Rarezas del béisbol marcan la diferencia

El COVID-19, esta pandemia que nos cambió en todos los rincones de la “bolita del mundo” el estilo de vida, nos ha obligado a desempolvar viejas mascotas, Enciclopedias McMillan con sus páginas amarillentas para mantener viva con Récords y Vivencias la llama emotiva del béisbol.
El 8 de octubre de 1904 Jimmy Barrett se convirtió en el primer jugador de las Grandes Ligas que jugó 162 partidos en una temporada, 57 años antes de que el calendario se ampliara de 154 a 162 desafíos. El jardinero de los Tigres logró la hazaña inusual porque Detroit jugó en 10 juegos de desempate durante la temporada.
Una rareza increíble es que los Tigres de Detroit, jugando en el Bennet Park, ejecutaron en días seguidos dos triples play. El 6 de junio de 1908, en la tercera entrada, pero pierden ante los Medias Rojas 10x5 y el domingo 7, en la misma primera entrada, realizan la jugada, pero de nuevo caen ante Boston por 9-5.
Y esta rareza es huérfana. Se han cancelado juegos, por lluvia, falta de energía eléctrica, vientos fuertes, nieve, terremotos, pero lo que pasó el 7 de junio de 1921, en Kingsport, Tennessee en la Liga Apalachian, no tiene parangón, pues en el fondo del jardín central, encontraron el cuerpo de una chica asesinada. Vino la policía y suspendió el juego contra Knoxville.
Algo inaudito sucedió el 3 de Abril de 1996, Saint Francis College impuso un récord en la NCAABB (Asociación Nacional Atlética Colegial Béisbol), cuando en 4 entradas, anotaron 71 carreras por 1 de la Universidad Robert Morris. Hicieron 26 en la primera, 22 en la segunda, 4 en la tercera y 19 en la cuarta.
Un día como hoy: 1992, Juan Guerrero, de Houston, conectó su primer hit en las Grandes Ligas, un doble contra Bill Swiff, de San Francisco.
2006, Albert Pujols disparó su hit número 1,000, y un jonrón, el 212 de por vida.
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Bienvenido Rojas