Rafael Furcal aprovechará la experiencia Serie Mundial

SAN LUIS. El dominicano Rafael Furcal posó para fotografías hasta que le dolió la cara, cerca de la entrada del clubhouse del equipo visitante en el Miller Park, luego de la victoria en el sexto partido de la Serie de Campeonato que aseguró el pase de los Cardenales de San Luis a la Serie Mundial.
No iba a dejar que ese momento, ese sentimiento tan grande, pudiera pasar inadvertido sin disfrutarlo plenamente. Su esposa, Glenny, cámara digital en mano, se aseguró de eso.
"Esto es bien difícil para mí porque el sueño de ellos siempre fue verme jugar en la Serie Mundial'', reveló Furcal, de 33 años de edad, al hablar en español sobre este momento agridulce. "Mi familia lo es todo para mí. Están conmigo ahora y lo hago por ellos''.
Fue Silvino, su padre, quien fuera pelotero en su juventud, el que le enseñó el amor por la pelota a Rafael. Los hermanos de Furcal, José, Manuel y Lorenzo, todos beisbolistas, se criaron con la pasión paterna por el diamante. No era raro que los Furcal estuvieron corriendo para arriba y para abajo en las colinas cercanas a su hogar en Loma de Cabrera.
De hecho, ese era un modo de vida en la vecindad de Furcal. El paracorto quisqueyano de los Pájaros Rojos nació con la habilidad para correr con velocidad.
Silvino sufrió lesiones internas graves después de ser pateado por un caballo en la granja familiar y no pudo sobrevivir a la operación. José se suicidó en 1999.
No iba a dejar que ese momento, ese sentimiento tan grande, pudiera pasar inadvertido sin disfrutarlo plenamente. Su esposa, Glenny, cámara digital en mano, se aseguró de eso.
"Esto es bien difícil para mí porque el sueño de ellos siempre fue verme jugar en la Serie Mundial'', reveló Furcal, de 33 años de edad, al hablar en español sobre este momento agridulce. "Mi familia lo es todo para mí. Están conmigo ahora y lo hago por ellos''.
Fue Silvino, su padre, quien fuera pelotero en su juventud, el que le enseñó el amor por la pelota a Rafael. Los hermanos de Furcal, José, Manuel y Lorenzo, todos beisbolistas, se criaron con la pasión paterna por el diamante. No era raro que los Furcal estuvieron corriendo para arriba y para abajo en las colinas cercanas a su hogar en Loma de Cabrera.
De hecho, ese era un modo de vida en la vecindad de Furcal. El paracorto quisqueyano de los Pájaros Rojos nació con la habilidad para correr con velocidad.
Silvino sufrió lesiones internas graves después de ser pateado por un caballo en la granja familiar y no pudo sobrevivir a la operación. José se suicidó en 1999.
Diario Libre
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