|Juegos Olímpicos|
| 23 AGO 2018, 5:00 AM
Con el oro de Díaz

Hace 10 años el boxeo dominicano trepó el Everest en Pekín


Félix Díaz celebra tras conquistar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.
Félix Díaz celebra tras conquistar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.
20180823 https://www.diariolibre.com

SANTO DOMINGO. Hace hoy una década que los dominicanos madrugaron un sábado para seguir en vivo a 13 mil kilómetros de distancia a través de RNN y Telecentro la pelea más importante de la rica historia de su boxeo aficionado.

El 23 de agosto de 2008, tras contener la respiración los primeros dos asaltos (2-2), Félix Manuel Díaz Guzmán se convirtió en una ametralladora en el tercero para destrozar (9-1) al entonces campeón olímpico, el tailandés Manus Boonjumnong, rumbo a un contundente triunfo 12-4 en los 64 kilos de los Juegos de Pekín.

Fue la primera y hasta la fecha única medalla de oro olímpica 100% manufacturada por el sistema deportivo dominicano, una que se celebró por todo lo alto y que cambió la vida de un joven que pasaba los seis meses de temporada ciclónica en pánico por la vulnerabilidad de su vivienda en La Barquita, Sábana Perdida.

“¡Diablo! ¿10 años?”, reacciona Díaz al ser entrevistado por DL en su hogar en la capital. “Siendo sincero tenía mucha esperanza, ya que en los torneos preparación en Europa de cinco cogí oro en tres y dos plata, había peleado con boxeadores que iban para las Olimpiadas”.

Antes de Boonjumnong, Díaz superó perderse en la capital china para saltar del autobús al ring del Gimnasio Nacional de los Trabajadores y dar cuenta del húngaro Káté Gyula (11-5), en octavos de final del irlandés Joe Joyce (11-11, decidido por los jueces), en cuartos del iraní Morteza Sepahvand (11-6) y en semis remontó ante el francés Alexis Vastine (12-10), la que considera fue su pelea más difícil.

“La más difícil fue la del francés. No me sentí medallista de oro al ganarle porque sabía que sería con el campeón que me enfrentaría. Al asegurar la plata se fue mucha presión y para pelear con el campeón iba positivo. Mis entrenadores Pedro Luis Díaz y Juan José Anderson me dijeron lo que tenía que hacer, el tren de pelea, que sea incómodo para él”, recuerda Díaz, que asegura no vio vídeo, puesto que ni siquiera hoy como profesional le gusta ver imágenes de los rivales a enfrentar.

El Gobierno lo premió con RD$7 millones más una vivienda y el empresariado le entregó desde una jipeta Chery Tiggo (Hispaniola Motors) hasta RD$600 mil de Tricom, incluyendo órdenes de compra en diferentes tiendas.

Unos incentivos que asegura utilizó de forma inteligente y hoy puede ver los frutos. “Ahí están, unas cuantas cosas que están aseguradas, gracias a Dios, mis (tres) hijos están seguros, el incentivo del Jay Payano y el Gobierno me cambió la vida tanto a mí como a mis hijos. Puedo decir que mis hijos tienen su casa, yo tengo mi casa, tengo unas cuantas cositas más, y me he ido manejando, porque como tú sabes si uno se pone gasta y gasta todo se acaba”.

“(Los incentivos) jugaron un papel. Tan pronto uno sabe que si toma una medalla te puede cambiar la vida es algo que te motiva a ser adelante, no solo a ti también a tu familia. Ya en el ring uno no piensa en eso, ya pensaba en ganar y obtener la medalla y convertirme en el segundo”, dijo el púgil, de 34 años.

Recuerda que tras llegar de los Juegos Olímpicos de Atenas (donde fue eliminado en segunda ronda) su primogénito (Adonis, nacido ese año) lloraba una noche pidiendo leche, pero al no tener dinero para comprarle tuvieron que darle agua con azúcar. Luego nació Jennifer (2006) y más tarde, de su actual matrimonio, Mía (2009). “Adonis pasó mucha, tenía 4 años cuando gané, pero ya Mía llegó en los tiempos de abundancia”, dice entre risas.

Al recibir todos esos premios se sentó con su esposa y trazaron una estrategia que hoy dice fue la mejor. “Ver atleta que tuvieron mucho dinero y por X o Y razón lo perdieron te abre los ojos. He ido guardando e invirtiendo para cuando diga ya estar tranquilo”, dice.

Su incursión en el campo profesional, que hizo en 2009, tuvo tantos tropiezos que no fue sino hasta el año pasado que consiguió una pelea titular al pasar por manejadores ruso, canadiense y hasta Oscar de la Hoya, con problemas para hacer el peso de por medio. Con récord de 19-3 y 15 meses sin pelear alberga la esperanza de este año volver al cuadrilátero por ese cinturón mundial que se le escapó en mayo de 2017 ante Terrence Crawford.

“Tal vez por malas decisiones de inmadurez tuve varios contratiempo, pero gracias a Dios pude asesorarme y coger un nuevo rumbo en mi carrera, pero los primeros días tuve un poco contrariado ya que no sabía en el mercado que estaba incursionando”, dijo Díaz, que en la actualidad trabaja básicamente en la parte cardiovascular mientras se recupera de una lesión en la mano derecha.

Conociendo el nivel de los púgiles de la selección nacional no ve lejos la hora de que otro se alce con una medalla y apunta a Tokio 2020. Con 34 años aspira culminar el bachillerato, estudiar derecho y trabajar en la oficina con su esposa (abogada).

Díaz nunca se ha olvidado de La Javilla. La semana pasada su fundación repartió 400 paquetes escolares con mascotas y otras 60 mochilas a niños de escasos recursos, una forma que ve de devolverle a su comunidad el cariño que nunca le negó.

Su padre, Euclídes Díaz, murió en 2013 y su madre, Dominga Guzmán, optó por quedarse en La Varquita, lugar que visita a menudo y donde opera su fundación.

“Es una forma de devolverle al barrio el cariño y el apoyo que te dan, en cada pelea me envían imágenes de la gente viendo sus peleas en los colmadones, además de llevarlo algo a los que no lo tienen, como yo no lo tuve, tuve que ir con un (cuaderno) Petete por la mitad. Al nacer, crecer y mantenerme ahí y nunca creerme más que nadie, todo somos lo mismo.

El 16 de agosto entregaron 400 combos, tres mascotas, lápiz, lapicero, borra, sacapuntas y 60 mochilas. También en Cristo Rey.

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