Herrmann va a Atenas signado por tragedia
Olimpíadas - Ninguno de los deportistas que competirán en Grecia tiene una historia tan triste como la de él

BELGRADO. Quizás ninguno de los deportistas que competirán en Atenas tiene una historia tan triste como Walter Herrmann. Llamarle tragedia o pesadilla sería poco. Es una historia de horror, verídica, con muerte, lágrimas y fuerza. El último capítulo todavía no ha sido escrito, aunque el desenlace ideal podría ser subir al podio olímpico.
Muy poca gente fuera de Argentina y España conocen de Walter Herrmann, alero del seleccionado albiceleste de básquetbol que llega a los Juegos Olímpicos entre los favoritos para obtener una medalla.
En una tarde soleada, el 18 de julio de 2003, Herrmann perdió a las tres mujeres más importantes en su vida, su novia, madre y hermana, en un accidente de tránsito. Exactamente un año después, tras uno de los mejores partidos de su carrera, el padre de Herrmann murió de un ataque cardíaco.
"He asimilado el sufrimiento", dijo Herrmann, quien decidió seguir entrenando para Atenas en vez de sumirse en un nuevo período de luto. La primera pérdida de Herrmann ocurrió cuando las tres mujeres, junto a una amiga de su madre y su hija, conducían por un camino de dos vías y chocaron de frente con otro carro en el que iba una pareja de ancianos. Los siete murieron.
"Sabía que iban de visita a la casa de la familia de mi novia", recordó. "Ese día me tomé una siesta y me levanté a las 6 de la tarde y llamé a la casa de mi novia. Me enteré solo sobre mi novia. No supe sobre las demás. Se me hizo un nudo en la garganta y lo destruí todo en la habitación del hotel".
Mientras Hermann conducía a un aeropuerto para embarcarse en un avión privado rumbo a Buenos Aires hizo otras llamadas y se enteró de la magnitud de la tragedia. El accidente cobró las vidas de su novia, la nadadora María Yanina Garrone; de su madre, María Christina Heinrich; y su hermana menor, Bárbara.
A sus 25 años, Hermann lleva seis temporadas como profesional. Tras el campeonato 2003-04, regresó a Argentina para obtener una plaza para el equipo olímpico.
El 18 de julio, en el primer aniversario de la tragedia, marcó 38 puntos para que Argentina ganase el campeonato sudamericano. Pero cuando volvió al hotel se enteró de que su padre había muerto de un ataque al corazón. "Fue fulminante. No sufrió. "Ahora sólo quiero ver hacia adelante, pienso en Atenas", dijo Herrmann.
Muy poca gente fuera de Argentina y España conocen de Walter Herrmann, alero del seleccionado albiceleste de básquetbol que llega a los Juegos Olímpicos entre los favoritos para obtener una medalla.
En una tarde soleada, el 18 de julio de 2003, Herrmann perdió a las tres mujeres más importantes en su vida, su novia, madre y hermana, en un accidente de tránsito. Exactamente un año después, tras uno de los mejores partidos de su carrera, el padre de Herrmann murió de un ataque cardíaco.
"He asimilado el sufrimiento", dijo Herrmann, quien decidió seguir entrenando para Atenas en vez de sumirse en un nuevo período de luto. La primera pérdida de Herrmann ocurrió cuando las tres mujeres, junto a una amiga de su madre y su hija, conducían por un camino de dos vías y chocaron de frente con otro carro en el que iba una pareja de ancianos. Los siete murieron.
"Sabía que iban de visita a la casa de la familia de mi novia", recordó. "Ese día me tomé una siesta y me levanté a las 6 de la tarde y llamé a la casa de mi novia. Me enteré solo sobre mi novia. No supe sobre las demás. Se me hizo un nudo en la garganta y lo destruí todo en la habitación del hotel".
Mientras Hermann conducía a un aeropuerto para embarcarse en un avión privado rumbo a Buenos Aires hizo otras llamadas y se enteró de la magnitud de la tragedia. El accidente cobró las vidas de su novia, la nadadora María Yanina Garrone; de su madre, María Christina Heinrich; y su hermana menor, Bárbara.
A sus 25 años, Hermann lleva seis temporadas como profesional. Tras el campeonato 2003-04, regresó a Argentina para obtener una plaza para el equipo olímpico.
El 18 de julio, en el primer aniversario de la tragedia, marcó 38 puntos para que Argentina ganase el campeonato sudamericano. Pero cuando volvió al hotel se enteró de que su padre había muerto de un ataque al corazón. "Fue fulminante. No sufrió. "Ahora sólo quiero ver hacia adelante, pienso en Atenas", dijo Herrmann.
Diario Libre
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