La LDF, una liga de gran competitividad... y con muy bajo nivel técnico
SANTO DOMINGO.- ¿En el país de los ciegos, el tuerto es un rey? Parece que sí. Esa máxima del populacho, no encuentra mayor asidero que en el fútbol dominicano, en el "profesionalismo" y el que se jugaba antes (amateur).
Y no hay que ir muy lejos para constatar el bajo nivel mostrado por el incipiente "nuevo" circuito, cuyas primeras fechas provocaron furor, gracias a una notable asistencia de parroquianos, pero que a medida que transcurre la justa no ha hecho más que confirmar una premisa que se sabía: no hay materia prima para un campeonato profesional.
Porque el balompié dominicano, enclaustrado en una máscara llamada "Plan Decenal" que nunca funcionó como tal, no fue capaz de aportar nada nuevo en pos de contar a futuro con un nivel auspicioso para el país.
La Liga Dominicana de Fútbol (LDF) se ha hecho en base a los mismos jugadores que vienen con el bajo nivel técnico que ha arrastrado de siempre ese deporte en Quisqueya, y no por otra razón los juegos seguirán siendo amateurs en casi todo.
Los resultados y las demostraciones ofrecidas por los equipos en cada partido, no parecen apuntar a un encarrilamiento exitoso del deporte rey mundial dominicano. Sólo la presencia foránea ha quitado el gran marasmo de siempre. Pero tampoco ha sido notable el aporte, en el sentido global del torneo.
En tal sentido, y muy distinto a lo que pueden pensar los neófitos y profanos del "deporte más hermoso del mundo", la gran competitividad que se ha dado de principio a fin, en un torneo que ya tuvo cinco líderes al promediar la segunda ronda, no se debe más que al bajo nivel de una liga que no tiene jugadores. Y precisamente el factor equitatividad es el que crea la falsa impresión de que se juega a buen nivel.
Y no hay que ir muy lejos para constatar el bajo nivel mostrado por el incipiente "nuevo" circuito, cuyas primeras fechas provocaron furor, gracias a una notable asistencia de parroquianos, pero que a medida que transcurre la justa no ha hecho más que confirmar una premisa que se sabía: no hay materia prima para un campeonato profesional.
Porque el balompié dominicano, enclaustrado en una máscara llamada "Plan Decenal" que nunca funcionó como tal, no fue capaz de aportar nada nuevo en pos de contar a futuro con un nivel auspicioso para el país.
La Liga Dominicana de Fútbol (LDF) se ha hecho en base a los mismos jugadores que vienen con el bajo nivel técnico que ha arrastrado de siempre ese deporte en Quisqueya, y no por otra razón los juegos seguirán siendo amateurs en casi todo.
Los resultados y las demostraciones ofrecidas por los equipos en cada partido, no parecen apuntar a un encarrilamiento exitoso del deporte rey mundial dominicano. Sólo la presencia foránea ha quitado el gran marasmo de siempre. Pero tampoco ha sido notable el aporte, en el sentido global del torneo.
En tal sentido, y muy distinto a lo que pueden pensar los neófitos y profanos del "deporte más hermoso del mundo", la gran competitividad que se ha dado de principio a fin, en un torneo que ya tuvo cinco líderes al promediar la segunda ronda, no se debe más que al bajo nivel de una liga que no tiene jugadores. Y precisamente el factor equitatividad es el que crea la falsa impresión de que se juega a buen nivel.
Diario Libre


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