El “Relevo” tiene gran valor

“Salga hoy a la calle con más fe que una guagua llena de evangélicos”... Anónimo Connie Mack, el legendario mánager de los Atléticos de Filadelfia, sentenció lo que es una verdad irrefutable de que “el pitcheo es el 75 por ciento del juego de béisbol”, pero en la actualidad hay que ponerle nombre y apellido al pitcheo: Abridor, Preparador y Cerrador.
Con la aplicación de la “Salida de Calidad”, donde el lanzador trabaja seis sólidas entradas, el relevo tiene un alto valor productivo para sellar victorias.
La era de que el pitcher abridor valía por los juegos completos pasó a un lugar secundario, al igual que el de los pitchers que saltaban al bullpen cuando la utilidad y fortaleza de sus brazos pasaba a un segundo plano. Hoy día, el cerrador se forma en los circuitos minoritarios con brazos de la estirpe de Mariano Rivera, Trevor Hoffman y Lee Smith, todos con curriculum de HOF.
El panameño Rivera, con 652 rescates, líder de todos los tiempos, podría ser el primer jugador en llegar a unanimidad al templo de Cooperstown.
En materia de relevo en la “Época de la Bola Muerta” hay capítulos que son joyas. El jueves 17 de junio de 1915, en el West Side Grounds, George -Zip- Zabel entró a relevar en el segundo juego de una doble tanda, y blanqueó a sus contrarios hasta la decimonovena entrada, y los Cachorros de Chicago derrotaron 4-3 a los Robins de Brooklyn en el relevo más largo de la historia de las Mayores.
Bert Humphries fue el abridor, y se mantuvo en la colina de los sustos durante dos tercios de innings con tres hits permitidos.
Zabel subió a la colina de los sustos, laboró en 18.1 episodios, donde se enfrentó a 78 bateadores, 9 hits, 2 limpias, una base y 6 ponches.
Un relevo de “happy hour”, ya que valió por dos encuentros y el trago del estribo.
El sábado 23 junio de 1917, en el Fenway Park, Babe Ruth, el pitcher abridor de los Medias Rojas de Boston, empezó el juego contra los Senadores de Washington, cuyo inicio fue efímero, el único bateador que enfrentó fue al primer bate Ray Morgan, y le dio cuatro malas. Ruth protestó cada uno de los pitcheos, ya que no estaba de acuerdo con la zona de strikes del árbitro Brick Owens. En la cuarta bola, la gota rebosó la copa, y Ruth le colocó una derecha en la mandíbula del árbitro que besó la tierra, siendo expulsado.
Ernest “Ernie” Shore entró a relevar, y en un viraje perfecto a la inicial, Morgan fue sorprendido en intento de robo, y Shore retiró a los siguientes 26 bateadores que enfrentó.
El choque, que duró 1 hora y 40 minutos, fue una victoria de 4-0 para Shore, quien enfrentó 26 bateadores, ponchó 6, y le dieron crédito por un juego sin hits, ni carrera, el primero combinado en la Liga Americana.
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Bienvenido Rojas
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