Guayubín Olivo, sacado preso del estadio

“A los presos los visten con pijamas de rayas para ver si vestidos de rejas no se escapan”
Ramón Gómez de la Serna
El béisbol dominicano tiene más capítulos de misterios, violencia y suspenso que la serie “Falsa Identidad” de Netflix.
Un hecho sin precedentes ocurrió el domingo 22 de julio de 1951, en el octavo episodio en un encuentro entre los Tigres de Licey y las Estrellas Orientales, en el viejo estadio de San Pedro de Macorís.
Lanzaba por los felinos Guayubín Olivo, cuando en el noveno episodio le hizo un pitcheo a Canín Zabala, que si el árbitro Billy Thompson lo hubiese cantado se lo llevaba por la vía del ponche. La decisión del árbitro fue bola.
Olivo protestó el pitcheo, pero el árbitro mantuvo su decisión.
De acuerdo con la crónica del periodista Eduardo Comarazamy en El Caribe, Olivo “profirió palabras incorrectas al árbitro”.
La retaliación de Olivo no se hizo esperar y como respuesta, soltó una recta que hizo impacto en el rostro del árbitro y se armó tremendo lío, con ribetes incontrolables.
Los agentes de la Policía Nacional macanas en manos entraron al terreno logrando dominar a un furioso Guayubín y se lo llevaron preso.
Esta fue la primera vez que sacan preso a un jugador en la historia del béisbol dominicano. El juego tuvo que ser suspendido con un empate por oscuridad.
Olivo suspendido: La Comisión Nacional de Béisbol, presidida por Rodolfo Bonetti Burgos, suspendió por el resto del torneo al lanzador y la gerencia azul ripostó suspendiéndolo por dos semanas, pero amenazando con retirarse del torneo, si la suspensión era por el resto de la campaña.
El 23 de julio de 1951, Guayubín en una carta pública en El Caribe le ofreció sus excusas al árbitro Thompson.
“Quienes conocen mi carácter y mi conducta comprenderán que lo sucedido no tiene más explicación que la de una incontenible explosión emocional a que estuve sometido en el juego” decía la misiva.
El Caribe, en vista de que el hecho se había convertido en el pan nuestro, buscó la reacción de los aficionados sobre la excusa de Guayubín.
Paco Escribano opinó: Uno de los entrevistados sobre el incidente fue Rafael Tavárez Labrador, don Paco Escribano y su respuesta fue contundente.
“No me hable de pelota, ni de política. El caso de Guayubín a mi entender quedó sancionado con la carta de excusa que dirigió a Thompson, porque el perdón centuplica la grandeza cuando el pecador lo ha pedido”.
Y agregó don Paco: “Si en Jarabacoa cayera nieve, y se le enredaran los esquíes al de alante, y se matara el de atrás. ¿Qué haría la Comisión Nacional de Béisbol, por lo menos mandaría a la silla eléctrica al delantero?
A pesar de ser un escogidista con cinco “R”, estoy dispuesto a abogar por el Tigre cuando éste se lo merece”.
La situación se resolvió, las aguas volvieron a su cauce y el Licey conquistó la corona de 1951. Guayubín, “La Montaña Noroestana” tuvo récord de 10-5, con efectividad de 1.90.
UN DIA COMO HOY: En 1911, Ty Cobb “El Melocotón de Georgia”, de los Tigres de Detroit y Frank “Wildfire” Schulte de los Cachorros de Chicago, fueron nombrados, como los Más Valiosos de las Ligas Americana y Nacional, recibiendo el Trofeo Chalmers y como premio, recibieron un automóvil de esa marca. Cobb bateó .420 y Schulte conectó 21 jonrones, siendo líder.
En 1915, los Medias Rojas, jugando en el Braves Field de Boston, tuvieron una entrada récord de 42,300 aficionados, el lunes 11 de octubre, venciendo 2-1 a los Filis de Filadelfia, en el tercer juego de la Serie Mundial. El ganador Dutch Leonard, lanzó las nueve entradas, perdiendo Pete Alexander, también con juego completo.
En 1999, los Medias Rojas de Boston derrotan a los Cleveland Indians, 12-8, para ganar el Juego 5 de la Serie Divisional y avanzan a la Serie de Campeonato de la Liga Americana. Pedro Martínez poncha a ocho en seis entradas sin hits como relevo sorpresa y Troy O’Leary frustra dos veces la estrategia de los Indios de caminar intencionalmente a Nomar Garciaparra al conectar dos jonrones y conducir siete carreras.

Bienvenido Rojas