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¡Mamma mia! Italia es el campeón del Mundial 2006

En tanda de penales los italianos lograron el más alto galardón deportivo ante los ojos del mundo

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¡Mamma mia! Italia es el campeón del Mundial 2006
Fabio Cannavaro, el capitán de Italia, levanta la copa de campeón junto a Fabio Grosso y Cristian Zaccardo.AP
BERLÍN. Italia se coronó campeón del mundo por cuarta ocasión al vencer ayer 5-3 a Francia en definición de penales. El tiempo regular y el alargue terminó igualado 1-1, con gol de penal de Zinedine Zidane a los seis minutos y el empate de Marco Materazzi a los 19.

Fabrio Grosso encajó el último penal y desató la celebración "Azzurri".

La despedida de Zidane se vio opacada por su expulsión a los 110 minutos por pegarle un cabezazo en el pecho a Materazzi. Fue el último partido de "Zizou" con la selección ya que anunció su retiro tras haber jugado 108 partidos y convertido 31 goles, tres de ellos durante este mundial.

Con el telón apenas alzado, Italia propuso un juego rudo que hizo sentir en las piernas de Patrick Vieira cuando Materazzi lo golpeó y por esa acción fue amonestado.

Ante aroma de perfume recio, Francia abrió su fragancia "made in Zidane", quien pateó con excesiva maestría un penal que Materazzi le cometió a Florent Malouda. Con Buffon lanzado hacia el otro sector, "Zizou" la acarició suave, la pelota pegó en el travesaño y entró.

Verdadera prueba de fuego para Italia: Era la primera vez que estaba en desventaja en el mundial y que Gianluigi Buffon sufría un tanto en contra de un rival, ya que la única vez que lo sometieron fue en el 1-1 ante Estados Unidos, cuando se equivocó su compañero Cristian Zaccardo.

Partido friccionado, sin cuartel y con poco espacio para las maniobras, con Luca Toni en Italia y Thierry Henry en Francia ahogados en sus ambiciones de gol por unas firmes defensas.

La fórmula, entonces, era entrar por arriba. Así fue como Andrea Pirlo lanzó un córner y Materazzi, ganándole en el salto a Patrick Vieira, la clavó al fondo de la red en un momento donde abundaban los nervios y escaseaba la precisión.

Zidane aparecía de a ratos y Francesco Totti no se decidía a entrar a la fiesta, lo que apagó las luces de un partido sin armadores para encender las velas.

Un golpe de cabeza de Luca Toni que se fue por arriba y un remate débil de Malouda que fue a las manos de Buffon, quedaron entre las sombras. Todo liso y llano, con mucho calor en las tribunas y mucho frío en acciones discretas.

Apenas con el arranque del complemento, Henry escapó de esa mediocridad con un electrizante desborde por la izquierda y tras dejar en el camino a Favio Cannavaro remató sin fuerza hacia un Buffon que dominó tranquilo.

Y poco después, Henry recibió solo entrando al área grande, y cuando se imponía el remate, o al menos un pase, empezó a ensayar unos pasos de baile tratando de engañar a Cannavaro, quien al final se la quitó.

Frente a una Italia mezquina, entre Henry y Malouda se las ingeniaban para desequilibrar con sus maniobras individuales. Zidane desempolvó su magia con un pase de fantasía a Henry, lo que impulsó a millares de hinchas franceses a cantar "¡Zizou, Zizou!" en una anticipada despedida a su gran ídolo de los tiempos modernos.

Aunque Zidane ganaba el corazón de sus compatriotas, el que volvió a dar su presente fue Henry.

"¡Mamma mia!", se lamentó luego Pirlo mientras entrelazaba sus manos, tras patear un tiro libre en comba que pasó por sobre la barrera y se fue afuera por poco. Y como Italia tampoco hizo gran cosa, la gran final se dirimió por esa vía y con Francia dando la ventaja de no tener en la cancha a Zidane, su gran especialista.

Con diez

El equipo galo concluyó con diez hombres sobre el terreno por la expulsión de su capitán, Zinedine Zidane, quien vio la tarjeta roja en la prórroga tras darle un cabezazo a Marco Materazzi. Hasta ese momento, el diez francés había sido un protagonista indiscutido de la velada. La celebración es por todo lo alto en Italia.