Willy Aybar demuestra que está recuperado
Venció la adicción al alcohol, y responde como el prospecto que fue proyectado

ST. PETERSBURG, Florida. Cuatro botellas de alcohol vacías en el locker de una persona en recuperación del alcoholismo causaría preocupación en la mayoría de áreas de trabajo.
En el clubhouse de los Tampa Bay Rays, las botellas vacías de champagne y vino en el cubículo de Willy Aybar son consideradas las pruebas 100% de un renacimiento, no una recaída.
Aybar pasó tres meses en 2007 en un centro de tratamiento de alcohólicos en el sur de la Florida. Un miembro de los Bravos de Atlanta en ese entonces, venía de varias una recaída por una lesión en su muñeca izquierda y en su mano derecha cuando falló en reportarse a un tratamiento en su mano.
Suspendido por el equipo, Aybar tampoco se reportó a un encuentro con oficiales de las Grandes Ligas.
Cuando salió del programa de rehabilitación de tres meses, en agosto, la temporada estaba perdida, y los Bravos no tenían interés en él. Fue cambiado a los Rays en enero después de jugar en invierno en la República Dominicana.
Lo que vino después fue una doble bendición. La primera temporada completa de Aybar en nueve años y la primera asistencia de los Rays a una Serie Mundial.
Aybar, de 25 años, fue la pieza que mantuvo el "infield" efectivo entre el 8 de agosto y el 12 de septiembre, cuando el tercera base Evan Longoria estuvo fuera a causa de una rotura en su muñeca derecha.
Iniciando en 30 partidos en lugar de Longoria, Aybar bateó .308, con cinco jonrones y 18 carreras empujadas.
"Willy se ha ganado el respeto de todo el mundo en el clubhouse por su actitud y su personalidad", dijo el primera base Carlos Peña. "Está feliz de ser parte de todo esto".
Aybar tuvo cuatro partidos de hits múltiples en la postemporada, el más reciente en el séptimo partido de la Serie de Campeonato de la Liga Americana con doble y jonrón.
"A él le gustan los momentos grandes", dijo el dirigente de los Rays, Joe Maddon. "Es por eso que él se crece en esas ocasiones. Es lo bueno de él y es lo que realmente apreciamos".
Los Rays entendieron el riesgo de tomar a Aybar. En 1999, su primer pick del draft fue Josh Hamilton, un toletero que luego de ser seleccionado se convirtió en adicto a las drogas. The New York Times
En el clubhouse de los Tampa Bay Rays, las botellas vacías de champagne y vino en el cubículo de Willy Aybar son consideradas las pruebas 100% de un renacimiento, no una recaída.
Aybar pasó tres meses en 2007 en un centro de tratamiento de alcohólicos en el sur de la Florida. Un miembro de los Bravos de Atlanta en ese entonces, venía de varias una recaída por una lesión en su muñeca izquierda y en su mano derecha cuando falló en reportarse a un tratamiento en su mano.
Suspendido por el equipo, Aybar tampoco se reportó a un encuentro con oficiales de las Grandes Ligas.
Cuando salió del programa de rehabilitación de tres meses, en agosto, la temporada estaba perdida, y los Bravos no tenían interés en él. Fue cambiado a los Rays en enero después de jugar en invierno en la República Dominicana.
Lo que vino después fue una doble bendición. La primera temporada completa de Aybar en nueve años y la primera asistencia de los Rays a una Serie Mundial.
Aybar, de 25 años, fue la pieza que mantuvo el "infield" efectivo entre el 8 de agosto y el 12 de septiembre, cuando el tercera base Evan Longoria estuvo fuera a causa de una rotura en su muñeca derecha.
Iniciando en 30 partidos en lugar de Longoria, Aybar bateó .308, con cinco jonrones y 18 carreras empujadas.
"Willy se ha ganado el respeto de todo el mundo en el clubhouse por su actitud y su personalidad", dijo el primera base Carlos Peña. "Está feliz de ser parte de todo esto".
Aybar tuvo cuatro partidos de hits múltiples en la postemporada, el más reciente en el séptimo partido de la Serie de Campeonato de la Liga Americana con doble y jonrón.
"A él le gustan los momentos grandes", dijo el dirigente de los Rays, Joe Maddon. "Es por eso que él se crece en esas ocasiones. Es lo bueno de él y es lo que realmente apreciamos".
Los Rays entendieron el riesgo de tomar a Aybar. En 1999, su primer pick del draft fue Josh Hamilton, un toletero que luego de ser seleccionado se convirtió en adicto a las drogas. The New York Times
Diario Libre
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