El PSG celebra en París su bicampeonato de Europa bajo una estrictas medidas de seguridad
Ousmane Dembélé proclama: “El año que viene, vamos por la tercera”
El Gobierno lamentó los destrozos en 15 ciudades tras la victoria ante el Arsenal

Los jugadores del París Saint-Germain, campeones de Europa el sábado por segunda temporada consecutiva, fueron recibidos como héroes este domingo en una capital francesa que seguía festejando bajo fuerte vigilancia policial.
La noche del sábado al domingo, justo después del triunfo en la tanda de penales (4-3 tras empate 1-1) ante el Arsenal, estuvo marcada, como se temía, por una serie de incidentes violentos que empañaron las escenas de euforia que se multiplicaron no solo en París sino en toda Francia.
El avión con la delegación parisina aterrizó sobre las 14H30 GMT en el aeropuerto Charles de Gaulle, procedente de Budapest, y del avión bajaron en primer lugar el capitán Marquinhos y el presidente Nasser Al-Khelaifi, agarrando ambos el trofeo europeo, la popular Orejona.
Jugadores y técnicos fueron luego en autocar, escoltados por la policía, rumbo al Campo de Marte, al pie de la Torre Eiffel, donde más de 80.000 aficionados se congregaron para celebrar el segundo título europeo del PSG, un año después del primero.
Los integrantes del equipo fueron subiendo a un escenario en ese Campo de Marte, mientras su nombre era anunciado por el speaker.

Especialmente aplaudido fue el Balón de Oro Ousmane Dembélé, que apuntó ya a buscar una tercera Champions la próxima temporada.
"Gracias a todos por vuestro apoyo. Una vez está bien, dos es mejor. El año que viene, a por la tercera", dijo micrófono en mano.
Elegido mejor jugador de la Champions la pasada temporada, Dembélé fue sustituido en ese honor por su compañero Khvicha Kvaratskhelia, designado este domingo como el mejor de la edición recién terminada.
"Por favor, celebrad hoy con tranquilidad. Hay que proteger nuestra ciudad", pidió por su parte el presidente Nasser Al Khelaifi.
Sus palabras llegaban después de una noche problemática, con disturbios y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que acabaron con la detención de 780 personas, un aumento del 32% con respecto a hace un año, cuando ya se vivieron escenas de violencia tras el primer título continental del PSG.

Disturbios en 15 ciudades
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, deploró que 57 policías resultaran heridos durante los disturbios en una quincena de ciudades, incluidos saqueos en Rennes, Estrasburgo, Clermont-Ferrand y Grenoble, pese al despliegue de 22.000 agentes en todo el país, 8.000 sólo en la capital.
Marquesinas y mobiliario urbano destrozados, contenedores de basura y coches incendiados, escaparates con los cristales reventados, comercios saqueados... Los daños eran aún visibles el domingo en numerosas zonas de la capital tras una noche que dejó 219 heridos en todo el país, de ellos 8 graves.
También falleció un motorista en el periférico, la autopista que rodea la capital, en un accidente de tráfico.

Recibimiento en el Elíseo
Tras los festejos en el Campo de Marte, los jugadores se desplazaron luego al Palacio del Elíseo, donde fueron recibidos por el presidente Emmanuel Macron, que consideró "incalificables" e "inaceptables" las escenas de violencia.
"Eso no es el fútbol, no es el deporte, no es lo que amamos. Seremos implacables con los que hemos atrapado. No queremos ver más eso, estamos hartos", declaró el jefe de Estado, que afirmó también que el PSG era "un inmenso orgullo para el país".
Los disturbios provocaron una tormenta política en Francia, con un debate entre las distintas fuerzas sobre el dispositivo de seguridad.
Siguiente etapa: el Parque
Pero más allá de ello, los aficionados vivían en la calle el éxito deportivo con ánimo principalmente festivo.
"Seguimos con la euforia de ayer y queremos seguir con la fiesta", decía Abou, de 25 años, que considera la victoria del sábado "todavía más bonita que la de hace un año" en la final ganada al Inter de Milán (5-0).
"He venido aquí para darles las gracias. Tienen un entrenador ejemplar, Luis Enrique. Si la sociedad fuera como ese entrenador, sería maravilloso", decía Franck, presente en el Campo de Marte junto a su hijo Josua y la hija de un amigo, después de viajar 450 kilómetros desde cerca de la frontera suiza para vivir este momento.
Después del recibimiento junto a la Torre Eiffel y la recepción de Macron en el Elíseo, el programa de festejos incluía un final de fiesta en el estadio Parque de los Príncipes, donde juega sus partidos como local el PSG.

