Diego Maradona llegó a coquetear con la muerte
Estuvo sin posibilidad de decidir sobre sí mismo

BUENOS AIRES. Una de las historias más tristes e impactantes del deporte mundial, la de Diego Maradona, iniciaba hace un mes un capítulo que parecía ser el último, cuando fue ingresado en grave estado en una clínica de Buenos Aires.
Y una vez más su particular estilo lo mantuvo en pie, pero sin la estabilidad en la que se sustentaban su arte y su rebeldía, y sin la posibilidad de decidir sobre sí mismo. Por una severa crisis cardiorrespiratoria lo llevaron el domingo día 18 de abril a la clínica Suizo Argentina, después de asistir al estadio "La Bombonera" a un partido del Boca Juniors. Estuvo doce días internado en una sala de cuidados intensivos, varios de ellos asistido con un respirador artificial, pero cuando se anunciaba que se estaba poniendo de pie, que ya ingería líquidos y que estaba a punto de consumir alimentos sólidos, gritó, pataleó y consiguió que lo sacaran de allí.
Regresó al sitio desde el cual lo llevaron al sanatorio, una finca de un empresario de la industria láctea donde a los pocos minutos de llegar jugó golf, comió pollo y vio un partido del Boca correspondiente a la Copa Libertadores. Tras seis jornadas de aparente libertad, durante la madrugada del día 5 de este mes lo volvieron a llevar a la Suizo Argentina después de un atracón, y allí dentro pasó varios días de furia en medio de algunos ataques de nervios.
Cuatro días más tarde, el ex futbolista fue llevado a otra clínica para ser sometido un tratamiento neuropsiquiátrico. Se dijo en esa ocasión que tuvieron que atarlo a la cama. Inmediatamente, los directivos del sanatorio Del Parque se presentaron ante la justicia para denunciar la presencia de Maradona en sus instalaciones y dejar constancia de que debía ser sometido a un tratamiento por su adicción a las drogas, trámite de rigor contemplado por las leyes vigentes. Esa denuncia se hizo para evitar eventuales denuncias por «privación ilegal de la libertad", ya que Maradona fue ingresado en la clínica contra su voluntad y por decisión de sus familiares más cercanos.
Ahora es sometido a un estricto tratamiento contra su adicción a las drogas y los médicos se aprestan a someterlo a una terapia psicológica. Estas fórmulas sanitarias impiden que sea visitado por personas que hasta hace una semana estaban a su lado, como sus hijas.
De la crisis cardiorrespiratoria por la cual fue ingresado a una clínica el 18 de abril, quedan pocos rastros. Ahora el asunto es otro, recuperarlo de la pesadilla de los estupefacientes.
[b]Familia unida[/b]
Maradona está más flaco, menos reticente al tratamiento e «integrado" al resto de los pacientes al cabo de una semana de internación en esa unidad especializada en la rehabilitación de adictos a las drogas. La familia está muy unida en la lucha por sacarlo adelante y le hacen ver que no es Dios.
Y una vez más su particular estilo lo mantuvo en pie, pero sin la estabilidad en la que se sustentaban su arte y su rebeldía, y sin la posibilidad de decidir sobre sí mismo. Por una severa crisis cardiorrespiratoria lo llevaron el domingo día 18 de abril a la clínica Suizo Argentina, después de asistir al estadio "La Bombonera" a un partido del Boca Juniors. Estuvo doce días internado en una sala de cuidados intensivos, varios de ellos asistido con un respirador artificial, pero cuando se anunciaba que se estaba poniendo de pie, que ya ingería líquidos y que estaba a punto de consumir alimentos sólidos, gritó, pataleó y consiguió que lo sacaran de allí.
Regresó al sitio desde el cual lo llevaron al sanatorio, una finca de un empresario de la industria láctea donde a los pocos minutos de llegar jugó golf, comió pollo y vio un partido del Boca correspondiente a la Copa Libertadores. Tras seis jornadas de aparente libertad, durante la madrugada del día 5 de este mes lo volvieron a llevar a la Suizo Argentina después de un atracón, y allí dentro pasó varios días de furia en medio de algunos ataques de nervios.
Cuatro días más tarde, el ex futbolista fue llevado a otra clínica para ser sometido un tratamiento neuropsiquiátrico. Se dijo en esa ocasión que tuvieron que atarlo a la cama. Inmediatamente, los directivos del sanatorio Del Parque se presentaron ante la justicia para denunciar la presencia de Maradona en sus instalaciones y dejar constancia de que debía ser sometido a un tratamiento por su adicción a las drogas, trámite de rigor contemplado por las leyes vigentes. Esa denuncia se hizo para evitar eventuales denuncias por «privación ilegal de la libertad", ya que Maradona fue ingresado en la clínica contra su voluntad y por decisión de sus familiares más cercanos.
Ahora es sometido a un estricto tratamiento contra su adicción a las drogas y los médicos se aprestan a someterlo a una terapia psicológica. Estas fórmulas sanitarias impiden que sea visitado por personas que hasta hace una semana estaban a su lado, como sus hijas.
De la crisis cardiorrespiratoria por la cual fue ingresado a una clínica el 18 de abril, quedan pocos rastros. Ahora el asunto es otro, recuperarlo de la pesadilla de los estupefacientes.
[b]Familia unida[/b]
Maradona está más flaco, menos reticente al tratamiento e «integrado" al resto de los pacientes al cabo de una semana de internación en esa unidad especializada en la rehabilitación de adictos a las drogas. La familia está muy unida en la lucha por sacarlo adelante y le hacen ver que no es Dios.
Diario Libre
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