Mets de Nueva York ensayan una nueva fórmula
Han quedado en el sótano de la División Este de la Liga Nacional en las dos últimas temporadas de Grandes Ligas

FLORIDA. Los Mets finalmente se dieron cuenta que gastar dinero sin límites no era un buen negocio. Tras cargar con la pena de ser los sotaneros de la División Este de la Liga Nacional las dos últimas temporadas, los neoyorquinos decidieron que era hora de buscar otro camino.
Traumatizados por el fracaso de sus experimentos recientes con Roberto Alomar y Mo Vaughn, los Mets optaron por la cautela a la hora de contratar nueva gente para su tropa.
Más de uno en Nueva York se entusiasmó con la idea de hacerse con los servicios de Vladimir Guerrero y hasta se habló de una canje por Alfonso Soriano a cambio de su joven promesa José Reyes. Nada de eso se concretó.
Tampoco fue que los Mets se durmieron en sus laureles.
Nueva York ganó la puja por el torpedero Kaz Matsui, llamado a ser la próxima gran importación japonesa en la Grandes Ligas, al ofrecerle US$20 millones por tres años.
Dispuestos a solucionar los problemas de fildeo en los jardines, los Mets trajeron a Mike Cameron, quien con los Marineros de Seattle se ganó una reputación de ser uno de los guantes más seguros.
Hay un cambio de filosofía en Nueva York, donde sus nuevos dirigentes han decidido darle prioridad a la defensa, la velocidad en los bases y el pitcheo.
Matsui y Cameron, de un sólo golpe, deben mejorar la defensa, mientras que Reyes, que apenas tiene 20 años, promete ser la chispa en las bases. Esto no quiere decir que los Mets están en condiciones de hacer de un sólo zarpazo el brinco de la cola al primer lugar. Y es que antes el mánager Art Howe se debe afrontar con una larga lista de interrogantes.
¿Cuántos partidos tendrá Mike Piazza en la inicial y ante todo cómo le irá en la transición de receptor? ¿Podrá Tom Glavine mostrar la forma de sus mejores años en Atlanta?
¿Quién cubrirá el jardín derecho? ¿Roger Cedeño, Karim García, Timo Pérez o Shane Spencer?
¿Tiene Braden Looper madera para ser cerrador en Nueva York? Quizás la más importante adquisición que hicieron los Mets fue la de Rick Peterson, su nuevo coach de lanzadores. Peterson fue el gurú de la camada de pitchers (Barry Zito y compañía) que formó en Oakland, y ahora se reencuentra en la Gran Manzana con Howe, el ex piloto de los Atléticos. Pese a perder 95 juegos en el 2003, el pitcheo de los Mets hizo un trabajo decoroso. No fue culpa de ellos que la ofensiva fuese la penúltima en la liga, detrás de los Dodgers, en carreras anotadas (642), y que la defensa cometiese 118 errores.
La rotación de los Mets sigue teniendo a Glavine y Al Leiter, dos zurdos que ya rozan los 40 años, como sus puntales. Glavine vino a los Mets en medio de bombos y platillos, pero tuvo una gris campaña (9-14, 4.52). Glavine tiene para dos años más de contrato y los Mets confían que su desempeño mejore sustancialmente en 2004. Leiter (15-9, 3.99) fue un león en el montículo, trabajando más de 180 entradas en 30 aperturas.
Steve Trachsel, el tercer abridor, viene de una temporada (16-10, 3.78) en la consiguió la mayor cantidad de victorias en un año. El coreano Jae Weong Seo (9-12, 3.82) demostró un gran potencial tras haber completado una rehabilitación por una delicada operación en el codo. El dueño de la quinta plaza es un misterio y saldría de una larga lista en la que sobresale Scott Erickson, un diestro que se perdió todo el 2003 por una lesión.
[b]Punto flojo[/b]
Las otras opciones en la rotación son Aaron Heilman, Grant Roberts, Tyler Yates y James Baldwin. Un punto flojo que el equipo necesita repuntar es en el bullpen, causante de 30 derrotas el año pasado. Looper (6-4, 3.68) reemplaza al dominicano Armando Benítez, quien tuvo más pena que gloria en Nueva York. Looper se acreditó 28 rescates con los campeones Marlins, pero declinó en los meses finales y el equipo de la Florida decidió no ofrecerle contrato.
Traumatizados por el fracaso de sus experimentos recientes con Roberto Alomar y Mo Vaughn, los Mets optaron por la cautela a la hora de contratar nueva gente para su tropa.
Más de uno en Nueva York se entusiasmó con la idea de hacerse con los servicios de Vladimir Guerrero y hasta se habló de una canje por Alfonso Soriano a cambio de su joven promesa José Reyes. Nada de eso se concretó.
Tampoco fue que los Mets se durmieron en sus laureles.
Nueva York ganó la puja por el torpedero Kaz Matsui, llamado a ser la próxima gran importación japonesa en la Grandes Ligas, al ofrecerle US$20 millones por tres años.
Dispuestos a solucionar los problemas de fildeo en los jardines, los Mets trajeron a Mike Cameron, quien con los Marineros de Seattle se ganó una reputación de ser uno de los guantes más seguros.
Hay un cambio de filosofía en Nueva York, donde sus nuevos dirigentes han decidido darle prioridad a la defensa, la velocidad en los bases y el pitcheo.
Matsui y Cameron, de un sólo golpe, deben mejorar la defensa, mientras que Reyes, que apenas tiene 20 años, promete ser la chispa en las bases. Esto no quiere decir que los Mets están en condiciones de hacer de un sólo zarpazo el brinco de la cola al primer lugar. Y es que antes el mánager Art Howe se debe afrontar con una larga lista de interrogantes.
¿Cuántos partidos tendrá Mike Piazza en la inicial y ante todo cómo le irá en la transición de receptor? ¿Podrá Tom Glavine mostrar la forma de sus mejores años en Atlanta?
¿Quién cubrirá el jardín derecho? ¿Roger Cedeño, Karim García, Timo Pérez o Shane Spencer?
¿Tiene Braden Looper madera para ser cerrador en Nueva York? Quizás la más importante adquisición que hicieron los Mets fue la de Rick Peterson, su nuevo coach de lanzadores. Peterson fue el gurú de la camada de pitchers (Barry Zito y compañía) que formó en Oakland, y ahora se reencuentra en la Gran Manzana con Howe, el ex piloto de los Atléticos. Pese a perder 95 juegos en el 2003, el pitcheo de los Mets hizo un trabajo decoroso. No fue culpa de ellos que la ofensiva fuese la penúltima en la liga, detrás de los Dodgers, en carreras anotadas (642), y que la defensa cometiese 118 errores.
La rotación de los Mets sigue teniendo a Glavine y Al Leiter, dos zurdos que ya rozan los 40 años, como sus puntales. Glavine vino a los Mets en medio de bombos y platillos, pero tuvo una gris campaña (9-14, 4.52). Glavine tiene para dos años más de contrato y los Mets confían que su desempeño mejore sustancialmente en 2004. Leiter (15-9, 3.99) fue un león en el montículo, trabajando más de 180 entradas en 30 aperturas.
Steve Trachsel, el tercer abridor, viene de una temporada (16-10, 3.78) en la consiguió la mayor cantidad de victorias en un año. El coreano Jae Weong Seo (9-12, 3.82) demostró un gran potencial tras haber completado una rehabilitación por una delicada operación en el codo. El dueño de la quinta plaza es un misterio y saldría de una larga lista en la que sobresale Scott Erickson, un diestro que se perdió todo el 2003 por una lesión.
[b]Punto flojo[/b]
Las otras opciones en la rotación son Aaron Heilman, Grant Roberts, Tyler Yates y James Baldwin. Un punto flojo que el equipo necesita repuntar es en el bullpen, causante de 30 derrotas el año pasado. Looper (6-4, 3.68) reemplaza al dominicano Armando Benítez, quien tuvo más pena que gloria en Nueva York. Looper se acreditó 28 rescates con los campeones Marlins, pero declinó en los meses finales y el equipo de la Florida decidió no ofrecerle contrato.
Diario Libre