El béisbol sigue viviendo un mundo de cambios
Los requerimientos que se pedían hace unas décadas son diferentes a la pelota actual

El Clásico Mundial de Béisbol está perdiendo brillo antes de arrancar y Puerto Rico ha colocado yodo en la herida con el tema de los seguros.
En Jalisco tenemos en desarrollo una Serie del Caribe "Made in México" con la ausencia de valores de liga grande.
Lo que seguimos recibiendo son los cambios en la esencia del juego. Es valido recordar en primer lugar, que antes de la década de 1970, la mayoría de los equipos utilizaban una rotación de 4 lanzadores, lo que significa que los titulares tenían muchas más oportunidades de conseguir victorias y derrotas (40 aperturas en promedio versus 32 con rotaciones de 5 hombres).
Vamos a recordar la historia: las victorias de los lanzadores se basan más en el éxito o fracaso del equipo que en el de cada lanzador. Después de todo, un lanzador puede ser literalmente perfecto (como 3 lanzamientos por bateador para 27 ponches) y aun así no conseguir una victoria si su equipo no puede anotar una carrera.
Paul Skenes ha sido, por consenso, el mejor lanzador de la Liga Nacional la pasada temporada (2025) con una efectividad inferior a 2.00, pero recibe el cuarto menor apoyo de carreras de la liga de sus compañeros de los Piratas y termina con un récord de 10-9.
Un lanzador que juega en un equipo que gana 95 juegos en un año y solo 75 al siguiente (debido a lesiones, años de baja de estrellas, azar, etc.) probablemente experimentará fluctuaciones drásticas en su récord de victorias.
En tercer lugar, la forma en que se utilizan los lanzadores abridores ha cambiado mucho con los años. Antes del siglo XXI, la actitud general era que se esperaba que un abridor lanzara al menos 7 entradas lanzadas efectivas y que un juego completo (JC) siempre fuera el objetivo.
Ahora tenemos evidencia estadística de que los bateadores se vuelven más efectivos al enfrentarse a un lanzador por tercera vez, por lo que hemos cambiado las expectativas de los abridores a lanzar 5 entradas efectivas con 7 como objetivo (los JC son casi míticos). Pero en el pasado, los abridores lanzaban bien en su rango menos efectivo en un juego y tenían una mayor probabilidad de convertir una victoria en una derrota.
En la Era de la Bola Muerta anterior al siglo XX, era habitual ver a grandes lanzadores con récords de 30-20, e incluso en las décadas de 1940 y 1950 no era inusual ver a un jugador perder 20 entradas un año y ganar 20 al siguiente.
Phil Niekro perdió 20 juegos en 1977, ganó 19 el año siguiente y luego ganó y perdió 20 juegos en 1979. Siempre se ha dicho que debes ser un muy buen lanzador para perder 20 juegos (porque tu manager no va a confiar en ti si piensa que eres la razón por la que el equipo está perdiendo).
Ya no vemos a jugadores que ganen 20 juegos muy a menudo (solo 12 veces en los últimos 10 años) y es aún menos probable que veamos a un perdedor de 20 juegos (solo dos perdedores de 19 juegos en los últimos 10 años).
En 1956, las Águilas Cibaeñas derrotan 7-2 a los Leones del Escogido en el tercer juego de la serie final, apoyados en el pitcheo y el bateo del norteamericano Ronnie Kline quien se apuntó la victoria y bateó de 3-3.
En 1975, Ken Griffey padre anota 4 carreras en la victoria 6-4 de los Vaqueros de Bayamón sobre las Águilas Cibaeñas.
En 1977, Muere Federico "Chichí" Olivo en la comunidad de Guayubín.
En 1980, los lanzadores Joaquín Andújar y Mario Soto dejan en 6 hits a los Leones del Caracas y conducen al Licey a una victoria 3-1, logrando Andújar el triunfo.

Bienvenido Rojas