Robinson Canó seguirá como el buen vino

Los jugadores titulares y consagrados de las Grandes Ligas, como es el caso de Robinson Canó, dicen presentes en la pre-temporada, para quitarse el óxido a los músculos y con una sobadita de aceite de culebra poner al cero las coyunturas como lo hacía Roberto Clemente. ¿Verdad Manuel Mota?
Canó entrará a la temporada 14 con 35 años, y está en el mejor momento para llevar por los cielos la antorcha de la veteranía. En la Liga del Cactus tiene un promedio de bateo de .400. Es oportuno, recordar que el hijo de Joselito viene de cosechar otra fuerte campaña en el 2017, donde bateó .280, con 23 jonrones, 97 carreras impulsadas y 79 anotadas. Vio acción en 150 juegos, la 11ª temporada consecutiva en la que alcanzó esa marca, lo que confirma que, incluso a medida que avanza a la mitad de sus 30 años, tiene el menor riesgo de lesiones posible. En el 2016 promedió .298, 103 CE y 39 H4.
Con average de .305 de por vida, 301 jonrones, 2,376 hits, 512 dobles, 1,183 impulsadas no tiene que preocuparse por asunto laboral, ya que está firmado hasta la estación del 2023, recibió 10 años por US$ 240 millones.
Canó debutó el 3 de mayo del 2005, siendo el jugador 16,240 en tomarse su cafecito en las Mayores.
El jueves 29 de marzo, día inaugural de la temporada de Grandes Ligas, en el encuentro contra los Indios de Cleveland en el Safeco Field, donde enfrentará Corey Kluber, Canó estaría rompiendo el empate que tiene en tres renglones: Jonrones de por vida con 301 con Rogers -El Rajá- Homsby. El de carreras remolcadas (1,183) está empate con Heine Manush y el de hits (2,376) con Ed Roush.
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Bienvenido Rojas
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