Río Verde, 70 años después

$!Río Verde, 70 años después
Enrique Lantigua

Hoy quería escribir de la descalificación de los Tigres del Licey, del “Agui Gate”, del “Fenapepronazo”, pero hoy es un día que los deportistas dominicanos debemos recordar la tragedia de Río Verde, ocurrida hace 70 años, en la que pereció la crema y nata del béisbol dominicano que conformaba el equipo Santiago B.B.C.

El domingo 11 de enero 1948, el equipo de Santiago enfrentó a las Estrellas del Sur en Barahona, perdiendo el primer juego 6 por 5 y ganando el segundo 9 por 2. Luego del doble choque, los integrantes del equipo Santiago B.B.C., con excepción de Enrique “El Mariscal” Lantigua, abordaron el avión matrícula H-I-6 de Dominicana de Aviación, el cual se precipitó en Río Verde, sección Jagüey, de Yamasá.

El lunes 12 de enero, el periódico La Información tituló a ocho columnas que un avión de CDA había desaparecido en la cordillera central, pero la confirmación de que en ese avión viajaban los miembros del equipo de Santiago se difundió a las 10:00 de la mañana con dos largos toques de sirena.

El roster del equipo Santiago B.B.C.:

Receptores: Enrique Lantigua (El Mariscal) y Antonio Martínez (Toñito).

Lanzadores: Francisco del Villar (Bebecito), Miguel Rodríguez Jiménez (Boquita), Juan Ramón Ramos (Bombo), José Dolores Aybar (Pepillo), Maximiliano Riviera (Puchulán), Ventura Escalante (Loro) y Alberto Tomás Estrella (Mimo).

Infielders: Manuel Enrique Tatis (Sancho), Fernando Valerio (Nano), Leonte Hernández (Yeyo), Aquiles Martínez, José Jiménez (Toti), Rafael Antonio Raposo (Papiro) y Pedro Antonio Báez (Grillo A) tercera base y mánager.

Jardineros: Juan Bautista Álvarez (Chino), Víctor Saint Claire (Papito Lucas) y Diógenes Dévora.

En 1959, Fidencio Garris escribió sus “Copazos”.

“Hoy es 11 de enero. Un once de enero cualquiera, pero el mismo que desde 1948 ha sabido poner nudos de emoción en la garganta de todos los deportistas dominicanos. Sobre las colinas de Río Verde hay un tributo vivo, coreado de tragedia, que se cierne precipitadamente sobre la suerte de toda una masa vigente que aún añora las hazañas del Loro o de Aquiles. Hoy es 11 de enero. El silencio, el eterno silencio de los siglos, sabrá porqué calla en esta hora la voz de Papiro, o de Mimo, o de Boquita, cuando en alas de la gloria buscaron el average supremo de los mil puntos perennes que la inmortalidad guarda desde esta fecha hace once años para Papito, Toñito o Sancho Tatis. Bebecito no tira, ni Puchulán está en la expectación. El Grillo puede que todavía esté de coach frente a la primera y última oportunidad que le brindó el destino”.

“Pelearé hasta el último segundo, y mi epitafio será: No estoy de acuerdo”... Joaquín Sabina

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