Suerte en tiempos de crisis
El Real Madrid se refugia en los errores del Barcelona para ocultar su crisis

Venimos de una semana donde al Real Madrid le pasó de todo. Luego de la derrota en la supercopa, llegó el cambio del entrenador y la eliminación de la Copa del Rey que trajo como consecuencia la pitada histórica que recibieron el pasado sábado en el partido de liga al salir a la cancha.
La mayoría de la parroquia del Bernabéu le hizo saber su descontento al presidente y a algunos jugadores. Asumir la responsabilidad en este contexto es clave y, por lo que se ha visto, nadie quiere hacerlo. Parecería que la sustitución de Xabi Alonso por Arbeloa era la solución a la falta de juego y a la devaluación del plantel.
Florentino Pérez, el presidente más exitoso en la historia del club, no quiere echarse los desaciertos deportivos que viene cosechando el equipo en este tiempo; prefiere externalizar las críticas de la mala gestión al entrenador de turno, o como lo quiso reducir el nuevo incumbente en rueda de prensa que los reclamos ´vienen de gente que no quiere al Madrid´.
Para fortuna de 'florentinistas', detractores o cualquier otra especie de madridista que exista, gracias a esas cosas locas y hermosas que suceden en el fútbol el Barcelona perdió el domingo en Donostia ante la Real Sociedad y la ventaja de cuatro puntos que tenía en el liderato quedó reducida a uno. Y ojo, aunque terminen ganando la liga, el hecho no maquillará el problema estructural de juego y, sobre todo, de profundidad de plantilla que existe.
La dependencia casi absoluta de sus individualidades, los parches constantes en posiciones clave y la falta de recambios fiables cuando el calendario apremie es preocupante. En Europa, donde verdaderamente se mide el estatus del club y la mayoría del aficionado blanco centra sus mayores expectativas, el panorama dibuja actualmente a equipos más sólidos y en mucha mejor forma. De hecho, el Arsenal de esta temporada está jugando mejor que la versión de la temporada pasada que eliminó en Champions al Madrid.
Da la sensación de estar frente a una consigna que prioriza los títulos por encima de cualquier proceso y si no se logra el objetivo que venga el siguiente entrenador a cualquier altura del año. Parece que se ve más hacia las vitrinas llenas de copas en lugar de buscar la autocrítica, así funcionan los egos, todavía más, cuando la suerte camina de su lado.

Francisco Lapouble