El poeta Héctor J. Díaz resaltó los méritos del beisbolista Pajarito Perdomo

¿Qué joven de mi generación no copió en un cuaderno este poema de Héctor J. Díaz: “Caminar mundo adentro sin amigos, sin amor, sin anhelo, que mi hogar sea el camino y mi techo sea el cielo...”
O bailó: “El trabajar yo se lo dejo todo al buey, porque el trabajo lo hizo Dios como castigo”.
Pues bien, vamos al béisbol y presentar al poeta Héctor J. Díaz en la dimensión de cronista deportivo.
Fernando A. Vicioso y José Sabino editaron en 1943 las Reglas de Béisbol, numeritos y crónicas de la época y me llamó la atención una reseña sobre Juan Bautista Perdomo (Pajarito) firmada por Héctor J. Díaz.
En vista de que sus poemas son mis favoritos, los cuales escucho siempre en la voz inolvidable de Juan Llibre, como homenaje a Héctor José de Regla Díaz, aquí la crónica citada: “Muchos dirán que mis palabras no tienen ningún valor dentro del deporte, porque nunca me he significado como deportista, pero en cambio saben esos muchos, que siempre he hablado o he escrito lo que me ha dictado la emoción, ya sea en broma, en serio, en guerra o en canciones.
Al hablar o al escribir he tenido por punto de partida la sinceridad espiritual y por eso siempre he llamado al pan, pan y al vino, vino.
Cuando un hombre pone toda su vida, todas sus energías, todas sus capacidades en pro de la consecución o enaltecimiento de algo, es sinceramente merecedor de homenajes y cuando esa vida se ha activado en un medio ambiente árido, estrecho y difícil como lo era el nuestro hasta hace poco tiempo, entonces es doblemente digno de todos los homenajes por su valor, su decisión y su constancia.
J. B. -Pajarito- Perdomo, obsequió sus mejores años por el Baseball, jamás flaqueó, ni se acobardó ante los obstáculos, los fracasos o las ingratitudes. Cada día se rinden homenajes a lumbreras de la ciencia, a figuras de las letras y de las artes. Estos pasan su vida entre sus tubos de ensayos y sus obras. Luego, les llega el triunfo definitivo y llueven sobre ellos honores y fortunas, léase bien, fortunas.
Los deportistas aquí sólo ganan honores. Nada de fortuna, pero se conforman porque el deporte nació con ellos, lo llevan en la sangre y es lo único que vale la pena para ellos. Pajarito ha recibido su homenaje del pueblo y se siente rico porque ha conseguido que se reconozcan sus méritos, algo que aquí es más difícil que sacarse el premio mayor”.
El Abuelito, como le llaman sus fanáticos, está satisfecho con su homenaje, bien ganado en sus 26 años de labor honrada, brava, simpática en los campos de la República y del extranjero. Por esto también quiero yo aquí desbordar mi emoción y felicitar a Pajarito Perdomo por el homenaje recibido, por bien merecido”.
Da pena y lástima que la Liga de Béisbol no se haya interesado en recoger la historia de nuestros beisbolistas, por esa razón hoy al recordar al poeta Díaz, lo hacemos con Pajarito Perdomo.

Bienvenido Rojas