Paciencia cero
La tiranía de la inmediatez en los banquillos del fútbol inglés

"No tenemos paciencia para una espera en la que algo pueda madurar", lo dijo Byung-Chul Han quien, sin temor a exagerar o a equivocarme, es el filósofo que mejor está leyendo el devenir de estos tiempos. Les comparto la cita porque sirve para ayudar a la construcción de un análisis sobre los despidos de Enzo Maresca y Ruben Amorim de los banquillos del Chelsea y del Manchester United, respectivamente; sin dudas, el tema del momento en el fútbol inglés.
En ambos casos, la inmediatez es su común denominador. Quienes toman las decisiones deportivas – propietario, presidente, consejo de directores, director deportivo – en las esferas de los clubes profesionales, se están moviendo a un ritmo que no tolera ningún tipo de mala racha; un par de partidos sin ganar da motivo a crisis y el único parámetro para evaluar de manera positiva una temporada, si es que logran sobrevivir al término, es la cantidad de títulos conseguidos. Si no los hubo, fracaso.
Son tiempos donde domina el corto plazo, la mirada en un "ahora" obligado a producir satisfacción inmediata. La época donde se le abría la puerta a tipos como Ferguson o Wegner para que trabajaran con plena libertad quedó atrás dejando a muchos damnificados. La confianza tiene el precio de un éxito imposible de pagar porque además de inalcanzable, resulta insaciable y no se corresponde con una realidad de un deporte cuya evolución no se consigue de un día para el otro.
Así lo demostró el año pasado Luis Enrique con el Paris Saint Germain lográndolo todo, y lo está demostrando Mikel Arteta en el Arsenal, quien para algunos todavía no ha logrado nada; en cambio otros, dentro de los que me incluyo, le agradecemos poner en cancha cada fin de semana el equipo que mejor fútbol está jugando esta temporada.
La tendencia de deshacernos fácil de aquello que nos empujan a pensar que no nos sirve también se da en el fútbol. Los entrenadores son la parte más vulnerable de una cuerda de la que tira la satisfacción de jugadores, directivos y fanáticos dominada por un "resultadismo" que lamentablemente, al parecer, no espera a nadie.

Francisco Lapouble