Miguel Feris pide al Gobierno que teche bleachers T. Vargas
El estadio de San Pedro de Macorís celebra su 50 aniversario

SAN PEDRO DE MACORíS. El presidente de las Estrellas Orientales, doctor Miguel Feris Iglesias, pidió al Gobierno que teche los bleachers del Estadio Tetelo Vargas y los remodele con asientos.
Feris Iglesias hizo la petición públicamente, en un discurso en el cual habló sobre la historia del Estadio Tetelo Vargas, en ocasión del acto de conmemoración de los 50 años de su inauguración.
El empresario y deportista recordó que desde su inauguración, en 1959, al Estadio Tetelo Vargas no se le ha hecho ninguna ampliación, por lo cual su capacidad para recibir aficionados es la misma de entonces.
Señaló que la mayoría de los aficionados que asisten al viejo parque lo hacen en los bleachers o graderías de sol, donde el precio de la boleta es inferior a las demás áreas del estadio (preferencias y palcos).
"Es donde asiste la mayoría del pueblo", manifestó Feris Iglesias sobre los bleachers, en su discurso, pronunciado ante miles de aficionados, quienes aplaudieron la idea.
El Estadio Tetelo Vargas, nombrado así en honor de quien para la mayoría fue el mejor pelotero dominicano de la primera mitad del siglo pasado, Juan Esteban Vargas Marcano (Tetelo), fue el último de los estadios de béisbol profesional construidos en el país en la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo, régimen bajo el cual también se construyeron los estadios Quisqueya, en el Distrito Nacional; y Cibao, en Santiago.
De acuerdo a publicaciones en periódicos de esa época, el Tetelo Vargas fue construido a un costo de un millón 500 mil pesos; aunque fuentes cercanas a los constructores aseguran que el costo de la obra fue de alrededor de 800 mil pesos de entonces, cuando la moneda dominicana se equiparaba con el dólar estadounidense de la época.
Su constructor, como el de los otros dos estadios de béisbol profesional, fue el ingeniero Bienvenido Martínez Brea (Bebecito), nativo de San Pedro. En ocasión del 50 aniversario de la construcción del estadio, las Estrellas Orientales organizaron un homenaje a la memoria de Tetelo Vargas, en el cual su hija, Iris Vargas, hizo el lanzamiento de la primera bola.
Feris Iglesias hizo la petición públicamente, en un discurso en el cual habló sobre la historia del Estadio Tetelo Vargas, en ocasión del acto de conmemoración de los 50 años de su inauguración.
El empresario y deportista recordó que desde su inauguración, en 1959, al Estadio Tetelo Vargas no se le ha hecho ninguna ampliación, por lo cual su capacidad para recibir aficionados es la misma de entonces.
Señaló que la mayoría de los aficionados que asisten al viejo parque lo hacen en los bleachers o graderías de sol, donde el precio de la boleta es inferior a las demás áreas del estadio (preferencias y palcos).
"Es donde asiste la mayoría del pueblo", manifestó Feris Iglesias sobre los bleachers, en su discurso, pronunciado ante miles de aficionados, quienes aplaudieron la idea.
El Estadio Tetelo Vargas, nombrado así en honor de quien para la mayoría fue el mejor pelotero dominicano de la primera mitad del siglo pasado, Juan Esteban Vargas Marcano (Tetelo), fue el último de los estadios de béisbol profesional construidos en el país en la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo, régimen bajo el cual también se construyeron los estadios Quisqueya, en el Distrito Nacional; y Cibao, en Santiago.
De acuerdo a publicaciones en periódicos de esa época, el Tetelo Vargas fue construido a un costo de un millón 500 mil pesos; aunque fuentes cercanas a los constructores aseguran que el costo de la obra fue de alrededor de 800 mil pesos de entonces, cuando la moneda dominicana se equiparaba con el dólar estadounidense de la época.
Su constructor, como el de los otros dos estadios de béisbol profesional, fue el ingeniero Bienvenido Martínez Brea (Bebecito), nativo de San Pedro. En ocasión del 50 aniversario de la construcción del estadio, las Estrellas Orientales organizaron un homenaje a la memoria de Tetelo Vargas, en el cual su hija, Iris Vargas, hizo el lanzamiento de la primera bola.
Diario Libre
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