20180206 https://www.diariolibre.com

Luego de un derroche de incertidumbres en 1990 con el Orange Bowl, se cambió la Serie del Caribe de escenario y en 1991 y se mudó al vetusto “Bobby Maduro”, en Miami, que era un genuino parque para jugar béisbol.

Se cambió el sistema de juego y se estableció un round robin, donde el primer lugar se enfrentaría al segundo en una serie de tres juegos. Se buscaba atraer la afición pero no se logró.

Los Potros de Tijuana tuvieron una exitosa presentación al vencer a los Cardenales de Lara por 3-0 y fue el único que ganaron por tres derrotas, los mismos números presentaron los Cangrejeros de Santurce.

La final la ganaron los Tigres de Licey, al vencer en los dos primeros con marcadores de 13-4, con una asistencia de 5,802 aficionados. El piloto del Licey fue John Roseboro.

El segundo estuvo peor para los Cardenales de Lara, pues en la primera entrada, recibieron 9 carreras, todas sucias, pero cuentan. Ganaron por 13-1 y con ello obtuvieron el campeonato. Todavía el domingo 10 de Febrero de 1991, el campeón Licey contra una selección de los tres equipos, pero como Tijuana ya se había regresado, lo hicieron los dos restantes y en siete entradas, ganaron los dominicanos por 8-2.

La proeza de Ceferino Conde: La Serie del Caribe, como la Serie Mundial, son eventos que tienen muchas historias y eso es bueno, porque le da un condimento especial al béisbol. Si no fuesen por las estadísticas y las anécdotas, el béisbol sería un espectáculo frío, pero cuando uno se dedica a bucear en el mar de los acontecimientos descubre unos tesoros que no tienen precio.

Si a un seguidor del béisbol le preguntan qué hecho histórico logró el lanzador Ceferino Conde en una Serie del Caribe, nos atrevemos a decir que ni el 1% dará una respuesta correcta.

Conde fue un pitcher de Puerto Rico, que vistiendo el uniforme de los Indios de Mayagüez, se convirtió el 20 de febrero de 1949 en el primer relevista de un clásico del Caribe cuando sustituyó al abridor Wilmer Fields, en el sexto episodio, en el primer juego que dejó inaugurada la primera Serie del Caribe en el estadio de El Cerro, en La Habana, Cuba.

Si pocos conocen el registro histórico de Ceferino Conde, la proeza del panameño Humberto Arthurs está en la misma categoría. El tercera base de Panamá, vistiendo la franela del Spur Cola, en la primera Serie en 1949 fue el primer bateador en la historia de estos clásicos y se enfrentó a Wilmer Fields, de Puerto Rico, negociando bases por bolas, pasó a segunda por hit de León Tredway, se robó la tercera y luego anotó la primera carrera impulsado con un rolling de León Kelman.

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“Quítate el complejo de teniente que el amor sin libertad dura lo que un estornudo”

Ricardo Arjona

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