelota y muchos de sus batazos se quedaban en el cuadro. Su debut ligamayorista llegó en agosto de 2019 y estuvo en la postemporada con los Pájaros Rojos. Este año tuvo problemas con el COVID-19 y demoró su llegada hasta el 30 de agosto y terminó la campaña con una línea ofensiva de .281/.382/.641, con siete jonrones y 11 remolcadas en 76 apariciones.

“Hay que darle todo el crédito a Randy porque él supo escuchar, supo entender que uno estaba tratando de buscar lo mejor para su carrera y para su habilidad como bateador, entonces, luego de que hizo esos pequeños ajustes siguió subiendo por todas las ligas menores hasta llegar a las Grandes Ligas”, dijo Almonte.

20201016 https://www.diariolibre.com

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